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El equilibrio felino de Gato

Antonio Gato, Rafael García, Xabier Vázquez y Eloy Pérez. EP
Antonio Gato, Rafael García, Xabier Vázquez y Eloy Pérez. EP
El pacto que el regidor de Monterroso anunció con el PSOE y CxG lo sigue circunscribiendo a un gobierno en minoría que no garantiza poner fin a la cuerda floja de la política municipal

La imagen de la política local de Monterroso se podría parecer a una montaña rusa. A un alambre. A una cuerda floja. En cualquier caso, solo los equilibrios felinos parecen mantenerse a salvo de semejantes giros y movimientos. Después de todo, Antonio Gato sigue siendo el alcalde.

El pacto que el regidor anunciaba este miércoles con el PSOE y con Compromiso por Galicia (CxG) no garantiza, sin embargo, un suelo más firme en el que pisar, teniendo en cuenta que entre los tres ediles del PSOE, el único edil de CxG y el propio Gato sumarán cinco concejales de los once que conforman la corporación.

El pacto, que pone fin a un gobierno del alcalde en soledad mediante decretos, no lo eximirá de seguir negociando con los tres concejales del PP y con los tres ediles díscolos de la formación que encabeza, Independientes por Monterroso (IxM), que antes de celebrarse el pleno de organización en agosto abandonaron a Gato por el intento de este de pactar con el PP, según el mismo alcalde confirmó en aquel momento.

La situación es semejante a la derivada de su investidura: un gobierno en minoría. Con la excepción de que el pacto con el PSOE era la opción más improbable y que los ediles de IxM funcionarán como oposición. Y con el matiz de que, con esta opción, Antonio Gato se blinda contra una posible moción de censura, ya que para llevarse a cabo necesitaría no solo ser propuesta por mayoría absoluta —que los ediles díscolos y PP alcanzarían— sino sumar a mayores el mismo número de votos que ediles de la formación del alcalde en la moción. Así lo establece la ley electoral general ante esta situación excepcional.

El alambre por el que discurre Monterroso se ha retorcido a golpe de excepciones, ya no durante los últimos meses, sino durante los últimos años. Si no se dispone del don felino del equilibrio, será mejor agarrarse.

Tras los resultados electorales, la opción más alejada para Gato era la de pactar con su antigua formación socialista

EL SALTO. En las elecciones del año 2015, Independentes Terras do Asma (Inta), encabezada por Jesús Otero, puso fin, con siete concejales, a 16 años de alcaldía de Antonio Gato bajo las siglas del PSOE. A raíz de estos resultados, Gato renunció a su acta de concejal, un gesto en el que —sumado a la necesidad de un aire nuevo y fresco proclamada por el PSOE— muchos vieron el final de su carrera. Pero no. Si a los felinos les caracteriza ese equilibrio es porque saben que cuentan con varias vidas.

Tras una legistura que acabó teniendo en Miguel Rico un alcalde casual tras la condena que le impidió a Otero ostentar cualquier cargo público, y "con la parálisis" que Inta supuso para Monterroso, Gato quiso encabezar de nuevo la lista socialista, pero el partido del que fue militante durante 43 años tenía otros planes. Gato, encolarizado, se dio de baja en el PSOE para fundar IxM, mientras que Inta desaparecía.

ARAÑAZOS. La campaña fue encarnizada entre Antonio Gato y el cabeza de lista socialista, Rafael García. Y lo fue mucho más tiempo del deseado —sobre todo por los vecinos— cuando tras los resultados electorales la excepción alcanza la enésima potencia: un empate a 798 votos entre IxM y PSOE. El recurso contencioso electoral interpuesto por las dos fuerzas para luchar por dos votos dudosos retrasó la constitución de la corporación municipal hasta julio, y también de la Diputación.

Gato se hizo alcalde con el único apoyo de los miembros de IxM y por un voto de diferencia con respecto al PSOE. El pacto con su antigua formación era su última opción. En esta, la montaña rusa se dejó sentir. Rafael García no recogió el acta de concejal en el pleno de investidura —lo haría más tarde— y los otros dos concejales socialistas renunciaron a las suyas, siendos sustituidos por el cuarto y quinto de la lista.

Los ediles de IxM retiraron el apoyo al alcalde por un supuesto pacto con el PP y este pasó a gobernar mediante decretos

El momento más crítico vino a finales de agosto, cuando los ediles de IxM retiraron su apoyo a su cabeza de lista, argumentando el carácter "déspota" de Gato por no hacerles partícipes del plan que tenía de cara al pleno de organización, que según el alcalde incluía una tenencia de alcaldía para el popular Eloy Pérez Sindín, así como dedicaciones totales y parciales para ambos grupos. Sindín, sin embargo, negaba este miércoles la existencia de ese pacto y advertía que no iba a aceptar en pleno propuestas no consensuadas.

El edil de CxG, Xabier Vázquez, justificó este último acuerdo dada la situación "complicada" de Monterroso. "Que facedes?" "Que ides facer?" "Sodes a única vila onde goberna unha persoa sola", dicíannos pola rúa", comenta Vázquez. El PSOE calla. También los díscolos de IxM. Y la montaña rusa de Monterroso sigue.

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