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La era de Tinder: sexo aquí y ahora a golpe de click

Recreación de un 'menage à trois' o trío. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Recreación de un 'menage à trois' o trío. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Las redes sociales de contactos ganan la batalla a los locales de ambiente homosexual y de amor libre ▶ Galicia es una de las comunidades con más dinamismo en lo que se refiere a parejas liberales y ‘swinging’
 

Hay sexo más allá de la postura del misionero, la monogamia y la cama. Eso se sabe desde siempre. Lo que ha cambiado en los últimos años es la forma en la que dos —o más— personas llegan a tener sexo. Si antes los locales de ambiente liberal servían como punto de encuentro para personas a las que les gustaban las prácticas no convencionales en lo que a sexo se refiere, en la actualidad las nuevas tecnologías se han apropiado de este espacio. Tinder, Grindr, Wapa, Feeld o Adopta un tío son solo algunas de las aplicaciones de contactos que funcionan en la actualidad.

"Internet da la posibilidad de ligar desde el armario, de poder tener cierta seguridad antes de mostrarse, de encontrar lugares donde socializar con personas con gustos afines sin que te juzguen". Así lo explica la sexóloga Martina González, directora del Centro de Sexología Con mucho gusto!, en Santiago de Compostela, e integrante de Sísex (Sociedad Internacional de Especialistas en Sexología).

Sin embargo, que la forma de interaccionar haya cambiado con la irrupción de las nuevas tecnologías no implica que los prejuicios hayan desaparecido. "Arrastramos los mitos y estereotipos sexistas y las carencias en lo que se refiere a la educación en cuanto a relaciones éticas y de buen trato. Las nuevas tecnologías avanzan mucho más rápido que las herramientas educativas para aprender a gestionarlas", cuenta González.

Otro de los riesgos que acarrean las aplicaciones de contactos es que se pueden producir situaciones de control, consumo relacional o dificultades para romper una relación. Registrarse en cualquiera de estas plataformas no supone necesariamente conseguir una cita. Hay quienes las utilizan para tener sexo rápido y sin implicaciones y hay quienes inician relaciones duraderas a través de ellas.

Tríos y fetichismo
Estas aplicaciones pueden utilizarse para tener sexo convencional, pero también existen plataformas específicas en las que personas con gustos no convencionales buscan pareja sexual. Por ejemplo, Feeld pone en contacto a individuos que quieren practicar un ‘menage à trois’ o trío. Por otra parte, la plataforma Fetlife, para amantes del fetichismo (excitación con objetos o partes del cuerpo determinadas, ya sea lencería, los pies o las orejas, por ejemplo), cuenta con 2.000 personas registradas en Galicia.

El auge de las nuevas tecnologías coincide con el declive de algunos de los locales de ambiente liberal de Galicia. Manuel, expropietario de un club ‘swinger’, asegura que la comunidad gallega es "dinámica" en lo que se refiere a parejas liberales, y calcula que habrá unas 500 parejas a las que les gustan este tipo de experiencias, "excluyendo a quienes hacen swinging con prostitutas o con mujeres que no son su pareja".

Muchos individuos optan por la red para encontrar a personas a las que les apetezca compartir estas prácticas. Así, hace unos años en la comunidad había hasta ocho locales para ‘swingers’ y en la actualidad solo quedan cuatro. Uno está en Vigo, otro en Ourense y otros dos en Santiago y A Coruña. De hecho, el propietario de uno de estos locales (que prefiere mantenerse en el anonimato) reconoce que ha notado el impacto de las redes sociales en su negocio. "Es cierto que la gente se conoce por Internet y se hacen encuentros en  casas propias o en hoteles, pero de momento, aunque haya bajado un poco la clientela, el negocio se mantiene", explica. En cuanto al perfil de los participantes en las fiestas de su local, el empresario explica que se trata de personas de entre 40 y 50 años de profesiones liberales.

Sin embargo, según la sexóloga Martina González, poco se ha estudiado sobre el perfil de las personas que practican sexo no convencional. La experta trata de normalizar estas prácticas y liberarlas de prejuicios. "Mientras estemos hablando de personas adultas que puedan y tengan la facultad de elegir libremente participar y finalizar la práctica cuando quieran, no creo que haya nada que valorar. Un coito por obligación no es saludable. Lo saludable no suele tener tanto que ver con las prácticas sino con la ética relacional y el consenso", cuenta González. 

Poliamor
Así, critica que todo lo que se salga de lo convencional (heterosexualidad, monogamia) tenga una penalización social, lo que provoca que estas prácticas estén ‘armarizadas’.

