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Del 'trikini' a la depresión 'posvacacional': Un verano en 26 palabras

Bikinis, 'trikinis' y 'microkinis' en la playa de Silgar de Sanxenxo
Bikinis, 'trikinis' y 'microkinis' en la playa de Silgar de Sanxenxo
Pasar las vacaciones 'de rodríguez', el 'jetlag' o el 'terraceo', son expresiones y vocablos que recuperamos en esta época del año

Llega el verano en el hemisferio norte y decir julio y agosto en este lado del mundo es decir vacaciones, un tiempo de relax que esperamos ansiosos durante el año. Sin embargo, en esta época también queremos recordarte algunas de nuestras recomendaciones. Tranquilo, son sólo las más fresquitas.


En el verano, muchos disfrutan de la jornada intensiva y esas horas de libertad se aprovechan para salir con amigos. Es el tardeo, sustantivo con el que nos referimos al terraceo de tarde, a salir de tapas o de copas, hasta que finalmente llega el día en el que cogemos vacaciones.

PLAYEROS. Uno de los grandes destinos es la playa, da igual qué playa sea, cada uno la que elija, cada uno la suya. En la maleta, nuestra mejor selección de bikinis, trikinis y microkinis, cada cual se pondrá el que prefiera, pero como mejor sientan es escritos con 'k' (y no con 'qu'), como manda la Ortografía académica y el último número del Vogue.

Si te lo has currado más que nadie y quieres presumir de cuerpazo al sol, o si simplemente eres una persona sencilla que cree, como nosotros, en la belleza de cada uno, quizá este verano te lances y te quites hasta el trikini, allá vamos con ese nudismo, al que, por cierto, conviene no confundir con el naturismo y el naturalismo.

Como sabemos que esto no es para todo el mundo, para los tibios también tenemos recomendaciones, si no te quieres desnudar del todo puedes optar por el 'toples', que es la adaptación del anglicismo topless y que está así recogido, sin parte de arriba del bañador ni doble ese final, en el diccionario académico.

Para muchos las vacaciones o se pasan bien o en familia, como dos alternativas excluyentes, si te han dejado en casa o si ya en enero solo le pediste a los Reyes que por favor te dejaran en casa, estás lo que se llama de rodríguez y, aunque la emoción que te embarga es incontenible, que sepas que, subidón aparte, lo adecuado es escribirlo con minúsculas iniciales.

Tanto para los que se van, como para los que se quedan, que unos y otros sepan que el poliamor, así escrito todo junto, es tendencia y un sustantivo válido (ahí lo dejo y que cada cual ate sus cabos).

La playa, aunque a muchos les guste tomar el sol, jugar en la arena o hacer esnórquel (con su tubo, sus gafas y su grafía a la española), no es para todo el mundo.

VIAJEROS. Los hay que además de estar de vacaciones tienen la gran suerte de viajar: dejan atrás todo y ponen rumbo a la terminal de salidas del aeropuerto. Después de facturar y salir airosos de los controles, atraviesan la pasarela para entrar en el avión (ni los ingleses lo llaman finger) y, si no ha habido sobreventa, que no overbooking, llegan a su destino y los primeros días lidian con el desfase horario, no con el jet-lag.

Si este verano hemos tirado la casa por la ventana, puede que nos alojemos en una suite, son tan grandes y bonitas que esta palabra hay que escribirla en cursiva, porque así queda más fino, más francés, y porque es un galicismo sin adaptar que figura con resalte en el Diccionario. Si el bolsillo no da para tanto, elegiremos un buen apartotel, este, sin embargo, va en una letra redonda normalita, un poco porque es voz adaptada a nuestra morfología y otro poco porque tiene mucho menos glamur o glamour.

FESTIVALEROS. Están los de playa, los que viajan por el mundo, pero aún queda un tercer animal veraniego, el festivalero. Estos no cogen ni las flip-flop ni las chanclas, se calzan unas zapatillas mugrientas (cuidado que la mugre se ha ido adquiriendo pacientemente de festival en festival y se le tiene cariño), tres botes de desodorante (nunca se lleva bastante a un festival) y un par de conjuntos a lo boho.

Tras conseguir entradas para los colegas en el ticketing (que sí, que no es más que la venta de entradas), cargan con la tienda de campaña y disfrutan de días de conciertos y macrofiestas (escrito así, en una sola palabra, sin espacio ni guion ni tiempo para descansar a mitad de palabra o de festival).

Como las entradas no son baratas, el dinero restante se destina a la hora feliz de los bares y gastronetas, la happy hour de las foodtrucks. Después uno se siente todo lo ciudadano del mundo que se puede ser sin salir de Castellón entre ingleses y alemanes en la pub crawling de turno, no le digas a tu madre que se traduce como ruta de borrachera que igual se preocupa la mujer.

Vayas donde vayas en tu equipaje no puede faltar el paloselfi. Vas a inundar las redes con tus selfis, autofotos o autorretratos (te damos tres alternativas porque sabemos que te las vas a hacer por cientos).

Pero cuidado con dar mucha envidia porque que cuando unos vuelven de vacaciones otros se van y aún te queda aguantar el postureo de los compañeros de trabajo.

Sea como sea tu verano, esperamos que lo disfrutes, nuestras recomendaciones sobre rentrée escolar y la depresión posvacacional, que no postvacacional, te las recordamos, si eso, ya en septiembre.

Del 'trikini' a la depresión 'posvacacional': Un verano en 26 palabras
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