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Gato recibe el amparo de la Justicia para evitar una moción de censura

Antonio Gato y Rocío Seijas, en el pleno de investidura de julio. VICTORIA RODRÍGUEZ
Antonio Gato y Rocío Seijas, en el pleno de investidura de julio. VICTORIA RODRÍGUEZ
El juez estima una medida cautelarísima a favor del regidor de Monterroso que evita que sea expulsado de su grupo político

El juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Lugo estimó una medida cautelarísima solicitada por Antonio Gato para evitar su expulsión de Independientes por Monterroso (IxM), grupo con el que accedió a la alcaldía después de ganar las pasadas elecciones municipales del mes de mayo. En la práctica, esta resolución judicial evita que los otros tres ediles de su grupo puedan presentar contra él una más que probable moción de censura, en caso de que decidiesen sumar sus votos a los de los tres concejales del Partido Popular.

El juez considera que el intento de los tres ediles de IxM de notificar a Gato su expulsión, primero a través de una moción en un pleno ordinario y después a través de un acta notarial, le dejaría sin posibilidades de poder recurrir la decisión, por lo que determina que el proceso deberá llevarse a cabo a través de un contencioso.

Esta decisión judicial provoca en la práctica que el trámite de expulsión de Gato, si finalmente se produce, se demore varios meses, con lo que se aleja la posibilidad de que pueda ser sometido a una moción de censura, al menos de forma inmediata.

La ruptura entre Gato y sus compañeros se produjo cuando estos se sintieron ninguneados en las negociaciones para formar gobierno

Esa parecía ser a menos la inteción de los tres ediles de IxM en su maniobra para intentar expulsar a Antonio Gato de esta formación municipal. Y es que si la situación fuese al revés, es decir que estos tres ediles —Rocío Seijas, Luis Mariño y Germán Vázquez— decidieran abandonar el grupo con el que salieron elegidos en mayo, la norma antitransfuguismo les impediría votar como no adscritos a favor de una moción de censura contra un regidor de su mismo partido.

La única salida posible era, por tanto, expulsar a Antonio Gato de sus filas. De este modo, los votos de los ediles independientes más los tres votos del PP serían mayoría frente a los tres votos de los socialistas y los dos sufragios que sumarían CxG y el propio Gato.

La ruptura del actual regidor con los que fueron sus compañeros de viaje se produjo pocos días después de que el TSXG adjudicara a IxM la victoria en las elecciones con un solo voto de diferencia con relación al PSOE. De este modo, la corporación municipal quedaba formada por cuatro concejales de IxM, tres del PSOE, tres del PP y uno de CxG.

En un escenario de fuerzas tan equilibradas, Antonio Gato inició una serie de contactos para tratar de conseguir un gobierno estable, pero sus compañeros de filas se sintieron "ninguneados" al no participar en las conversaciones, lo que dio lugar a toda una serie de desencuentros, que acabaron en una ruptura dentro del seno de IxM.

Este hecho provocó que durante un tiempo Gato gobernase en solitario a base de decretos pero, finalmente, en el pasado mes de octubre, el regidor acabó presentando un pacto con PSOE y CxG.

La situación provocó la ruptura definitiva con sus excompañeros de filas, que en el pleno ordinario de diciembre, intentaron oficializar, sin éxito, la expulsión de Gato.

Gato recibe el amparo de la Justicia para evitar una moción de censura
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