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Los padres pasan de los rayos de sol

En verano se vuelve imprescindible proteger la piel de los pequeños. EP
En verano se vuelve imprescindible proteger la piel de los pequeños. EP

Fotoprotector de 50 o más, aplicarlo cada dos horas o bien cada vez que salen del agua son consejos vitales para proteger la piel de los hijos que muchos incumplen

Casi el 20% de los padres no protege a sus hijos del sol adecuadamente, y el nivel de responsabilidad en muchos casos resulta inversamente proporcional al número de hijos, es decir, a más niños, menos atención se presta a este aspecto, según manifestó el Consejo General de Enfermería en la presentación de una campaña para promover la fotoprotección en los menores.

Los enfermeros aconsejan que siempre se elija el producto más adecuado para el niño, pero recomiendan optar siempre por fotoprotectores 50 o 50+ con una protección equilibrada frente a radiación UVB y UVA.

Los fotoprotectores con un SPF 50+ bloquean el 99% de los rayos ultravioleta, por encima de ese nivel de fotoprotección, apenas hay diferencias. Por eso, la Comisión Europea recomienda que a partir de un SPF 50 los productos se etiqueten como 50+.

Además, se recomienda elegir siempre aquellos que sean pediátricos, ya que están especialmente formulados para la piel del niño. Por otra parte, no se recomienda emplear fotoprotectores en bebés de 0 a 6 meses, de hecho, a estas edades nunca debe exponerse al sol a los niños.

La campaña explica que la fotoprotección pediátrica va de los 6 meses de edad a los 12 años. A partir de ahí, los niños deben ser responsables y aplicarse ellos mismos el producto.

Por otra parte, como existen muchas presentaciones de fotoprotectores pediátricos –en crema, loción o spray– se recomienda elegir la que más se adapte al pequeño.

En los niños, se emplea el mismo fotoprotector para el cuerpo y la cara y, antes de la exposición, hay que probar el producto en una zona pequeña de la piel para evitar cualquier tipo de reacción.

Hay que aplicar el fotoprotector 30 minutos antes de la exposición, preferiblemente antes de vestir al niño para cubrir todo el cuerpo, incluidas aquellas zonas que no van a estar expuestas directamente al sol.

No hay que olvidar que la ropa deja pasar los rayos ultravioleta, sobre todo si es de colores claros y tejidos de poca calidad. Hay que poner producto también en la zona de los empeines, las orejas y párpados.

El niño debe estar fotoprotegido siempre que vaya a estar expuesto al sol, así que no hay que olvidar protegerle cuando vaya al parque, al campamento o en una terraza. La exposición no tiene lugar solo en la playa o la piscina, como tampoco es exclusiva del verano; en invierno también hay que fotoprotegerse. Hay que extender siempre los fotoprotectores con la mano, también los sprays y aplica una buena cantidad.

Por otra parte, se recomienda recurrir solo a productos de adultos si se olvida el pediátrico, porque siempre es mejor que quemarse, pero hay que recordar que no han sido pensados para ellos y suelen llevar perfumes y otros químicos.

Los fotoprotectores con tecnología wet skin (piel mojada) son muy útiles si el niño es de los que entra y sale constantemente del agua.

Pueden aplicarse como producto de elección aunque no se bañen, pero en realidad su gran ventaja es que pueden aplicarse fácilmente con la piel mojada.

El Consejo General de Enfermería recomienda reaplicar el fotoprotector cada dos horas y, si se ha bañado, justo al salir del agua. Después de cada exposición al sol, es necesario hidratar bien la piel del menor. Para ello, puede utilizarse una crema hidratante o un after sun, más refrescante.

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