En familia, rodeados de tecnología y cientos de vacas que llenan a diario un tráiler de leche

La mayor ganadería de Álvare invirtió varios millones para estar a la última en monitorizar sus reses, en los forrajes y aperos o con el ordeño y la energía fotovoltaica
SAT Os Penedos, en Álvare (A Pastoriza). X. LOMBARDERO (1)
photo_camera SAT Os Penedos, en Álvare (A Pastoriza). X. LOMBARDERO (1)

Cada día en la Sociedad Agraria de Trasformación Os Penedos de A Pastoriza se hacen números. Aparece un tráiler para recoger 17.300 litros de leche. Todo se ha hecho a lo grande en una explotación que desde hace apenas dos años posee la primera sala de ordeño rotativa para 44 plazas. Es, por así decirlo, la joya de la corona de esta ganadería que, no obstante, lleva un sello muy gallego: es familiar. Mientras su esposa acompaña a un grupo de jubilados enseñándoles el ganado y las instalaciones, Manuel Penedo nos encamina hasta esa reluciente máquina de acero inoxidable que es un punto neurálgico y circular de la granja donde las protagonistas son las 440 vacas en ordeño y otras muchas de recría, así hasta más de 800 reses.

Manuel y sus dos hijos están entre las nueve personas al cargo de la SAT Os Penedos, en Álvare (A Pastoriza). X. LOMBARDERO (7)
Sala de ordeño rotativa. X. LOMBARDERO

Es la mayor de la zona y lleva fincas en arriendo para forraje a muchos kilómetros a la redonda, aunque en la pradera verde de Álvare donde surge como una isla también se asientan otras explotaciones lácteas importantes. Ellos venden su leche a Lactalis en Vilalba y antes de llegar hemos podido hacer una pequeña gira agropecuaria por carreteras de la zona detrás de otra cisterna articulada que recoge para Natur Leite, en Meira. Todo lo que se mueve aquí en el sector es XXL.

"Case dá un pouco de medo", reconoce Manuel al recordar los más de cuatro millones de euros que han invertido en los últimos tiempos. "Hai moita financiación –precisa–, pois só o ano pasado metimos dous millóns de euros". Mientras uno de sus hijos, Manuel, supervisa las terneras de recría en una de las naves, el otro, Rubén, carga un camión con estiércol que va retirando de este y otros establos de la explotación.

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Vacas en la explotación. X. LOMBARDERO

La faena arranca a las seis de la mañana, aunque en buena medida los controles de tanto ganado ya son digitales pues unos collares electrónicos permiten conocer sus celos, la rumia o los pasos y descansos de cada vaca lechera. En el propio robot de ordeño se toman muchos otros parámetros sobre la leche. Y al final, hay un ordenador con vistas al establo y la oficina donde cada asunto tiene un color. Todo es poco porque, a la vista de las exigencias, temen que "os asuntos de papeis nos leven tanto como o propio traballo na granxa". "O papeleo é agora unha animalada", remacha.

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Informatización del servicio. X. LOMBARDERO
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Robot de ordeño. X. LOMBARDERO

El recién licenciado en Empresariales, Manuel, se ocupa de las recetas, Rubén del control de purines, mientras que de los abonos y herbicidas en los campos de maíz ya los gestionan con una empresa externa, al igual que la recogida de forrajes en mayo y octubre. "Xeramos bastante esterco sólido porque temos moito gando en cama de palla, entre 130 e 140 reses", indican acerca del bienestar animal para que todo vaya bien a bordo.

Con semejante cabaña, Manuel padre también es hábil con las inseminaciones y destaca el sistema para reciclar el agua de lavado de la sala de ordeño. "Con ela limpamos os corredores da sala de espera onde están as vacas", señala como ejemplo. Todo a la última y en las cubiertas instalaron un sistema de placas solares para autoabastecerse de energía renovable.

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Manuel Penedo, con una de las vacas. X. LOMBARDERO

Son conscientes de que en los balances de energía de la explotación y en las emisiones contaminantes hay que ser lo más escrupulosos posible, aunque estar al día lo ven factible. Aparte de las dos enormes balsas de purines actuales, pretenden construir una nueva. "Imos facela agora, alomenos solicitamos un plan de mellora para una balsa de dez millóns de litros e esta vez poida que haxa que tapala para capturar os gases", indican.

"Este ano analizamos todas as terras e, de feito, as leiras que levamos admitían máis xurros, aquí o terreo absorbe moito, é moi fondo e temos as néboas do verán que veñen da Serra de Meira, nun microclima distinto ao do outro lado da montaña".

