La A-54, una autovía a ritmo de carretera comarcal

Durante los últimos seis meses, los avances en la construcción de la infraestructura se han notado en el enlace con la N-547 en Arzúa o en el viaducto de Pambre, pero no así en otros puntos de la obra
El enlace de la N-547 en Arzúa, hace seis meses y ahora. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera El enlace de la N-547 en Arzúa, hace seis meses y ahora. VICTORIA RODRÍGUEZ

El acuerdo entre el BNG y el PSOE para facilitar la investidura de Pedro Sánchez incluye una serie de medidas para la provincia de Lugo, como el compromiso de finalizar los tramos en ejecución de la A-54 (Lugo-Santiago) antes de terminar 2024. La realidad, sin embargo, es que para cumplir ese plazo sería necesario multiplicar por varios enteros el actual ritmo de los trabajos, sobre todo, vistos los escasos avances percibidos en estos últimos seis meses. Y todo ello, a pesar de que el proyecto ya suma décadas de retrasos, debido a los sucesivos parones y a un despliegue de medios humanos y técnicos que, en muchas ocasiones, eran más propios de una carretera comarcal que de una obra de esta envergadura.

Y es que visto el actual estado de los trabajos, pensar que los 28 kilómetros todavía pendientes de ejecutar de la A-54 –los correspondientes al trayecto entre Palas y Arzúa– podrán estar operativos en apenas 13 meses parece más una quimera que un plazo realista. De hecho, a principios del pasado mes de octubre –sin ningún pacto sobre la mesa– el Mitma admitía que la autovía a Santiago no podría estar completada hasta 2025, y eso que desde el ministerio siempre defendieron el buen ritmo de la obra.

Actualmente, la mayor parte de los esfuerzos por acabar los primeros kilómetros de los 28 que restan para completar la autovía se centran en el tramo entre Palas de Rei y Melide. La fecha para que esto ocurra es a día de hoy una incógnita, aunque sí parece posible que pudiese estar listo a lo largo del próximo año.

Para que esto ocurra, uno de los grandes retos será finalizar el viaducto de Pambre que, con más de 1.000 metros de longitud y hasta 13 vanos en una de sus calzadas, será el más largo de la provincia.

En mayo ya se podía ver desde la distancia como el tablero se apoyaba en los cinco primeros pilares. Ayer, observándolo desde casi el mismo punto, el avance en la obra era evidente, aunque alejado de esa previsión de ir a un ritmo de vano por mes, que es lo que el Gobierno central se había marcado como objetivo en julio.

Más razones para el optimismo da el viaducto de Furelos. En sus inmediaciones y, aproximadamente, hasta unos cinco kilómetros más en dirección a Palas de Rei, la gruesa capa de asfalto ya parece ser la definitiva, aunque todavía faltan por instalar todos los demás elementos accesorios, como vallas, medianas o señales.

La obra de lo que será el enlace denominado Melide Sur –que conectará la A-54 con la AC-840– también parece avanzar más lento de lo esperado a juzgar por la imagen que ofrece, con muchas tareas aún pendientes de realizar.

Así está el viaducto del Tambre, con algún vano más que hace seis meses. VICTORIA RODRÍGUEZ
Así está el viaducto del Tambre, con algún vano más que hace seis meses. VICTORIA RODRÍGUEZ

Pero los plazos que más preocupan son, no obstante, los relativos a los 16,4 kilómetros que separan Melide de Arzúa, que serán los últimos en abrirse al tráfico .

Melide-Arzúa

En los últimos seis meses se ha avanzado notablemente en la construcción del tablero elevado que debe dar continuidad a la autovía a la altura de la rotonda con la N-547, en Arzúa. Pero si ahí es donde los trabajos resultan más visibles para los numerosos usuarios que diariamente transitan por esta carretera, la realidad es que la evolución de la obra en otros puntos cercanos es mucho más lenta y desesperante. Esto ocurre, por ejemplo, a la altura de Ponte Lema, en donde el pasado mes de mayo ya estaba definida la cota de calzada. Sin embargo, seis meses después, los avances en ese punto han sido mínimos y ayer solo llamaba la atención las canalizaciones de agua realizadas en los taludes con el fin de darles estabilidad.

Zonas sin tocar en el tramo Melide-Arzúa. VICTORIA RODRÍGUEZ
Zonas sin tocar en el tramo Melide-Arzúa. VICTORIA RODRÍGUEZ

En todo caso, el Mitma recuerda que este tipo de obras nunca se realizan al mismo ritmo en unas partes que en otras y que lo que parece que no se ha movido en meses puede cambiar drásticamente en unos pocos días. Si eso es así, puede ser que ese acuerdo de investidura no quede finalmente en un simple papel mojado.

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