Manuel Jabois: "Las opiniones están para tenerlas y para cambiarlas con el tiempo"

De su último libro y de la literatura en general habló Manuel Jabois, ganador este año del premio Puro Cora, con Juan Tallón en un encuentro en Pontevedra. El escritor y periodista vuelve a casa para presentar su última obra, una recopilación de columnas en prensa
Manuel Jabois, en la Festa dos Libros de Pontevedra. GONZALO GARCÍA
photo_camera Manuel Jabois, en la Festa dos Libros de Pontevedra. GONZALO GARCÍA

"¿CUÁL fue tu inspiración para empezar a escribir?". La primera pregunta de la entrevista la suelta Manu, el hijo de nueve años del escritor y periodista Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978).  "Los libros. Lo mucho que me entretenía con ellos. La diversión que era para mí leer. Siempre pienso que, si hubiese tenido internet cuando era niño, no hubiera leído tanto y probablemente no me acabaría dedicando a esto. Pero me hacían tan feliz los libros y la lectura del periódico, que siempre le robaba a mi padre, que quise pasarme al otro lado y ponerme yo a escribir. Un rato más tarde, Manu también hará la última pregunta de la entrevista: "¿Cuál es tu meta cuando escribes un libro?. Como su padre se lo piensa, acaba por contestar él. "Yo lo sé: que le guste a la gente y la haga feliz".

Por qué eligió para titular el libro Hay más cuernos en un buenas noches

Porque es un artículo mucho más famoso que su autor. Se convirtió en un texto viral, muy popular, aquí y en América. Circula con otras firmas, circula anónimo y estoy seguro de que la gran mayoría de la gente que lo ha leído no me conoce. Y esto es lo mejor que le puede pasar a un escritor, que no se le reconozca la autoría porque algo llega a ser tan popular que le trasciende. ¿Tenía otros títulos? Sí, tenía otros. Como Una canción preciosa en un álbum de mierda. Me gusta mucho lo que escribí ahí: que hasta en la persona más despreciable puede haber algo heroico, algo bonito, algo que merezca la pena... Igual que en un álbum de mierda puede haber una canción que nos emocione, aunque nos dé vergüenza reconocerlo. 

¿El que eligió para el título es el artículo del que está más orgulloso? 

El que más no sé... Uno de los que más, sí. 

Es el segundo libro en el que recopila sus columnas tras Irse a Madrid. ¿Son muy diferentes aquellos textos a los de este nuevo volumen? 

Sí. En Irse a Madrid no había tanta voluntad de recopilación como hay aquí. Aquella era una voluntad más festiva, más de querer publicar un libro, de querer llegar a mucha más gente, de que se me leyera fuera de Pontevedra... Yo qué sé, de querer dar una patada en la puerta. Eran artículos escritos entre los 20 y los 30 años, artículos mucho más festivos, mucho más macarras y divertidos. 

En sus textos, hoy el humor es menos. 

Es diferente. Lo que pasa es que ya no cuento todo lo que me pasa. Ahora soy más pudoroso. Hoy me siguen pasando las mismas cosas, algunas incluso más heavies. Con 25 años las hubiera escrito todas, pero con 38 no. Por mil razones diferentes, incluída que tengo un hijo. No puedo seguir contando estas aventuras mías porque, aunque sea un señor de 44 años que no deja de hacer el imbécil como cuando tenía 20, no debo seguir contándolo. 

"Soy más prudente y precavido. Estoy mucho menos seguro de mí mismo y eso me hace mejor articulista"

¿Envejecen bien sus columnas? ¿Volvería a firmar hoy la mayoría? 

Las que aparecen en el libro, todas. Es muy complicado leer con 44 años artículos que has escrito con 24, pero cuando escribí estos ya tenía más de 30. Con los de Irse a Madrid es otra cosa. Hay muchas cosas que lees hoy y piensas: manda cojones. Con respecto al feminismo, por ejemplo. El movimiento me ha enseñado a tener una mirada que con 23 años no tenía en absoluto. Decías que no al machismo, evidentemente, pero se te escapaba en cada línea. Es súper duro leerse 20 años después. En ese tema y en otros: cuestiones políticas, sociales... Hoy soy más prudente y precavido. Estoy mucho menos seguro de mí mismo y eso me hace mejor articulista. Porque ya no estoy tan convencido de las cosas como estaba antes. Es la soberbia de la juventud: te lees dos libros sobre un tema y ya crees que puedes opinar sobre lo que sea. Hoy soy contundente en contadas ocasiones. Casi únicamente en cuestiones políticas que merecen esa contundencia. Por ejemplo, en estos días del Orgullo, la amenaza de regresión en cuestiones de libertad y diversidad sexual. 

¿No es fácil para un columnista cambiar de opinión? 

Cuesta mucho porque en políticos y periodistas se interpreta como una rendición, como un signo de debilidad. De alguna manera se ha entendido como algo positivo mantenerte en tus trece aunque los hechos cambien o los argumentos del otro sean mejores. Estos últimos días hemos visto cómo se difundía en Twitter un vídeo manipulado de Irene Montero. Lo han compartido muchos colegas reputados. ¿Por qué no se reconoce y se pide perdón? ¡Pero si nos la han colado a todos alguna vez! No pasa nada. Pero no. Nada. Creo que solo Pérez Reverte lo reconoció. Esto refiriéndonos a hechos probados. Pero es que puede ser que el que está enfrente de ti, por lo que sea, te convence. Reconocerlo, decir, oye, pues sí, la verdad es que creo que tienes razón, está mal visto. Las opiniones están para tenerlas y para cambiarlas con el tiempo, según tu evolución personal y la evolución del contexto en el que vives. Signos de inteligencia para mí: reírte de ti mismo y saber rectificar. 

¿Es fácil gestionar la dualidad reportero/columnista? 

Sí, para mí sí. Lo hago con total comodidad. Creo que el lector diferencia perfectamente cuando está leyendo una columna de opinión o un reportaje. 

¿Pero es el columnismo el género más valorado? 

Es algo un poco injusto. Yo escribí Hay más cuernos en un buenas noches en media hora en un móvil, yendo a cubrir la información de Julen, el niño que se cayó en un pozo en Málaga, que supuso un trabajazo tremendo, mío y de mi colega Nacho Sánchez. Y, de repente, la columna se convierte en uno de los textos más leídos del año en el periódico. A mí me ha dado más nombre el columnismo. Pero también te digo una cosa, me he aprovechado de ese nombre para tratar de que mis reportajes tengan más recorrido.

El libro

Hay más cuernos en un buenas noches (Pepitas de calabaza, 2022) es una recopilación de columnas de Manuel Jabois publicadas a lo largo de los últimos diez años. Incluye la última que publicó en Diario de Pontevedra, pasa por las que salieron durante su etapa en El Mundo y termina con las que está publicando actualmente en El País. En 2011, con la misma editorial, publicó una primera recopilación de artículos de opinión: Irse a Madrid.

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