Rosa Jové: "Hay muchas maneras de ayudar al planeta durante la crianza de nuestros hijos"

La psicóloga y psicopedagoga alerta sobre la necesidad de huir del consumismo y buscar la sostenibilidad en el universo infantil. Un reto más para los padres del siglo XXI
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photo_camera Rosa Jové, con uno de los libros que ha escrito. EP

Con los años, Rosa Jové (Lleida, 1961) ha ido dando más peso en su actividad profesional a la investigación y promoción de la crianza natural, ecológica y sostenible para el planeta. Un trabajo que se plasma en su último libro, La crianza sostenible (La Esfera de los Libros). Rosa Jové ha llegado hasta aquí avalada por una solvente trayectoria como psicóloga clínica infantil y juvenil, especializada en antropología de la crianza y psicopedagogía. Además, ha trabajado durante más de 25 años para el departamento de Educación de la Generalitat, ayudando a menores con diversos trastornos y problemas escolares y asesorando a padres y escuelas.

La sostenibilidad también se plantea en la crianza de los niños, una auténtica necesidad porque ¿cuántos residuos se producen solo durante el primer año?

Creo que necesitaríamos un camión de mudanzas solo para el primer año si juntamos el volumen que ocupan el moisés, la cuna pequeña (con sus protectores y sabanitas), la cuna de viaje, el cambiador, la trona, el parque, la sillita de paseo (en el caso de que solo tenga una), las sillitas del coche (al menos la de grupo 0 y grupo 1), la bañera, la hamaquita, toda la ropa de un año, todos los juguetes del primer año más 5.475 pañales y 10.950 toallitas. A todo ello hay que sumar los botes de gel, champú, esponjas, tarritos de purés, vasos y platos de plástico, tetinas y chupetes… ¡Una locura! 

Necesitaríamos un camión de mudanzas solo para los residuos del primer año de vida

Un enorme arsenal cuando, según ha dicho, en esos doce primeros meses bastaría con "cariño y teta".

Sí. Una vez me preguntaron cuáles eran las necesidades básicas de un recién nacido durante su primer año y contesté que cariño y teta, porque si a un niño le das amor el primer año, crece siendo buena persona; y si le das teta (alimento) crece con todos los nutrientes que necesita. A partir de ahí, puede ir abrigado dentro de la misma ropa que abriga a su madre, puede dormir en la misma cama que ella, puede bañarse con ella y secarse en la misma toalla. Un niño que recibe cariño y teta no necesita nada más cuando es pequeño.

Porque, ¿cuántas cosas se les venden como necesidades a los padres, especialmente con su primer bebé, y no son tales?

Podríamos decir que casi todo, pero nadie es tan escueto y parco en utensilios. Así que, una vez que hayamos comprobado que el niño tiene ropa y un lugar donde vestirse sin que se caiga, una cama para dormir (que puede ser la de sus padres) y los útiles de aseo básicos, el resto es bastante prescindible a excepción de la silla para el auto, que es obligatoria si vamos a conducir con el niño dentro. En el reino de cosas claramente prescindibles mencionaría los robots de cocina para bebés y las básculas especiales para pesarlos, así como el exceso de ropa y de juguetes.

Los niños del siglo XXI ya no nacen con un pan bajo el brazo, sino «con un plástico debajo del brazo”. ¿El plástico es el rey del universo infantil?

El plástico va muy bien para los niños, pero no para el planeta. Tenemos un material que no se rompe y que dura mucho, y esa es la definición de material ideal para los niños. Por eso, todo el universo infantil está elaborado de plástico en su mayoría: ¿se imaginan la vajilla de los niños realizada con cristal o juguetes de cartón?, ¿cuánto durarían? Y si los hacemos de hierro... ¿cuántos niños sobrevivirían a los golpes? En el momento actual se está intentando cambiar a otros materiales, como la madera ligera o la silicona, pero el cambio más importante vendrá cuando esos objetos sean de material reciclado, se puedan alquilar por temporadas (sobre todo los juguetes), se puedan reutilizar en tiendas de segunda mano o simplemente no los compremos.

El plástico va muy bien para las cosas que usan los niños, pero no para el planeta

En su libro cuenta que con su segundo hijo sustituyó la bañerita por el lavamanos, al que le colocaba una tela para evitar el tacto frío, ¿qué otros cambios se pueden hacer?

