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Francia combate con impuestos el calentamiento global

Un nuevo impuesto a partir del año próximo que grave el consumo de combustibles fósiles y la electricidad es la propuesta final del ex primer ministro francés Michel Rocard, que preside una comisión oficial para definir la política frente al cambio climático.

El propio Rocard avanzó el contenido de esa propuesta que entregará al Gobierno el próximo viernes, y en la que propone la entrada en vigor desde el próximo 1 de enero de esa nueva tasa que debería pagar el consumidor particular, y equivalente a 32 euros por tonelada de dióxido de carbono (CO2).

300 euros para más de la mitad de las familias
En una entrevista en la emisora de radio France Inter, indicó que el nuevo impuesto representará unos 300 euros anuales para más de la mitad de las familias del país, y que el objetivo no es aumentar la recaudación fiscal, ya que debería haber compensaciones con la fiscalidad de las empresas.

Lo que se pretende, subrayó el ex primer ministro socialista, es dar una señal con los nuevos precios para "incitar a la gente a desplazarse menos, a decantarse poco a poco por los coches eléctricos, a instalar ventanas con doble cristal o a ahorrar en la calefacción".

Para que no salgan perjudicadas las personas que viven en zonas rurales y están obligadas a moverse en coche propio o a quienes no tienen alternativas renovables para calentarse, se prevé una compensación "parcial" que debería tener un carácter global, y no aumentar cuando crece el consumo, y además con carácter transitorio.

Rocard contó que se ha decantado por pedir que la tasa no se limite a la compra de combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón, principales causantes del efecto invernadero, sino que se extienda también a la factura de la electricidad.

Y eso pese a que la cuestión era controvertida porque los productores de electricidad -que en Francia es en un 80% de origen nuclear- ya están sometidos al mercado europeo de cuotas de emisión, al igual que las otras industrias más contaminantes.

Acelerar el ahorro de energía con impuestos
Según las conclusiones del informe preparado por Rocard, que es producto de una concertación de varias semanas con expertos, el nuevo impuesto de 32 euros por tonelada de CO2 debería incrementarse hasta los 100 euros en el horizonte de 2030 para acelerar el ahorro de energía.

De acuerdo con sus cálculos, en principio aportaría 8.300 millones de euros anuales, de los cuales 4.300 millones los pagarían los consumidores particulares que, por ejemplo, verían subir el precio del gasóleo en unos 8,5 céntimos de euro por litro desde el año próximo, y en unos 7,7 céntimos para la gasolina sin plomo y la factura de los que se calientan con gas podría encarecerse un 15%.

El Gobierno, que había pedido a Rocard que dirigiera esta concertación, será el que decida y lo traduzca en actos, y empezará con el proyecto de ley de presupuestos de 2010, que debe presentar a finales de septiembre.

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