"Desde el momento en el que nos preguntamos si una conducta es saludable, ya estamos emitiendo  un juicio", cuenta. Y, frente a la cuestión de si el poliamor es compatible con una relación de pareja sana contesta con otra pregunta: "¿Puede ser la monogamia una modalidad de relación sin llegar a causar problemas de pareja? Pues opino lo mismo del poliamor. El poliamor es una realidad que practican muchas personas, algunas bien y otras no tan bien".

Pero, ¿qué significa poliamor? Para los no versados en sexo no convencional, este neologismo se refiere a las relaciones amorosas abiertas, en las que un individuo puede tener una relación íntima, sexual y sentimental con más de una persona al mismo tiempo. Dicho de otro modo, una relación poliamorosa es lo contrario a la monogamia.

BDSM
Es una de las prácticas sexuales no convencionales que están más de moda, según tiendas especializadas. Sus siglas —BDSM— se refieren al bondage (uso de cadenas, esposas y grilletes), la dominación, el sadismo y el masoquismo. "Las prácticas que engloba son muchísimas y muy diversas. Otra cosa es el prejuicio y la imagen que venga a nuestras cabezas cuando pensamos en ellas porque sigue habiendo un gran desconocimiento al respecto", cuenta González.

Existen pocos datos sobre el perfil de quienes practican BDSM, pero una encuesta del CIS de 2008 indicaba que un 4,8% de los consultados decían utilizar esposas, grilletes y otros elementos para atar en sus relaciones. El estudio más completo al respecto lo publicó recientemente el sexólogo Ignasi Puig. En el mismo, el autor habla de personas de una media de 35 años. Además, un 26% de los encuestados que practican BDSM tienen pareja cerrada, un 19,2% tiene amigos con derecho a roce, un 17% pareja abierta, un 10,8% tiene pareja y amante, un 10,1% tiene relaciones poliamorosas, un 10,4% no tiene relaciones afectivas y un 5,5% está en otras situaciones.

En la red existen numerosas plataformas de contactos que permiten escoger diversas prácticas que se salen de la norma. Entre ellas, el BDSM cuenta con un nutrido número de páginas web en las que introducirse en el mundo y pactar encuentros con ‘dominantes’, ‘amas’ o  ‘dóminas’.

‘Cruising’
El sexo no convencional no es solo patrimonio de los heterosexuales. Prácticas como el BDSM o el intercambio de parejas se llevan a cabo también entre miembros de la comunidad LGTBI. De hecho, los colectivos cuentan con diversas aplicaciones de citas. Grindr es la más conocida y también está cambiando la forma de entablar relaciones con finalidad sexual entre los gays. Si antes eran más habituales prácticas como el ‘cruising’ (sexo espontáneo en determinados lugares como parques, áreas de servicio o baños de estaciones de autobús), ahora es más común quedar a través de estas aplicaciones.

Cuando ser homosexual estaba perseguido, el ‘cruising’ era una forma de tener encuentros sexuales ‘furtivos’ y protegidos de un ambiente homófobo. Existe también una práctica similar en el mundo heterosexual: el cancaneo. Se trata de parejas o individuos heterosexuales que, con unos códigos establecidos, merodean por determinadas zonas buscando sexo.



GLOSARIO

-Swinging: Es lo que siempre se ha conocido como intercambio de parejas. la ‘filosofía swinger’ abarca numerosas prácticas sexuales entre parejas liberales. además de sexo con penetración (‘full swing’), también incluye actividades como besos y tocamientos con terceras o cuartas personas (‘soft swing’).

-Poliamor: Se refiere a la idea de mantener una relación amorosa, íntima y sexual con más de una persona al mismo tiempo.

-BDSM:  Incluye prácticas como el bondage (en el que se establecen roles de poder y se juega con esposas y cadenas), experiencias de dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.

-Voyeur: Persona que se excita observando a individuos que mantienen relaciones sexuales.

-Cross-dressing: Práctica que consiste en vestirse como lo haría el sexo opuesto. También llamado travestismo.

-Cruising, dogging y cancaneo: Encuentros espontáneos en lugares públicos. El ‘cruising’ lo practican los homosexuales, el dogging y el cancaneo los heterosexuales. El origen de la práctica tiene que ver con los encuentros entre personas que salían a pasear a sus perros.

-Fetichismo: Excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un objeto fetiche, como una prenda de vestir o una parte del cuerpo en particular.

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