Pulpería A Garnacha de Melide, un lugar emblemático

Este establecimiento tiene una reconocida fama por su pulpo á feira, aunque en este local de Melide también se pueden degustar otros platos típicos de la cocina gallega
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photo_camera A Garnacha de Melide. DANI CABO

EL CONSTANTE ir y venir de gente denota la popularidad de la Pulpería A Garnacha, uno de los locales emblemáticos de Melide, población que suma varios establecimientos con merecida fama por su preparación del plato más simbólico de la gastronomía gallega.

El pulpo se cocina de forma permanente a la vista del público a la entrada del local, situado al pie del Camino de Santiago, desde primera hora de la mañana. El personal invita a los peregrinos que pasan por el lugar a probar un trozo de cefalópodo para animarles a entrar en ese momento o a volver más tarde. Este restaurante, decorado en madera y con las mesas con bancos corridos al estilo de las ferias, destaca por su amplitud, con capacidad para unos 400 comensales.

Las raciones de pulpo salen de forma continua. Son abundantes y cuestan 11,50 euros, lo que optimiza la relación calidad-precio. Un día normal, sin los abarrotes del verano, pueden prepararse alrededor de 150 kilos. La continua cocción hace que el agua de la caldera dé más sabor del pulpo, que se sirve un pelín duro, al dente. Muchos comensales optan por comer solo cefalópodo, ya sean una o varias raciones para rematar la comida con queso de la denominación de origen Arzúa-Ulloa.

Junto al buen pulpo hay que destacar el trato familiar de los camareros, que tratan a diario con los numerosos clientes y peregrinos que llenan un local que abre de forma ininterumpida desde las 9.00 hasta la medianoche. Este buen hacer, junto a la cuidada cocina, hizo merecedor a este restaurante de la Medalla de Oro de Radio Turismo en 2018. Además de su producto estrella, la Pulpería A Garnacha ofrece otros platos tradicionales como un buen caldo gallego, los demandados pimientos de Padrón, ese otro símbolo de las ferias que es la carne ao caldeiro, la oreja de cerdo, el habitual filete con patatas fritas o unos contundentes huevos fritos con chorizo.

Hay opciones más pensadas para grupos, como la tabla de embutidos y quesos o la tortilla de patata, que junto al pulpo compone uno de los cuatro menús que ofrece este establecimiento. Quienes deseen algún pescado pueden optar por el bacalao a la gallega.

Dentro de la gran variedad de postres caseros hay que mencionar la tarta de queso, muy alabada por los comensales, y la Delicia del Camino, recomendable para los aficionados al chocolate.

A Garnacha tiene un aceptable vino de la casa para acompañar el pulpo, aunque hay donde elegir en una nutrida carta de tintos de la zona de Ribeira Sacra y de otras denominaciones de origen españolas

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