Ludopatía y vigorexia estarán en el Plan de Drogas de Galicia

El desarrollo social y económico conlleva la aparición de nuevas adicciones y trastornos obsesivos de cuyo tratamiento se encargan, en muchos casos, asociaciones y servicios municipales que dan apoyo al paciente y a las familias, con recursos limitados.

El culto al cuerpo y un exacerbado consumismo suelen estar detrás de algunas de estas conductas enfermizas. Con el fin de potenciar “nuevas estrategias, tanto de prevención, como de tratamiento” en la red pública, la Consellería de Sanidade proyecta incorporar la vigorexia y la ludopatía en el Plan de Galicia sobre Drogas. Así lo confirmó la titular del departamento de la Xunta, Pilar Farjas, en cuyo marco indicó que el documento abarcará “otro tipo de adicciones”, que se sumarán al alcohol, tabaco y drogas, contemplados en el plan 2007-2009 que la pasada semana el Consello da Xunta acordó prorrogar durante este ejercicio para garantizar la continuidad de los programas en marcha.

“Se trata de adicciones que se están poniendo de manifiesto como graves problemas de salud mental o física y que requieren también estrategias de actuación”, reconoció la conselleira, tras lo que apuntó que su departamento ha empezado a trabajar con las organizaciones sociales para constituir los grupos de trabajo que se encargarán de elaborar el documento que marcará las estrategias de prevención, atención e inserción de los afectados.

En un año en el que Sanidade también prevé “desarrollar” la nueva Lei de Drogas, Pilar Farjas aboga por impulsar “un cambio de perspectivas”, consciente de que desde que en los 80 vieron la luz en Galicia los primeros planes oficiales de prevención, éstos se han centrado en la lucha contra las toxicomanías. “Nacieron dirigidos al problema del consumo de la heroína, después derivaron hacia la cocaína, que es la sustancia que genera más adicciones”, explicó la titular de la cartera autonómica, quien manifestó que los nuevos trastornos “requieren nuevas pautas de tratamiento y de prevención”, diferentes de los programas de deshabituación de la adicción a los estupefacientes.

Para ello, la Xunta sigue trabajando en la integración de las unidades asistenciales en la red asistencial de salud mental y drogodependencias del Sergas. Y es que la consellería considera que “el alcohol, el tabaco, la vigorexia y la ludopatía” tienen componentes “muy próximos” que requieren un análisis “más complejo y más vinculado a estrategias de atención de salud mental”.

La adicción al juego afecta aproximadamente al 1% de la población en la comunidad. Según indica Juan José Lamas Alonso, director terapéutico de la Asociación Gallega de Jugadores de Azar (Agaja), los afectados suelen ser personas de entre 20 y 30 años, “casadas ou con parella”, con un historial de juego “de menos de 10 anos” y con un nivel de ingresos bajo o medio-bajo. Frente al patrón existente hace 20 años, hoy se contabiliza “unha muller por cada dous homes” con problemas de ludopatía.

El gasto mensual de estas personas oscila entre los 600 y los 1.500 euros, lo que compromete la economía de muchos hogares. Las máquinas tragaperras, que copan el 50% de los ingresos del juego en España, son el blanco de la mayor parte de estos jugadores obsesivos, tanto por la facilidad de acceso, como por la menor cantidad de dinero necesario para iniciar el juego y por la frecuencia de los premios. “A nivel local, algúns concellos teñen incorporada a ludopatía nos seus plans contra a droga, que contemplan outras adiccións psicolóxicas”, comenta el representante de Agaja, quien celebra la iniciativa de Sanidade que, a su juicio, viene a responder a una “demanda formulada hai 20 anos” y sitúa a Galicia en la senda de comunidades como Andalucía, País Vasco o Navarra.

Lamas vaticina que con la inclusión de la ludopatía en el Plan de Drogas de Galicia se facilitará la “incorporación” a la red pública de los servicios creados por la asociación, cuya labor arrancó en 1990, permitiéndole también el acceso a fondos públicos. En estos momentos, 85 personas acuden a la sede de Agaja, en Vigo, para someterse a una terapia de deshabituación, con un coste de 60 euros al mes, aunque “ningunha persoa que precise tratamento e non teña recursos quedará sen atender”, afirma Juan José Lamas. Pese a que el 30% de las personas que inician el programa “abandonan”, el experto salienta que entre los que lo finalizan se logra una abstinencia media del 70%.

Prevenir la adición al juego
De materializarse la iniciativa de Sanidade, Agaja considera que podrá hacerse más énfasis “na prevención”, con iniciativas informativas en los colegios y dirigidas a colectivos de riesgo. La organización --que también atiende otros problemas, como la compra compulsiva, la adicción a internet y a los móviles-- demanda que se articulen políticas transversales que además de hacer hincapié en la atención a los afectados, incidan también en la publicidad, que no hace sino animar al jugador, lo que explica que en épocas como la Navidad “se agudice” este trastorno.

Ejercicio desmesurado
Pese a que su prevalencia es más limitada que la anorexia o la bulimia entre los gallegos, la vigorexia es un problema que afecta particularmente a hombres de entre 15 y 35 años adictos al ejercicio físico y que sufren una distorsión de su propia imagen.

En estos casos, las largas sesiones de deporte van unidas a un estricto control de la dieta e incluso al consumo de sustancias anabolizantes. La detección de este problema es complicada, de hecho, asociaciones de ayuda a personas con trastornos alimenticios de A Coruña (Abac) y Pontevedra (Abap) indican que ningún paciente ha recurrido aún a sus servicios, debido a que en muchos casos la adicción puede pasar “desapercibida”.

Con todo, el abuso del ejercicio físico puede degenerar en dolores musculares, alteraciones cardiacas, temblores, trastornos del sueño o en problemas sexuales, por lo que la prevención resulta vital para frenar estas conductas a tiempo.

Comentarios