"Soy un ignorante que se esfuerza por conocer más"

Francisco Narla es piloto y escritor, como Antoine de Saint-Exupéry, el autor de 'El principito'. Él fue quien dio alas a sus sueños de "convertirme en aviador y contador de historias"
Francisco Narla, escritor, autor de la novela "Breo, el celta que desafio Roma", en el parque de Rosalia de Castro
photo_camera El escritor Francisco Narla, con las ediciones en gallego y castellano de su novela 'Breo, el celta que desafió a Roma'. SEBAS SENANDE

Cuando era niño, ¿qué soñaba que sería al crecer?
A mí los libros fueron los que me metieron el bicho en el cuerpo. Fue Antoine de Saint-Exupéry el que me hizo soñar con convertirme en aviador y contador de historias.

¿Podría dejar la aviación para vivir de la literatura?
No, en absoluto. Sigo volando, con reducción de jornada, pero volando.

¿Qué ha descubierto en la novela histórica?
Como lector, apasionantes momentos históricos que me han ayudado a entender de dónde venimos. Como escritor, en la parte de la documentación y obtención de información, una desilusión tremenda al comprender que no sabemos tanto como deberíamos de nuestro pasado.

¿Cómo se puede ser piloto y escritor y seguir viviendo en Friol?
Muchos me lo preguntan con extrañeza, pero a mí, después de haber conocido buena parte del mundo, no se me ocurre mejor lugar para vivir que donde lo hago.

¿En qué momento ha estado más cerca de tocar el cielo?
Cuando mis hijas hacen algo que me hace sentirme orgulloso.

¿Qué adjetivos lo definen?
Mejor que me los pongan los demás... 

Lo mejor para empezar el día es ejercicio y un buen desayuno

¿Qué tres personajes gallegos vivos citaría como referentes? 
Ah, no, ahí hay mucho barro. Si hablo de escritores se me enfadan los cocineros, si hablo de cocineros se me enfadan los pilotos, si hablo de pilotos se me enfadan los pintores... Estoy teniendo un terrible ataque de alergia a los nombres.

Fuera de Galicia, ¿hay algún lugar en el que se sienta como en casa? 
En cualquier entorno natural significativo. Que me rodeen los bosques y que haya un río cerca.

¿Cuál es su plan perfecto para desconectar?
Leer, leer y leer. No sé si ha quedado claro: leer.

¿Qué le pierde en la mesa? 
La cocina honesta. Me sirve la de un restaurante con galaxias enteras o la que me ofrecen en una taberna de puerto, pero que sea honesta. Producto tratado con juicio y un plato con sentido. No soporto las pretensiones innecesarias.

¿Cuál es su especialidad cuando le toca cocinar?
Mis hijas dirían que los hojaldres en todas sus variantes, pero yo disfruto mucho haciendo las masas con doble fermentación.

A un gastrónomo como usted, colaborador de varios libros de cocina y miembro de la Academia Galega de Gastronomía, ¿qué restaurante lo ha sorprendido más?
¡Otro jardín embarrado! En Galicia abundan los lugares donde buscar la excelencia, en la cocina tradicional o en la más contemporánea, pero no puedo dar nombres sin enfadar a algún amigo.

Si pudiera viajar en el tiempo, ¿cuándo y dónde aparecería? 
Sería un viaje de ida y vuelta, porque le tengo apego a los antibióticos y a la sanidad moderna. Pero me encantaría viajar un siglo y medio atrás y ver cómo se levantaba el molino donde vivo.

¿Qué serie ha logrado engancharlo más? 
No veo muchas series, la verdad. Creo que la última  que me enganchó fue 'Lost' y me llevé una decepción enorme con los últimos capítulos.

¿Qué defectos soporta peor? 
La 'nesciencia'. Ya sé que es un palabro, pero me explico. Puedo entender la ignorancia, yo soy un completo ignorante en multitud de temas, y me esfuerzo por conocer y saber más cada día. Lucho contra mi ignorancia. Pero no me gusta que se hagan las cosas mal por vagancia, por no esforzarse, por no aplicarse. Me horroriza que alguien se crea sabedor de algo y que demuestre con sus palabras o escritos que no tiene idea de aquello que está tratando. 

Su reto pendiente...
Muchísimos. Quiero aprender a tocar un par de instrumentos, a hablar más idiomas, conocer mejor la mecánica cuántica, entender más de arte... No tenemos sitio para contestar a esta pregunta. Digamos, al hilo de la anterior, que mi reto pendiente es derrotar la ignorancia.

¿Hay alguna pregunta que no le haya hecho y le gustaría contestar?
Me hubiera gustado tener la oportunidad de agradecer a medios, libreros y lectores. De poco sirven mis historias si los medios no las nombran, los libreros no las venden y los lectores no las leen.

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