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La ilusión no basta para salvar al asno ibérico

El presidente de la Asociación para la Defensa del Borrico (Adebo), Pascual Rovira, con uno de los asnos que cuidan en su reserva de Rute (Córdoba). EFE
El presidente de la Asociación para la Defensa del Borrico (Adebo), Pascual Rovira, con uno de los asnos que cuidan en su reserva de Rute (Córdoba). EFE
En treinta años se ha pasado de 50 a 1.300 ejemplares de raza andaluza-cordobesa. La reducción de presupuesto amenaza la continuidad de los proyectos

Hace 30 años, apenas quedaban en Andalucía 50 ejemplares de burro de la raza andaluza-cordobesa, una de las más populares del mundo; hoy, con 1.300 animales inscritos en el Libro Genealógico, la falta de financiación para proseguir con el censo amenaza su linaje. 

Y no es la única; las seis razas puras de asno ibérico reconocidas por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que han sobrevivido a la extinción se enfrentan a un escenario de incertidumbres. 

El Libro Genealógico es una base de datos con información de cada uno de los animales, una herramienta clave para garantizar el linaje, sentar las bases para el cruce de ejemplares y evitar la temida consanguinidad, causante de problemas genéticos y de infertilidad. Y ha funcionado. 

"Hemos hecho un buen trabajo, España es una potencia en producción de burros con tres razas principales", comenta Jesús de Gabriel, secretario técnico de la Asociación de Criadores de Asnos de la raza Zamorano-Leonesa (Aszal), "pero ahora podemos morir de éxito". 

Y es que el presupuesto para el registro de ejemplares de raza se ha reducido tanto que empieza a resultar inviable su continuidad. 

El burro ibérico "forma parte de nuestra cultura y debe ser gestionado como una especie protegida"

Para Joaquín Santaolalla, secretario de la Unión de Ganaderos de la Raza Asnal Andaluza (Ugra), gracias al registro de razas puras "hemos conseguido ejemplares con mucho valor genético, pero sin apoyo económico perderemos dos décadas de trabajo". 

Existen tres razas principales de asno en España, la andaluza-cordobesa, la zamorana-leonesa y la catalana, y cada una de ellas cuenta con su Libro Genealógico; también están reconocidas la raza de Las Encartaciones (País Vasco), la Mallorquina y el burro Majorero, de Canarias. 

Y los ganaderos que las mantienen lo hacen por pura vocación y sentimentalismo, "más allá de los intereses económicos", y contribuyen con ello a enriquecer las razas, en la actualidad sustancialmente mejores que en los años 90, cuando estuvieron al borde de la desaparición. 

Ugra nació en 2001 y cuatro años después se hizo cargo del Libro Genealógico de la raza andaluza con el soporte económico de la Junta de Andalucía y la dedicación altruista de su veterinario, Joaquín Santaolalla. Hoy cuenta con 150 ganaderos que mantienen a cerca de un millar de animales

A principios de los años 40 había en España 1.200.000 burros y en la actualidad apenas son 40.000

Diseñar un libro genealógico supone visitar las ganaderías, tomar las muestras, analizarlas en laboratorio, colocar los microchips, medir, inseminar, hacer ecografías o asistir los partos: "En 2011 recibíamos 60.000 euros de ayuda al año de la Junta y ahora solo tenemos concedidos 10.000 euros, no nos da ni para gasóil", lamenta Joaquín Santaolalla. 

Unas 25 ganaderías "de jóvenes ilusionados" mantienen una cabaña de un millar de ejemplares de la raza zamorana-leonesa. "Tras los recortes hemos explorado todas las alternativas para hacerlos rentables, a través del turismo, la asnoterapia, su uso para desbroce o la comercialización de su leche para cosmética o elaboración de quesos y lácteos", explica De Gabriel. 

Más del 60% de los ejemplares de la raza andaluza-cordobesa están en Andalucía. 

Pascual Rovira, presidente de la Asociación de Defensa del Borrico (Adebo) de Rute (Córdoba), incide en que el interés por salvaguardar al burro ibérico "va mucho más allá, forma parte de nuestra cultura, de nuestro paisaje y de nuestra historia y debe ser gestionado como una especie protegida, no solo como objeto de subvención o de programas de conservación". 

A principios de los años 40 había en España 1.200.000 burros y en la actualidad apenas son 40.000, un centenar de ellos en la reserva de Adebo.

La ilusión no basta para salvar al asno ibérico
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