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Magia en las manos, para los zapatos

Ramón Laia, en su taller con una de sus creaciones. VICTORIA RODRÍGUEZ
Ramón Laia, en su taller con una de sus creaciones. VICTORIA RODRÍGUEZ
El oficio de zapatero en Melide no es cosa menor. Hasta el propio museo de la villa tiene un espacio dedicado a estos artesanos locales, capaces de convertir el calzado en arte. Único heredero de esa larga tradición es Laia, un taller al que cualquiera puede ir a que le tomen las medidas y llevarse un par de perfectos guantes para los pies.

"Os zapatos falan sós", dice Ramón Laia y del mismo modo hablan sus ojos, que adquieren un brillo intenso cuando explica los pormenores de ese oficio que empezó a mamar con solo 14 años, cuando, nada más acabar las clases en el colegio, se escapaba al taller del "mestre Manuel" para zambullirse entre patrones, agujas y piezas de piel cuidadosamente curtidas, que acabarían por coger las formas necesarias para vestir los pies de cientos vecinos de toda condición y género.

Lo demás en la vida de Ramón Laia llegó de forma natural, como lo son también la mayor parte de los componentes del calzado que sale de su taller, el mismo que puso en marcha cuando solo tenía 22 años.

Una cierta coquetería le impide decir cuanto tiempo hace exactamente de aquello, "máis de 30 anos, fixo", pero no concreta más. Pero, ¿qué importa una cifra exacta, cuando lo que este hombre es capaz de realizar con sus manos roza la virtud de lo atemporal?

Y es que en todos estos años, Laia Zapateiros ha sabido caminar con paso decidido sobre modas y tendencias para adaptarse a los gustos y necesidades de todo tipo de público, pero aportando siempre un toque de calidad y diferenciación con relación a cualquier fabricante industrial.

Elaborar un par de zapatos le lleva una media de un día de trabajo. Un proceso de fabricación cuidadoso, cuyo secreto radica en el curtido vegetal de la piel. Para llevarlo a cabo, utiliza corteza de árboles nobles, como carballo, mimosa o brezo, "e xunto co coiro métese todo nunha tina durante uns 20 días", afirma el artesano.

Laia ha sabido caminar sobre modas y tendencias para ofrecer un producto adaptado a todo tipo de necesidades y clientes

Los tintes que utiliza para dar color a sus creaciones también son vegetales y si el zapato lleva forro se utiliza lana de oveja. "Non podemos dicir que sexan zapatos 100% ecolóxicos porque as solas son de goma, pero si teñen unha porcentaxe moi alta", asegura.

Lo normal en los procesos industriales es que el curtido se haga con materiales pesados, lo que acelera el proceso, pero hace la piel más rigida. "O curtido vexetal é vivo e fai que a pel se adapte ao pé, como se fose un guante", asegura Laia.

El corte de la piel es otro de los procesos delicados, aunque en el caso de Laia lo que realmente marca la diferencia es el cosido de las piezas. Es lo que denomina el "empalmillado", en el que a través de una sola puntada une "a plantilla, o forro e o corte por dentro, aínda que tamén van punteados por fóra", explica.

"Non podemos dicir que sexan zapatos 100% ecolóxicos porque as solas son de goma, pero si teñen unha porcentaxe moi alta", asegura

Esta técnica es común en todos los productos que conforman su cada vez más amplia gama. "Acudimos a case todas as feiras máis importantes, en Vigo, A Coruña ou mesmo o San Froilán en Lugo e sempre estamos atentos ao que nos demandan os clientes", explica.

Así, en la actualidad dispone de productos tanto para hombre como para mujer, desde botas de montaña a camperas lisas, botín tipo Gilda —inspirado en los años 20— o zapatos Oxford, monocolores o personalizados.

Y es que los atrevidos colores de muchas de estas piezas, con originales combinaciones, forman parte de la seña de identidad de este taller, que también se ha adentrado en la fabricación de zapatos de baile tradicional. "Era unha demanda que tiñamos por parte de moitas agrupacións, que non atopaban no mercado ningún calzado de calidade que se adaptase a súas necesidades", cuenta.

Sin duda, Laia es el lugar ideal para todos aquellos que quieren unos pies bien vestidos.

Magia en las manos, para los zapatos
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