Mis hijos son ya mayores de edad y, por lo tanto, no hice muchas de las cosas que explico en el libro, pero algunas de las que me acuerdo –y que no son nada complicadas– es crear una línea de sucesión de ropa entre mis hermanos y cuñados para pasarnos la ropa que dejaban los niños; pedir que los regalos (navidades, aniversarios etc...) estuvieran sin embalar, y en el caso de no hacerlo así que estuvieran en una bolsa de papel o con un embalaje aprovechado de algún otro regalo; pedir que se redujeran el número de regalos y juguetes que recibían cada año, o comprar la mitad de ropa de la que pensaba necesitar (tanto para el niño como en sábanas, toallas y baberos). En general, hay muchas maneras de ayudar al planeta que se realizan con relativa facilidad. Que nadie se asuste pensando que no va a ser capaz.

Al hablar de crianza sin residuos, en lo primero que se piensa es en los pañales. ¿Cuánto padres estarían dispuestos a volver a los reutilizables?

Espero que sean muchos los que estén dispuestos a cambiar los desechables por pañales de tela reutilizables porque es vital para el planeta. De momento, si hay padres que no quieren usar pañales reutilizables que sepan que los hay desechables realizados con materiales biodegradables y compostables, y que se eliminan más fácilmente. Ya están a la venta en la mayoría de los supermercados y la diferencia de precio es mínima. Creo que a la larga deberá existir una ley para controlar el uso y fabricación de los pañales desechables –al igual que la hubo para las bolsas de plástico en las tiendas–, con la que se limitará su consumo mayoritario. Si no es así, tenemos un mal pronóstico para la vida en el planeta.

Si sigue el actual uso de pañales desechables, el pronóstico para el planeta es malo

Uno de los consejos que da, sobre todo en materia de alimentación, es "piensa en cómo lo haría tu abuela". ¿Está bien volver la mirada al pasado?

No, la mirada siempre debe estar orientada hacia adelante, pero recordando todo lo bueno que aprendimos. Para alimentarnos y mejorar el planeta (mirar hacia adelante) a veces hemos de pensar cómo cocinaba la abuela (recordar lo aprendido). La idea sería más comida casera y menos procesados.

Tenemos que mirar hacia delante, pero recordando lo bueno que aprendimos de nuestras abuelas

Otra de sus recomendaciones es ampliar la regla de las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar) para cuidar el medio ambiente a seis, añadiendo rechazar, reparar y recuperar la basura.

Son muchos los autores que opinan que el mejor residuo es el que no se produce, por lo tanto la R de reducir está bien, pero la R de rechazar la compra de algo está mejor. No vamos a descubrir ahora las bondades de reutilizar, pero cuando el aparato está roto no se puede reutilizar. Por eso la R de reparar las cosas es imprescindible si se quieren eliminar residuos. Y, por último, reciclar está bien, pero si encima le pudiéramos dar un segundo uso a todo lo que reciclamos sería fantástico. La idea de recuperar la basura es una idea bastante nueva. Hasta ahora solo lo hacíamos con la materia orgánica que compostábamos para sacar abono, y esta era una buena forma de recuperar una parte de la basura. Pero también podemos hacerlo con telas rotas, cordones, corchetes… se trata de recuperar lo máximo que podamos de todo aquello que vamos a tirar. La mayoría de autores que se dedican a dar buenas ideas para preservar el planeta ya hace tiempo que han observado la importancia de añadir estas tres erres. Es, simplemente, dar un paso más en las tres erres que todo el mundo conoce.

Algunos datos que aporta el libro
Un bebé llega al mundo
► "Hay un secreto muy bien guardado por las firmas comerciales que se dedican a vender productos para niños: la mayoría de las cosas que venden no se necesitan".

Lactancia
► "Fomentar la lactancia materna es el mejor recurso para evitar la generación de residuos en el planeta en cuanto a la alimentación se refiere". 
► "En caso de que decidas dar el biberón, intenta que sea de cristal y las tetinas de látex (caucho natural) o de silicona, que son fáciles de reciclar y con poco impacto sobre nuestro planeta".

Pañales
► "No se ha descubierto la forma de reciclar pañales y su duración es de más de 500 años hasta que desaparecen por completo. En el año 2522 aún encontraremos restos de pañales y toallitas actuales".
► "Cada niño, hasta los tres años, gasta 5.475 pañales y el doble en toallitas. Algo que el medioambiente no se puede permitir".

Ropa
► "Todos somos conscientes de que hay islas de plástico flotando en el Pacífico, pero no sabemos que hay montones de ropa acumulándose en tierra firme".
► "La industria de la moda, por su gran sobreproducción, es una de las que más contribuyen a la situación de emergencia climática".

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