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'La isla de las tentaciones': el espejo que atrae multitudes

Un momento del programa 'La isla de las tentaciones'.TELECINCO
Un momento del programa 'La isla de las tentaciones'.TELECINCO
La tercera temporada del reality de Telecinco en el que las parejas ponen a prueba su fidelidad tiene una audiencia de más de tres millones de espectadores

Una edición más, La isla de las tentaciones ha hecho estallar los audímetros. El contexto pandémico, que ha reducido al mínimo la vida social, las ganas de evasión de los televidentes y un reparto de concursantes cuidado al milímetro son algunas de las claves del éxito de este reality, que termina esta semana su tercera temporada.

Aunque Telecinco continúe hablando durante semanas de las idas y venidas de las parejas –las nuevas o las rotas– como parte de su exitosa estrategia de retroalimentación, este miércoles tuvo lugar la última emisión desde la isla, las hogueras finales. Y este jueves los protagonistas se reunirán para desvelar qué ha sido de sus relaciones fuera de la isla seis meses después.

La noche del miércoles, más de tres millones de personas estuvieron viendo el show dirigido por Sandra Barneda. Unos resultados conseguidos en un contexto pandémico que puede haber ayudado a que el programa registre una cuota de pantalla –26,3 % de media– cuatro puntos superior a la anterior edición (emitida en septiembre de 2020, cuando las restricciones sociales eran menores).

“Este momento tan complejo de gestionar nos puede llevar a consumir contenidos fáciles de digerir. Necesitamos escapar de una realidad que nos mantiene presos, alerta y con angustia vital”, cuenta a Efe la doctora en Sociología Rebeca Cordero, profesora de la Universidad Europea.

Una época en la que "a las diez de la noche se acaba todo tipo de relación social", estar frente a la televisión se convierte, más que nunca, en "un ritual" y "hablar del tema", del buen o mal comportamiento de los concursantes, es recurrente tanto en “los pocos espacios sociales a los que estamos expuestos” como en los "espacios virtuales", apunta por su parte Daniel Aranda, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Y es que en internet, recuerda el director de la división de Producción 2 de Mediaset España, Jaime Guerra, en las redes sociales (protagonistas de la socialización de este milenio), el programa crece, “se crea una emisión paralela, con aluviones de creatividad y corrientes de opinión”, explica a Efe.

EL ESPEJO DE LA REALIDAD

Dejando a un lado el contexto pandémico, ¿por qué este reality está batiendo todos los récords? Juanra Gonzalo, director general de Cuarzo Producciones (la productora de Banaijay Group, creadora del programa) lo tiene claro: "porque habla de temas universales", de "relaciones personales", y eso "hace al público ponerse en el lugar de las parejas que participan en el programa", asegura a Efe.

El experto en entretenimiento Daniel Aranda explica que la función oculta de los programas de telerrealidad es “poder hablar de ti mismo a partir de personajes externos”, esa es “la esencia del cotilleo”. Cuando uno habla de los demás, “pones en la palestra todos tus valores y opiniones, pero de una manera más controlada” ya que “te permite expresarte con mayor libertad porque no es a ti a quien juzgas”, añade.

En opinión de Cordero, otra de las claves de su éxito es la temática principal, la infidelidad, "un tema tabú”. “Como espectadores podemos recrearnos en lo que sería una supuesta infidelidad, vengarnos de las sufridas, denostar a los protagonistas y compadecernos del traicionado. La infidelidad hace aflorar en el espectador las emociones más extremas”, apunta.

EL CASTING, UNA FASE CLAVE

Como norma general, apunta Aranda, en los realities participa un abanico de personajes con “atributos definidos” y “unas características psicológicas determinadas”. “Está la persona más buena, la persona que sale más cuando hay una crítica, la más activa, la más pasiva, la más histriónica…”.

A partir de ahí, la clave es sembrar el conflicto. “Para que avance una trama tiene que haber conflicto” y “es de lo que se encarga el equipo de producción, de fomentarlo”, apunta el experto.

Según explica Gonzalo, “una de las principales fases y uno de los grandes aciertos del programa“ es poner mucho énfasis en el casting, ”encontrar a las mejores parejas posibles, buscando perfiles muy distintos e intentando evitar que se parezcan de una edición a otra”.

¿QUIÉN VE EL PROGRAMA?

¿Qué público está detrás de los 3,1 millones de espectadores de media? Según indica Gonzalo, el programa “tiene perfiles muy variados” de público y “arrasa en todos los perfiles de audiencia: semana tras semana es líder en todas las franjas de edad y en todos los ámbitos geográficos”.

Destacan, sin embargo, los jóvenes, con unos datos demoledores: el programa ha logrado un 52% de audiencia entre los 16 a 34 años. Surge aquí una polémica, ¿transmiten estos programas valores adecuados y patrones a seguir?.

En opinión de Gonzalo, lo que se muestra en el programa es “una realidad que, por supuesto, no es la de la totalidad de los jóvenes. La lectura de esa realidad le corresponde a cada uno”.

Lo que sucede en el entorno del reality puede interpretarse de tantas maneras como personas lo ven. "Hay gente que puede interpretarlo como si fuera un culebrón, que va siguiendo sus tramas; hay gente que lo mira con distancia crítica y lo único que le provoca es gracia y rechazo. Verlo no significa estar de acuerdo con lo que hacen o dicen", sentencia por su parte Aranda. 

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