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Jesulín vuelve a lo grande

Jesulín de Ubrique, en una corrida que tuvo lugar este año en Sarria. EP
Jesulín de Ubrique, en una corrida que tuvo lugar este año en Sarria. EP

Firmó una actuación inmaculada y muy templada al nobilísimo toro que abrió plaza, al que toreó con mucha limpieza y seguridad por el derecho en una labor en la que sobresalió una serie de molinetes a cámara lenta

Jesús Janeiro "Jesulín de Ubrique" saldó con dos orejas su triunfal reaparición de luces en Cuenca, este domingo en el que el público respondió y se lo pasó también en grande con las entregadas actuaciones de Juan José Padilla y Miguel Abellán, que también salieron a hombros.

Más allá de la trascendencia taurina, la tarde de este domingo en Cuenca tenía un cariz emotivo y, sobre todo, nostálgico. Volvía Jesulín de Ubrique, uno de los referentes del toreo de los 90, un ídolo de masas sobre el que giraban prácticamente todas las ferias, porque solo con su reclamo el éxito en la taquilla estaba asegurado.

La gente enloqueció con él, sobre todo el gran público; las televisiones andaban a la guerra para retransmitir cada corrida en la que estuviera anunciado. Y es que su accesibilidad para el aficionado, su desparpajo, simpatía e, incluso, inocencia cada vez que salía en cualquier programa hicieron de él un ser muy querido, muy admirado, pero también criticado por los más estrictos.

La gente respondió. No se sabe si al reclamo de Jesulín, o no, porque cabe destacar que la de Cuenca es una feria que goza de muy buena salud.

El gran trabajo de Maximimo Pérez ha convertido este serial en unos de los puntales del mes de agosto, una plaza que suele llenar de media los tres cuartos del aforo. O más. Como el caso de este domingo, que se cubrieron prácticamente las 8.300 localidades del coso conquense.

Jesulín firmó una actuación inmaculada y muy templada al nobilísimo toro que abrió plaza, al que toreó con mucha limpieza y seguridad por el derecho en una labor en la que sobresalió una serie de molinetes a cámara lenta. La buena estocada le granjeó las dos orejas.

Igual de pulcro y de sereno se mostró con el cuarto. Como si no hubieran pasado los años. Hubo muletazos muy buenos y muy cadenciosos sobre la diestra a otro toro manejable. Qué grata impresión dejó. Muy digno. Se le vio disfrutar, tanto que hasta sonó el aviso antes de montar la espada. Como si no quiera que aquello acabase.Lástima que los aceros le hicieran perder premio.

PADILLA Y ABELLÁN. Padilla también salió triunfador con dos actuaciones de corte muy similar. Puro show. Tanto en el segundo como en el quinto no faltaron capotazos y banderillas de todo tipo, y dos faenas de muleta repletas de alardes y "efectos especiales" que entusiasmaron a unos tendidos entregadísimos con él. Paseó las dos orejas de su primero, mientras que el fallo a espadas le privó de tocar pelo en el otro.

Abellán también salió a por todas en su primero, un toro noble pero más medido de fuerzas que sus hermanos. El madrileño, muy variado con el percal, se vació en una faena plena de torería y en la que brilló sobre todo al natural. Buena estocada y dos orejas.

El sexto, atrancadito de atrás, le faltó clase y le sobró genio. Abellán volvió a mostrarse muy dispuesto para tratar de solventar la papeleta, no sin pasar algún que otro momento de apuro.
 

Jesulín vuelve a lo grande
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