"En catalán, venderíamos cinco veces menos"

El cantante de Love of Lesbian presenta nuevo libro, 'Canción de Bruma', donde combina crítica política, recuerdos de su infancia o anécdotas de la banda

En un poema de su nuevo libro, Canción de Bruma, titulado España. Dulce ratonera, el cantante Santi Balmes lamenta vivir en un país "con 4 idiomas, y 3 de ellos olvidados", y, en una entrevista con Efe, afirma que, si Love of Lesbian editase un disco en catalán, vendería "cinco veces menos".

Balmes reconoce que, si algún día vuelve a cantar en catalán, lo hará "por amor" a su lengua, pero considera que muchos "prefieren escuchar un disco en inglés", aunque no lo entiendan, que en catalán, ya que "este país sigue vertebrado desde el centro".

A él le gustaría avanzar hacia una república federal, porque le parece "la idea más sensata para aprovecharnos todos de la riqueza de todos" y, al mismo tiempo, permite que cada pueblo tenga la posibilidad "de realizarse lo máximo posible".

En su nuevo libro, mezcla de poesía y prosa, Balmes combina crítica política, recuerdos de su infancia o anécdotas de la banda, y lleva a cabo una atrevida "pornografía psíquica", exhibiendo otros alter ego hasta ahora disfrazados en su música, como su faceta más depresiva.

"Individualmente los españoles somos genios, pero colectivamente nunca acabamos de funcionar"


Admite que se encuentra en una etapa "muy pesimista" por la situación política y reconoce que le ha frustrado mucho que algunos partidos de izquierdas fuesen "absolutamente incapaces de buscar una entente y aprender de la derecha, uniéndose, para desviar un poco el timón hacia otro lado", dejando de lado los maximalismos.

Lo que le "fastidia" es que "España tiene un talento y una potencialidad increíbles" y que "individualmente somos genios, pero colectivamente nunca acabamos de funcionar".

El guitarrista Ferran Pontón (Egon Soda) ya advierte en el prólogo que Canción de Bruma nos descubre a un Santi Balmes más vulnerable, pero también más maduro; una idea que convence al cantante, compositor y letrista porque ha sido un "trabajo de introspección doloroso", con el que, sin embargo, ha conseguido que muchos amigos se sientan identificados. Y en Emulando a Dory, otro poema de su nuevo libro, el protagonista admite que le "gustaría olvidar, incluso olvidar que he olvidado".

En su caso, reconoce que le gustaría borrar de su disco duro sus inicios cantando en inglés porque, "si te estás buscando a ti mismo, no puedes cantar en una lengua que aprendiste con 17 años a duras penas", y acepta que tal vez quisieron "mimetizarse" con sus ídolos, algo "muy peligroso" para una banda principiante.

En los versos de otro poema, Honestos Trabajadores del Deseo, la voz narrativa reconoce "andar algo vacío de objetivos últimamente", algo que a Balmes no le sucede, si bien le gustaría embarcarse en nuevos proyectos, como un cortometraje, porque eso "te hace crecer, conocer gente nueva y te rejuvenece".

"A las bandas se les nota cuando pierden el contacto con la realidad"


La frontera entre sus poemas y su música es muy difusa, ya que no condiciona el proceso de creación al formato, y es por eso por lo que no descarta que algunas de las poesías del libro "vayan a tener una segunda vida" como canción.

Esto es posible porque en su último disco, El Poeta Halley, consiguió como nunca antes "poner la música al servicio de las letras" y celebra que en este "paso adelante" hayan logrado una respuesta del público "maravillosa".

Balmes piensa que "a veces partimos de algunos apriorismos, como que a la gente no le va a gustar un disco con canciones de hasta nueve minutos", cuando hay "un sector que sí, que está ávido de propuestas y fórmulas nuevas".

Sin embargo, tiene claro que si una banda pretende debutar con un álbum como El Poeta Halley," se estrella y a la gente le revienta la cabeza", pero que a Love of Lesbian le ha ido bien porque "el público y la banda hemos ido creciendo a la vez".

El cantante de Love of Lesbian es consciente de los riesgos que supone ir de festival en festival, y por eso ve importantísimo cogerse un año sabático, "un año de ir en metro, de recoger a los niños del cole y de impregnarse de la vida normal, porque es de ahí de donde luego lo sacas todo".

Él supo que, llegado ese momento de "despersonalización", tenía que parar porque de lo contrario "acabas hablando de tu círculo endogámico y no le vas a interesar a nadie", ya que "a las bandas se les nota cuando pierden el contacto con la realidad".

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