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Nueva Zelanda alertó de los vídeos pedófilos del periodista focense

Captura de uno de los blogs de Pablo Santiago
Captura de uno de los blogs de Pablo Santiago
La gravedad de las imágenes, donde se ve a menores de corta edad, obligó a actuar de forma "urgente"

La detención del periodista focense Pablo Santiago García el pasado junio se realizó gracias a una "intensa y urgente" investigación de la Guardia Civil, alertada por las autoridades de Nueva Zelanda, que se sorprendieron de la gravedad de los vídeos e imágenes supuestamente subidos por esta persona cuando trabajaban en la operación Feras contra las redes de pornografía infantil que operan por internet.

Según la investigación, las fuerzas del orden neozelandesas se encontraban desarrollando pesquisas alrededor de un foro pedófilo que mantenían bajo vigilancia constante. El día 9 de junio, se sorprendieron cuando un usuario subió un enlace con material grabado por él mismo, de gran crudeza, con niños de corta edad. A través de Europol, los agentes de Nueva Zelanda dieron aviso a la Policía Judicial de Pontevedra, que desarrolló una operación para dar cuanto antes con el autor y localizar a los menores que aparecían en las imágenes (tanto en la información publicada ayer en este periódico como en la de hoy se omiten deliberadamente datos sobre las víctimas para evitar su identificación).

Bajo la denominación de operación Lucus, los agentes instruyeron diligencias que entregaron en el juzgado 2 de Pontevedra, donde se incoaron de forma también urgente unas diligencias, remitidas al juzgado de Viveiro para que se practicase un registro en el domicilio desde donde se subieron al foro pedófilo las imágenes, situado en una edificio de Foz donde residían Pablo Santiago, su mujer y los tres hijos del matrimonio.

El periodista fue detenido durante el registro, el 20 de junio (11 días después de descubrirse los hechos en Nueva Zelanda), acusado de los delitos de corrupción de menores y abusos sexuales. Los agentes intervinieron abundante material informático "muy relevante" para la investigación, en concreto dispositivos de almacenamiento masivo y soportes ópticos que fueron analizados luego por expertos de la Brigada de Investigación Tecnológica, el mismo grupo que en 2001 ya detuvo a Pablo Santiago en unas diligencias que acabaron con una condena de tres años de cárcel por corrupción de menores, dictada por la Audiencia Nacional y confirmada por el Supremo.

El periodista ingresó en prisión por orden judicial dos días después y su familia dejó Foz sin contar a nadie lo ocurrido. Ya con Pablo Santiago entre rejas, se divorciaron. La mujer siguió desplazándose a la localidad mariñana a trabajar, aunque ni a ella ni a los niños se les volvió a ver por la calle. Ayer, no quiso hacer declaraciones, visiblemente afectada por la situación que están viviendo tanto ella como los niños, temerosa de que el levantamiento del secreto de sumario y su conocimiento por parte de la opinión pública pueda afectar a la estabilidad emocional de los pequeños, que este curso ya no fueron escolarizados en la villa focense.

Los hechos tardaron varios meses en conocerse precisamente porque el caso estaba bajo secreto. En este tiempo, el abogado de Pablo Santiago recurrió su ingreso en prisión para intentar que quedase libre, pero el juzgado lo rechazó. La noticia causó impresión en Foz, donde la gente conocía los antecedentes del periodista, pero le habían dado una segunda oportunidad.

Nueva Zelanda alertó de los vídeos pedófilos del periodista focense