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Dos mareas vivas y varias resacas

LAS BUENASperspectivas de la alianza de EU, Anova y Podemos en Santiago y A Coruña indican que en otros sitios su caos ayuda a las fuerzas tradicionales

Manuel Rivas participará esta noche en Riazor en el cierre de campaña de la Marea Atlántica, la candidatura que lleva el nombre que propuso este escritor. Se trata de una denominación que no convencía a quien acabó siendo su principal patrocinador, Pablo Iglesias, partidario de enunciados más asertivos, como Podemos o Ganemos. Pero esa etiqueta fue extendiéndose el año pasado por toda Galicia, hasta llegar a la curiosa versión de O Barco de Valdeorras, donde los electores se van a encontrar con la papeleta de la Riada Cidadá.

Hay muchas fórmulas en el bastante caótico mapa de este tipo de plataformas. En las ciudades básicamente se han formado sólo dos mareas vivas que están compitiendo con serias posibilidades de éxito, la de A Coruña y la de Santiago, aunque ésta se llama Compostela Aberta. Son las dos candidaturas que más preocupan a Feijóo en el fin de campaña, junto con la masiva protesta de ayer contra la política sanitaria de la Xunta en Lugo, que capitalizan los socialistas, lo que agrava el problema del PP en la ciudad.

Existe también una marea pequeña que, como las de A Coruña y Santiago, aglutina a Podemos, Esquerda Unida (EU) y Anova, el partido de Beiras. Se trata de la de Pontevedra, donde la fortaleza del BNG les achica el espacio, por lo que sus aspiraciones se limitan a entrar en el ayuntamiento. En las otras cuatro ciudades más que de marea, quizá haya que hablar de resaca. Podemos se retiró de la Marea Vigo y se desentendió de las municipales en la ciudad más poblada de Galicia, que es en la que cogió más fuerza el año pasado, sobre todo en los barrios rejuvenecidos como el de Navia.

Si el PSOE le hiciese caso a Feijóo y no le diese la alcaldía a Martiño, le haría un favor para liderar la marea gallega

La ausencia de Podemos supuso un alivio para el alcalde Caballero, tan enfermo de egolatría y de delirio localista como inteligente en el análisis político. La Marea de Vigo acabó siendo una achicada alianza de Anova y EU, liderada por el número dos de este partido, Rubén Pérez. Pese a sus limitaciones las encuestas auguran su entrada en el ayuntamiento con varios concejales, una irrupción en la que Caballero ve la amenaza a su seguramente quimérico sueño de la mayoría absoluta, de ahí su ataque de ayer a Pérez.

En Ferrol todo acabó en un galimatías muy ferrolano. La marea oficial, apoyada por EU y Anova, no se llama así, sino Ferrol en Común. Y el nombre de referencia lo tiene un grupo, la Marea Ártabra, que se veía abocado a la marginalidad hasta que, en el último día para publicar encuestas, apareció en los sondeos en el palacio de la Plaza de Armas con un concejal. Esa sorpresa se explicaría por el reflujo coruñés en un Ferrol en el que las desconexiones locales de las principales emisoras de radio son las de la ciudad vecina. Así, EU y Anova habrían cometido un grave error al abandonar la Marea y renunciar a la marca de referencia. Sin embargo, no hay que descartar del todo que esta fórmula tan atomizada y por tanto tan ferrolana acabe por darle al centro-izquierda una mayoría en el ayuntamiento.

En Lugo se escenificó el miércoles el cisma municipal de Ace, la languideciente coalición autonómica de EU y Beiras. Yolanda Díaz, líder de EU, participó en el mitin de la Alternativa Cidadá de Esquerda, mientras su compañero en el Parlamento gallego el beirista Antón Sánchez lo hacía en el de Lugonovo, la medio marea local. Y en Ourense todo saltó por los aires con las escandalosas primarias ‘baltaristas’ de Ourense en Común, donde sigue EU mientras los ‘beiristas’ se presentan por separado. Desaprovecharon así la gran ocasión que les brindaba el desastre del PSOE y el escandaloso tránsito de Baltar I a Baltar II al frente del PP.

Las mareas vivas de A Coruña y Santiago aparecen como el espejo de lo que pudieron haber sido en otras ciudades estas candidaturas, pero en todo caso lo fundamental es que suponen un asalto local al castillo del bipartidismo, porque amenazan con superar al PSdeG y arrebatarle la alcaldía al PP, si los socialistas mantienen su criterio de apoyar a los candidatos progresistas más votados. En un lenguaje un tanto cifrado, Feijóo les ha pedido a los “moderados” del PSOE que lo impidan. Parece dirigirse a cargos conservadores del PSdeG, como el santiagués Bugallo y el coruñés Romeu. Pues en el improbable caso de que el PSOE no le diese la alcaldía de Santiago a Martiño Noriega, le haría un favor para lanzarlo a las autonómicas como candidato de una marea gallega, sin tener que pasar el difícil examen de gobernar el ayuntamiento con su frágil coalición.

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