En funicular para atravesar las nubes y disfrutar

Proponemos una ruta a vista de pájaro para visitar los mejores miradores de España a los que se llega gracias a teleféricos
Teleférico en Fuente De, Cantabria
photo_camera Teleférico en Fuente De, Cantabria

España presume de ser la nación que implantó el primer teleférico del mundo para pasajeros. Fue de la mano del ingeniero cántabro Leonardo Torres Quevedo. Se trataba de uno de plano inclinado instalado en 1907 en San Sebastián para que la aristocracia donostiarra pudiera acceder sin problemas a la cima del monte Ulía.

Ahora, tiempo después, son muchos los funiculares que se reparten por la geografía española y que esperan a los turistas con una interesante propuesta: disfrutar de las mejores vistas desde las alturas de una ciudad suspendido en el aire.

Arranca el viaje en la capital española, donde espera al visitante una original experiencia subido en el teleférico de Madrid. Construido por la empresa suiza Von Roll e inaugurado en 1969 por el alcalde de Madrid en aquel momento, Carlos Arias Navarro, este espacio brinda, por ejemplo, la posibilidad de disfrutar de algunas de las mejores puestas de sol de la ciudad.

El teleférico, de sistema bicable, cuenta con 80 cabinas con capacidad para cinco personas cada una y recorre una distancia de 2.457 metros, a una velocidad de tres metros y medio por segundo. Se tarda once minutos aproximadamente en realizar el trayecto, alcanza una altura máxima de 40 metros y podría transportar a 1.200 pasajeros por hora.

El viaje, que arranca en el paseo del Pintor Rosales y termina en la Casa de Campo, realiza el siguiente recorrido: la rosaleda del Parque del Oeste, la estación de cercanías de Príncipe Pío, la ermita de San Antonio de la Florida, el río Manzanares y la plaza de los Pasos Perdidos de la Casa de Campo. Al terminar, los turistas pueden disfrutar en familia de una visita al parque infantil Pumba o saborear un aperitivo desde el restaurante-mirador con espectaculares vistas panorámicas.

EL PICO MÁS ALTO. La segunda parada está en Tenerife, lugar en el que se puede disfrutar de un viaje aéreo en el teleférico del Teide. Su ubicación, en pleno corazón del parque nacional homónimo, regala a sus visitantes una de las mejores vistas del pico más alto de España. La experiencia permite disfrutar, todos los viernes, de los atardeceres de la isla mientras se sobrevuelan volcanes, cráteres y ríos de lava, dibujando desde el aire una panorámica cromática única.

La estación base, situada a 2.356 metros de altitud, cuenta con dos cabinas con capacidad para 44 personas cada una que realizan un trayecto cada ocho minutos. Por su parte, la estación superior se sitúa a 3.555 metros de altitud y es el punto de partida de distintas propuestas turísticas como excursiones, senderismo o una visita al observatorio solar, entre otras.

ATRAVESAR LAS NUBES. Situado en la comarca cántabra de Liébana, el teleférico de Fuente Dé va desde la localidad con la que comparte nombre hasta el mirador del Cable, salvando un desnivel de 753 metros. Se inauguró en 1966 y cuenta con una estación base a 1.090 metros de altitud y otra, en la parte superior, enclavada a 1.850 metros. Las cabinas tienen capacidad para 20 personas y, desde ellas, se puede contemplar un espectacular cuadro del macizo central de los Picos de Europa. Además, cuenta con una particularidad que lo hace único. Debido a la climatología de la zona, en ocasiones los turistas atravesarán las nubes en la ascensión a la cumbre añadiendo originalidad a la experiencia.

Una vez arriba, se puede aprovechar para hacer rutas por caminos de montaña como el que lleva a la cumbre de los Horcados Rojos, un balcón en el interior del macizo central de los Picos. Montjuïc. Gracias al teleférico de Montjuïc se puede disfrutar de las mejores vistas de la ciudad condal. Abierto en 1970, ofrece a los turistas un viaje en modernas instalaciones, debido a la renovación realizada en 2005.

El trayecto se realiza en cinco minutos en una telecabina y tiene parada en tres estaciones: el Parc de Montjuïc, desde el que se pueden visitar espacios como la fundación Miró o el Museu Nacional d’Arte de Cataluña; el Mirador de l’Alcalde, con una terraza ajardinada con vistas al puerto de Barcelona, y el Castell de Montjuïc, antigua fortaleza militar en la cima de la montaña. Subido a este teleférico se pueden sacar grandes instantáneas de edificios emblemáticos como la Torre Agbar, la montaña o el mar Mediterráneo.

Este teleférico se empezó a construir en 1928 con motivo de la Segunda Exposición Mundial del año siguiente. Se acabó de construir en 1931 y, en aquella época, funcionó sin pena ni gloria por el aislamiento y la falta de familiaridad de los barceloneses con la montaña.

SIERRA DE MIJAS. En el municipio malagueño de Benalmádena aguarda un teleférico que une el centro urbano de Arroyo de la Miel con la cima del Monte Calamorro, en la Sierra de Mijas, a unos 700 metros de altitud. El recorrido, de tres kilómetros y 15 minutos, permite contemplar, durante la primera parte del mismo, Arroyo de la Miel y la costa en todo su esplendor.

Posteriormente, en la ascensión al monte, la panorámica se amplía y ofrece una visión panorámica del perfil del litoral malagueño. En la cima del monte, el enclave más elevado de Benalmádena, con cerca de 800 metros de altitud, se ofrecen distintas propuestas de ocio como hacer senderismo, asistir a una exhibición ecuestre o descubrir la vía láctea en el Planetario al aire libre —en temporada estival—, entre otras muchas cosas.

EL MÁS ANTIGUO. El Aeri de Montserrat, inaugurado en 1930, ostenta el título del teleférico más antiguo de España. Con un recorrido de 1.350 metros y una velocidad media de cinco metros por segundo, permite escalar cómodamente la montaña homónima en solo cinco minutos y superar una pendiente de hasta un 45%.

Las cabinas amarillas del Aeri solo dejaron de transportar viajeros como consecuencia de la Guerra Civil, ya que en 1936 fue confiscado por los sindicatos y, durante el conflicto, se dedicó a trasladar heridos al hospital que se instaló en el monasterio de Montserrat. Al finalizar la contienda, parte de las instalaciones quedaron destrozadas.

En julio de 1940, tras unas obras de rehabilitación, se reabrió nuevamente y funcionó durante años con una de las cabinas del teleférico de Montjuïc, que fue cerrado y se desmontó durante la Guerra Civil para convertir sus torres en un lugar estratégico para la defensa.

El Aeri se ha utilizado también en situaciones de urgencia como la que se produjo en 1986, cuando se tuvo que evacuar a los monjes del monasterio debido a un grave incendio. En diciembre de 2008 también sirvió para evacuar a 1.500 personas que se encontraban en el santuario de Montserrat cuando se produjo un desprendimiento de rocas que cortó los accesos por carretera a la montaña y fue el único medio de entrada y salida al monasterio.

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