Casa Brandariz de Arzúa, buena cocina de proximidad

Este establecimiento ofrece un cuidado menú de mercado. El gallo de corral y la llana de ternera son dos de los reclamos de esta histórica casa de turismo rural
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photo_camera Casa Brandariz, en Arzúa. DANI CABO

CASA BRANDARIZ, situada en la parroquia de Dombodán (Arzúa), respira tradición. Esta centenaria casa de labranza, típica del interior de Galicia, data de 1523 y se restauró con materiales propios del lugar. La lareira recibe al visitante a la entrada del inmueble y uno de los comedores cuenta con una fuente en su interior.

La decoración y mobiliario dotan de un encanto particular a esta casa de turismo rural, que fue la tercera en funcionar en Galicia y que acumula distintos premios por la calidad de su servicio. Este espíritu se refleja también en el restaurante del establecimiento, regentado por Eduardo Brandariz y Leire Aldasoro, que apuestan por un cuidado menú de mercado, con productos que rotan según la temporada del año y varios platos a elegir recitados por el camarero a modo de carta hablada.

El precio del menú es de 25 euros los días laborables y 35 los fines de semana. El vino se paga aparte. Los comensales también pueden encargar previamente algunas de especialidades del local, como el gallo de corral al horno. Todas las carnes rozan la perfección, desde la ternera asada a la llana de ternera o las carrilleras al vino mencía.

El producto de proximidad y la buena mano del cocinero sustentan este buen resultado, que se observa también en el cocido, que se hace por encargo en temporada. Aunque es habitual la inclusión de algún pescado entre las sugerencias del menú de mercado, las especialidades de la casa en este ámbito, que se preparan por encargo, son el rodaballo al horno y el bacalao al pil pil.

Entre los entrantes no suele faltar un excepcional caldo gallego, con grelos de la huerta del restaurante; los callos, la fabada, los pimientos rellenos de bacalao o gambas, el arroz caldoso con bacalao o el gallo de corral marinado.

A la hora de los postres se imponen opciones clásicas como las filloas rellenas, la leche frita o la tarta de queso de la denominación Arzúa-Ulloa. Los vinos de Casa Brandariz suelen ser de autor, de bodegas pequeñas pero con caldos que tienen un toque de distinción.

En nuestra visita probamos un mencía Sabateliusa, de la Ribeira Sacra. También son muy solicitados los de vinos de Finca Millara, que son de la misma denominación de origen.

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