¿Qué lleva a alguien a ser infiel y llevar una doble vida?

Aquí veras la explicación psicológica que puede tener que una persona sea capaz de ser infiel, llevar una doble vida y que nadie lo llegue a sospechar

Infidelidad. DAVID FREIRE (DP)
photo_camera Infidelidad. DAVID FREIRE (DP)

Llevar una doble vida parece algo propio de las series de espías. Pero hay personas que aparentemente lo tienen todo —una pareja e hijos, un buen trabajo— y de las que de pronto se descubre que esconden un gran secreto, ¡tienen otra pareja o familia!

Descartando la existencia de un trastorno de la personalidad grave, son personas que están en pleno uso de sus capacidades y que incluso tienen éxito profesional, pero son capaces de llevar dos vidas paralelas y ser infieles durante gran parte de su existencia.

  1. ¿Por qué lo hacen?
  2. Doble vida: algo que no se planea
  3. El perfil del infiel
  4. Las terribles consecuencias de llevar vidas paralelas

Son esos que dicen trabajar hasta tarde o que durante la semana están en una ciudad y el fin de semana en otra, o que se inventan una afición que los mantiene ocupados mucho tiempo y que hace que sus parejas no sepan realmente donde están.

¿Por qué lo hacen?

Las motivaciones para llevar una doble vida suelen diferir bastante según el sexo:

  • En los hombres se relacionan con el deseo de mantener un estatus social, de tener múltiples parejas o de escapar de la presión social.
  • En las mujeres se relacionan con cumplir con expectativas de género, mantener una imagen idealizada o la búsqueda de independencia.

Otros ejemplos de doble vida son la de un personaje público del que se descubre que es corrupto, o que abusa de su poder, o las personas con una pareja heterosexual, pero que mantienen una relación homosexual sin que su entorno lo conozca. ¿Qué les puede pasar por la cabeza?, ¿qué les lleva a comportarse de esta manera? 

La gente tiene amantes al margen de sus relaciones oficiales porque esto es más sencillo que dejar a su pareja, ya que tomar una decisión de ese tipo conlleva cambios económicos y sociales en su vida.

Doble vida: algo que no se planea

La mentira nos ayuda a conseguir nuestros objetivos más fácilmente que la verdad, algo que aprendemos ya en la infancia. Generalmente, las dobles vidas empiezan sin planear: surgen las alternativas y simplemente se cogen.

Una mentira lleva a la siguiente mentira, y esta a otra más, hasta que nos encontramos con dos vidas independientes de las que no podemos escapar. Las personas que funcionan así poseen un 'don' para mantener sus mentiras más allá de lo que es esperable.

Según mi experiencia terapéutica, este sería el listado de los motivos que pueden llevar a una persona a mantener una doble vida:

  • Reproduce sus referentes; es decir, dicha persona copia los modelos de pareja que ha observado en su alrededor, desde sus padres a familiares o vecinos. Funcionará según los valores y modelos de relaciones que ha tenido como ideales.
     
  • Tiene dificultades para expresar emociones y comunicarse, le cuesta poner límites, es impulsiva y no suele ver las consecuencias a largo plazo de sus acciones. Son personas retraídas emocionalmente y a las que les cuesta comunicar lo que sienten.
     
  • Búsqueda de emociones fuertes. Hay muchas personas para las que asumir riesgos es una forma de recuperar su parte 'narcisista' de autoconfianza.
     
  • Crisis personales. También existen personas que se enredan en aventuras o en tener actitudes adictivas (el juego o probar sustancias) para tapar crisis personales y evadir conflictos, porque carecen de recursos para afrontarlos.
     
  • Sentirse deseado, que varias personas te deseen, sube la autoestima de modo importante.

El perfil del infiel

Las personas que llevan una doble vida tienen dificultades para tomar decisiones respecto a sus sentimientos, no saben describir qué les sucede ni cómo hacerse cargo de ello. La doble vida es como una evasión, su mente funciona igual que la de alguien adicto, por lo que además suelen presentar problemas con el alcohol, las drogas o el juego.

Son perfiles a los que les cuesta asumir sus responsabilidades afectivas y diarias, así que estarán con personas que se encarguen de llevar la casa, los hijos u otras decisiones domésticas.

También son personas emocionalmente frías de cara a los demás. Les cuesta mostrar empatía y tienen escasa ética, ya que no consideran que sea muy grave lo que hacen, y suelen desarrollar profesiones donde esas características les harán triunfar. En su casa, con sus parejas, pueden convertirse en verdaderos 'osos amorosos', porque buscan la protección y el afecto como si fueran niños pequeños.

Las terribles consecuencias de llevar vidas paralelas

Estas personas presentan estrés crónico y ansiedad por el desgaste emocional que supone llevar una vida tan intensa y tener que mentir en todas partes. Además, suelen tener sentimientos de culpa, vergüenza y confusión, y seguramente desarrollen depresión al no poder compartir su verdadera identidad con nadie.

Socialmente, cuando las mentiras se descubren, la reputación de esa persona se pone en duda, también a nivel profesional, y pierden el respeto de su entorno. Aunque, sin duda, los más afectados serán sus parejas e hijos.

Pero la persona que lleva una doble vida o es infiel puede reconducir la situación. En primer lugar, debe reconocer el problema y buscar ayuda profesional para comprender las causas que la han llevado a mantener ese juego. Deberá trabajar en su autoestima, en asumir responsabilidades y buscar maneras de reconstruir la confianza y la honestidad en las relaciones sin utilizar el engaño.

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