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Finca de la SAT Os Penedos, en Álvare (A Pastoriza). X. LOMBARDERO

No obstante, y al tratarse de una explotación de más de 300 cabezas, en su día ya encargaron voluntariamente un informe de impacto ambiental. "Anotamos os xurros e sulfatos que van á terra porque hai unha cantidade estipulada por hectárea", indica Manuel Penedo.

En la explotación son seis de la familia y tres empleados. La mano del piloto es importante en el rendimiento pero la alimentación del ganado, uno de los puntos críticos, está muy mecanizada y los aperos van sobre ruedas.

Cada vaca en producción necesita más de 50 kilos de alimento, una mezcla de pienso, alfalfa, silo de maíz y de hierba que les llega mezclada por una máquina.

"A norma dos xurros xa vén con tantos litros por hectárea de terra"

Marco Alvite cree que necesitará maquinaria más grande. LOMBARDERO
Marco Alvite cree que necesitará maquinaria más grande. LOMBARDERO

A pocos kilómetros de Os Penedos, en Bretoña, se asienta otra empresa que también destaca por su maquinaria XXL. Servicios Agrícolas Alvite se mueve con grandes cubas y su concurso es imprescindible para el vaciado de balsas de purín de las explotaciones, que suelen hacerlo unas cuatro veces al año y ven más ventajoso subcontratar estas labores. Su responsable, Marco Alvite, considera "un lío para todos", las nuevas normativas medioambientales y sanitarias que promueve la Unión Europea, aunque considera que todavía hay aspectos por cerrar. Asegura que "o das exencións está no aire" y entiende que el dotarse de inyectores de purines y balsas más grandes exigirá grandes desembolsos que pueden echar para atrás a muchos ganaderos.

"Agora a normativa dos xurros xa vén con tantos litros por hectárea e hai que analizar a terra. De estar saturada non poderías botarllo pero algo haberá que facer. Para algún sitio vai ter que ir, para unha planta de reciclaxe ou algo", indica Marco. Además, si restringen la época de esparcido, vetando el invierno de mayores escorrentías, habrá que almacenarlo. "Unha vaca estabulada –argumenta–, produce moito xurro, co cal as gandeirías de moitas cabezas van ter que poñer balsas de millóns de litros, porque se non é imposible". Y abunda: "Xa piden capacidade de 18 metros cúbicos por vaca e ano, e se tés 600 vacas necesitarías fosas con máis de dous millóns, e tapala para que non chova nela". Aún así, también sería necesaria una considerable superficie en tierras para dar salida a estos residuos ganaderos.

Otro aspecto peliagudo en la gestión de los residuos es el tipo de terreno donde tengan praderías y campos de forraje. Tal como se presenta la legislación, en los que sean llanos habrá que inyectar los purines en lugar de esparcirlos. Solo quedarían extentos de tal obligación aquellos con una pendiente superior al 10% y quienes se dediquen al vacuno de carne. "O gandeiro de leite que teña máis do 50% da superficie superando esa pendente estará exento de todo pero o que non chegue vai ter que usar os aplicadores e no resto seguir como está", presume este profesional agropecuario, que dice que zonas como O Arneiro o Crecente tendrán que inyectar.

A muchas granjas pequeñas y medianas que necesiten aplicarlo solo en unas pocas hectáreas puede resultarles más viable subcontratarlo. "Xente con 30 ou 40 vacas e cisternas antigas non vexo que se metan a investimentos de 30.000 ou 40.000 euros nos aplicadores porque ademais os seus tractores irían xustos de potencia con outros 2.500 quilos de peso atrás", afirma.

CISTERNAS MÁS GRANDES. Alvite dice que las subvenciones para los aplicadores se acabaron y desde hace unos años la maquinaria en general triplicó su precio. "Eu pedín subvención para unha máis grande cá de 18.000 litros que teño e anda polos 120.000 euros, e non sería da mesma marca Joskin, que é premium".

Dice que por ahora para sus clientes, la mayoría con explotaciones de hasta cien vacas, se arregla pero dar servicio a granjas de 600 o 700 cabezas requiere cisternas de mínimo 20.000 litros. Y las hay de 24.000 y 30.000 litros. Es una actividad para la que, con la entrada en vigor del cuaderno digital, la maquinaria ya "mapea" las fincas, situándose con GPS y contabilizando los litros de purines para cada cliente.

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