La Inteligencia Artificial que nos espera en la consulta

Avatares del paciente que se arriesgan por ellos, reducción del trabajo burocrático para los facultativos, herramientas que miden riesgos y prótesis exclusivas para una determinada persona serán realidad gracias a la tecnología
La inteligencia artificial tendrá múltiples aplicaciones en sanidad.EP
photo_camera La inteligencia artificial tendrá múltiples aplicaciones en sanidad. EP

Alejandro Pazos es catedrático del Área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidad de A Coruña (UDC). Este médico e ingeniero informático dirige un grupo de investigación, que ha desarrollado múltiples herramientas de IA aplicadas a sanidad.

Cree que está llamada a tener "un papel principal en todo el proceso asistencial para el cuidado de la salud", pero, al mismo tiempo, señala la necesidad de bajar un poco "el suflé de la IA" porque una cosa es que exista una determinada tecnología y otra, que el sistema sanitario esté en condiciones de utilizarla. "Cada día aumentan de forma incremental el número de aplicaciones desarrolladas con técnicas y métodos de IA para el ámbito asistencial, aunque el porcentaje del uso continuado de las mismas no pasa del 5%", destaca. Insiste en que algunos de los avances que se contemplan como posibles tardaremos en verlos. Aquí se citan algunos de los próximos.

  1. El médico no necesitará teclear durante la consulta
  2. Un gemelo digital para probar tratamientos y cirugías
  3. Una prótesis hecha a medida justo antes de la intervención
  4. Manejo de máquinas con sensores, casi telepatía
  5. Ayuda para tomar decisiones en tiempos de crisis
  6. Un robot quirúrgico que ofrece recomendaciones

El médico no necesitará teclear durante la consulta

Entra un paciente en la consulta y el médico le pregunta qué le ocurre, acto seguido empieza a teclear la narración para incorporarla a la historia. Eludir ese paso, facilitaría la comunicación y la práctica clínica. Los sistemas sanitarios podrían incorporar un sistema que grabara el intercambio de información médico-paciente, lo transcribiera y le diera la forma adecuada para introducirlo en la historia clínica. Los llamados Modelos de Lenguaje Profundo que incorporan un módulo de aprendizaje automático profundo, como el ChatGPT, no solo contribuirían a reducir tareas burocráticas que ocupan tiempo sino que permitirían conducir la consulta en cualquier idioma, podrían explicar conceptos e incluso hacer sugerencias de solicitud de pruebas o de tratamientos, que "siempre serían validadas por el facultativo", recuerda Pazos.

Un gemelo digital para probar tratamientos y cirugías

Disponer de la representación virtual de un paciente, o de un determinado órgano de un paciente, permitiría, por ejemplo, entrenar una determinada cirugía que pudiese resultar especialmente compleja por alguna característica anatómica particular. También probar con seguridad fármacos que resultarían o demasiado caros o demasiado arriesgados aplicar en la realidad.

Una prótesis hecha a medida justo antes de la intervención

El catedrático de Inteligencia Artificial de la UDC explica que hace más de una década su grupo de investigación ya trabajó en un proyecto para crear válvulas cardíacas que fueran específicas para cada paciente. Se tomarían las medidas antes de la intervención y se imprimirían en una impresora 3D teniendo en cuenta esos parámetros para que se le pudiera implantar una ad hoc. Señala que, aunque la impresión 3D, 4D y fabricación aditiva van a ser "particularmente transformadoras", la dificultad está en encontrar un material de impresión seguro y óptimo. Al mismo tiempo reconoce que, con la nanotecnología y ciencia de los materiales, se está dando lugar a nuevos materiales que permitirá fabricar "prótesis más duraderas y más adaptativas"

Manejo de máquinas con sensores, casi telepatía

El dispositivo Neuralink de Elon Musk es un ejemplo de tecnología NBIC o tecnología convergente, un implante intracraneal conectado directamente al cerebro que puede controlar distintos dispositivos pareciera que con telepatía. Alejandro Pazos explica que las aplicaciones para la salud de las tecnologías convergentes son múltiples. Por ejemplo, dirigió un trabajo de fin de máster en el que la alumna desarrolló un casco con sensores que permitía que el paciente diese instrucciones a su silla eléctrica para que avanzase, retrocediese o girase. Esa comunicación directa cerebro-máquina tendría una gran utilidad, por ejemplo, para pacientes con enfermedades como Ela, que conservan intacta su capacidad cognitiva pero pierden gradualmente la motora y con ella capacidades como el habla.

Ayuda para tomar decisiones en tiempos de crisis

Todas las decisiones tienen consecuencias. Las decisiones en gestión sanitaria también y muchas indeseadas, especialmente en tiempos de crisis. La IA puede ayudar a hacer simulación de qué ocurre si se toma una u otra en cuanto a resultados en salud. Por ejemplo, durante la pandemia muchas unidades de reanimación en los hospitales se transformaron en Ucis para albergar pacientes críticos con covid. Ese nuevo uso obligó, evidentemente, a retrasar muchas operaciones pendientes. El grupo de investigación que dirige  Alejandro Pazos creó una herramienta, en colaboración con la Fundación Biomédica Galicia Sur y el Complexo Universitario de Pontevedra, que permite por ejemplo calcular cuál será la mortalidad de una población si se toma esa medida.

Un robot quirúrgico que ofrece recomendaciones

La cirugía robótica es una realidad. En las siguientes generaciones de estos dispositivos, no solo ayudarán a la precisión de la intervención y al descanso del profesional, sino que propondrán soluciones a los retos que se vaya encontrando el cirujano durante la operación. La última decisión será del médico pero será capaz de plantear todas las alternativas ante cualquier dificultad.

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