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El porco celta como afición

Algunas crías de la explotación. VICTORIA RODRÍGUEZ
Algunas crías de la explotación. VICTORIA RODRÍGUEZ
Diego Pena, Óscar Mosquera y Diego Gómez decidieron sumar sus fuerzas para poner en marcha en una finca cercana a Monterroso una explotación centrada en esta especie

En el mundo existen personas con aficiones de todo tipo. Tener una granja de porco celta puede ser una de las más peculiares. Es el caso de los treintañeros Diego Pena Viñas, Óscar Mosquera López y Diego Gómez Rivas, un funcionario, un ganadero y un mecánico que decidieron aprovechar una finca que tenían en Monterroso para convertir la crianza de esta especie en su hobby particular. 

A pesar de sus ocupaciones, se vieron atraídos por el negocio que tan buena reputación está alcanzando. Tras informarse en la Asociación de Criadores de Porco Celta (Asoporcel), decidieron dar de alta la explotación D.O.D. Celtas da Ulloa S.C., la segunda en Monterroso y la número 57 de la provincia. Con la ayuda de los veterinarios de la entidad, comenzaron a habilitar la finca durante octubre para la llegada de los cerdos en marzo. "Es difícil conseguir porco celta. Están en peligro de extinción y hay muy pocas explotaciones, pero tuvimos la suerte de contactar con una que tenía 15 lechones", explica Diego Pena. Actualmente, tienen sobre una veintena de animales: once de cebo para vender a final de año, cuatro cerdas de cría y un macho, y varios pequeños que venderán pronto a otras explotaciones. 

Además de la granja, también cuidan de su propio huerto, del que sacan la mayor parte del alimento con el que abastecen a los cerdos. "Suelen comer una mezcla de cereales y verduras de temporada. Ahora mismo, les damos remolacha, calabaza y berzas. En otoño comen las castañas y bellotas que crecen en los árboles que rodean la finca", indica Diego, quien admite que se encuentran en un entorno favorable para mantenerlos. 

"La gente sabe que es importante comer sano y la carne de porco celta es de una calidad exclusiva. Por eso hay tanta demanda", explica Diego Gómez

TRABAJO SATISFACTORIO. De momento, es pronto para esperar resultados, pero afirman que están muy contentos con la decisión. "Intentamos compaginarlo con nuestras vidas como podemos, aunque dan muy poco trabajo. Hasta finales de año, que es cuando crecerán los cerdos, no veremos verdaderos resultados pero, de momento, nos está gustando mucho la experiencia", dice Pena. 

Para entonces, podrán venderlos a empresas cárnicas, particulares y restaurantes, que últimamente los demandan con más intensidad. 

"La gente sabe lo importante que es comer sano y la carne de porco celta es totalmente natural, de una calidad exclusiva. Por eso está tan cotizada", afirma Diego Gómez, socio trabajador de la explotación. De hecho, algunos expertos aseguran que esta raza cuenta con propiedades cardiosaludables. 

"Hay un 40% más de explotaciones en la provincia que el año pasado. Lo mejor es que cada vez se anima más gente joven", comenta Iván Rodríguez

MARCA RECONOCIDA. Desde el 2016, todos los productos cárnicos provenientes del porco celta se entregan bajo el sello raza autóctona 100% celta, y es que se trata de la primera marca de raza porcina española autóctona reconocida por el Gobierno central. 

Esta explotación ulloana se une a las ya 133 que existen en la communidad gallega, de las cuales 57, casi la mitad, se sitúan en la provincia lucense. 

El director técnico de Asoporcel, Iván Rodríguez Paz, destaca el notable crecimiento del número de explotaciones en la provincia. En concreto, este veterinario resalta que hay un 40% más que el año pasado. Además, señala que son cada vez más los jóvenes que se animan con el negocio del porco celta.

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