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NUTRICIONISTA-PONTÓN FISIOTERAPIA

Nutrición y cáncer

Frutas.AEP
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Los pacientes oncológicos se enfrentan en muchas ocasiones a la desnutrición y pérdida de masa muscular. Para evitarlo, deben seguir una dieta muy cuidada

LA DESNUTRICIÓN Y LA pérdida de masa muscular, y en consecuencia de peso, son muy frecuentes en los pacientes oncológicos. Tanto la quimioterapia como la radioterapia ocasionan molestias y efectos secundarios —como son la xerostomía (sequedad bucal), náuseas y vómitos, mucositis (llagas en la boca), disgeusia (distorsiones en el gusto), disfagia (dificultad para tragar), diarrea, estreñimiento, náuseas, anorexia (falta de apetito) o síndrome de caquexia cancerosa (extrema desnutrición, pérdida de masa muscular, fatiga…)— que pueden disminuirse con un control adecuado de la nutrición del paciente.

La Asociación Española Contra el Cáncer reconoce que la nutrición es uno de los aspectos más importantes de los pacientes oncológicos y que el tratamiento nutricional personalizado debe estar presente desde el diagnóstico de la enfermedad. Casi el 90% de los pacientes con neoplasias avanzadas sufre pérdida de peso acusada.

El objetivo principal de la nutrición oncológica es, además de paliar los síntomas citados anteriormente, evitar la pérdida de masa muscular (precisamente, para que no haga acto de presencia la caquexia cancerosa). Y, de forma más personalizada, se busca aportar los nutrientes necesarios para ayudar a mantener las células sanguíneas, tanto de la línea blanca como de la roja, en niveles adecuados para no tener que suspender el tratamiento. Una nutrición adecuada permitirá proteger el sistema inmunitario del paciente, mejorando su respuesta al tratamiento farmacológico.

Causas de desnutrición

Existen diferentes motivos de desnutrición: el aumento de las necesidades energéticas, un bajo aporte calórico a través de la dieta, alteraciones de la digestión y en la absorción de los nutrientes, alteraciones en el metabolismo de los nutrientes… Por eso el tratamiento nutricional ha de ser personalizado.

A la hora de abordar el plan alimenticio de un paciente oncológico, el nutricionista tendrá en cuenta el tratamiento farmacológico que este recibe, los efectos secundarios que le provoca, los parámetros bioquímicos, la composición corporal, si existe alguna patología previa al cáncer (hipertensión arterial, colesterol, diabetes, enfermedades inflamatorias del intestino, intolerancias, alergias…), los gustos y apetencias, si es el propio paciente es el que cocina o alguien le hace la comida, los hábitos dietéticos que tiene el paciente… Y esto para conseguir una pauta nutricional que se adecúe a la situación del paciente tanto en micro como en macronutrientes, pero sobre todo que sea apetecible y fácil de llevar a cabo.

Algunas claves

Los probióticos pueden ayudar a restablecer la flora intestinal, disminuir las diarreas y recuperar la absorción de nutrientes en el tracto digestivo en algunos casos.

Sin embargo, el paciente no debe tomar complementos antioxidantes, a no ser que se los prescriba su oncólogo, bajo ningún concepto, ya que al contrario de lo que se podría pensar, su uso puede proteger a las células cancerosas. Se puede generar una interacción antineoplásico-célula-antioxidante, por lo que debe analizarse el contexto, ya que pueden actuar de diferente forma dependiendo del tipo de cáncer, del tipo de tratamiento farmacológico y del tipo de condiciones genéticas y fisiológicas particulares del paciente. Los antioxidantes deben provenir única y exclusivamente de los alimentos, ya que los suplementos contienen niveles tan altos que exceden mucho las cantidades recomendadas en una dieta saludable y en este caso, si se toman durante el tratamiento, podrían impedir el daño oxidativo en las células tumorales, ocasionando que radio y quimioterapia sean menos efectivas.

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