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Concursos de acreedores: Todo lo que debes saber sobre ellos

Concursos de acreedores: Todo lo que debes saber sobre ellos
Concursos de acreedores: Todo lo que debes saber sobre ellos

Después de casi diez años de crisis económica mundial que afectó a España de una forma muy dura, muchas empresas que venían arrastrando problemas económicos de capital y solvencia se han visto obligadas a cerrar el negocio, despidiendo a sus empleados y, en la mayoría de los casos, arrastrando deudas económicas importantes. 

Además de todas esas empresas que han quebrado y que no superaron este período de crisis económica, existen muchas otras compañías que, mediante un mayor endeudamiento o mediante la venta de sus activos, han intentado continuar con su actividad intentando solucionar sus problemas financieros y económicos entrando en concurso de acreedores.

Aunque este es un término que solemos escuchar muchas veces en los medios de comunicación o incluso a algunos familiares o amigos que han pasado por ellos, lo cierto es que existe bastante desconocimiento en general sobre qué significa exactamente y cómo se podría aplicar un concurso de acreedores al caso concreto de una empresa. 

Por este motivo, en el día de hoy hemos querido dedicar este espacio a un tema que, con muchas probabilidades, preocupe y afecte a muchos empresarios de nuestro país. De este modo, intentaremos responder a cuestiones relacionadas con qué es un concurso de acreedores, cómo podemos entrar y salir de él o cómo afectará esta entrada y salida a la propia empresa que se encuentre en esa situación. 

Del mismo modo, también aprovechamos esta ocasión para recomendaros los servicios de Igor Ochoa, especialista financiero y profesional dedicado, entre otras cuestiones, a asesorar a distintas empresas sobre la metodología a seguir en caso de que nuestra empresa tenga que abordar un concurso de acreedores. 

¿Qué es un concurso de acreedores?

En términos generales y divulgativos, lo primero que tendremos que entender es que el concepto de concurso de acreedores es un tecnicismo utilizado por los profesionales de los sectores a los que afecta (finanzas, contabilidad, asesoramiento legal…) para hacer referencia a una situación corporativa concreta.

En el caso de España, nuestra legislación central prevé, a través del concepto de concurso de acreedores, que exista la posibilidad de que ciertas empresas puedan encontrarse en la situación de no poder hacer frente a los diferentes pagos e  inversiones que debe hacer a sus acreedores. 

Por explicarlo de una forma sencilla, cuando una empresa entra en concurso de acreedores nos referimos a que no podría hacer frente al pago de las nóminas y la seguridad social de sus trabajadores, de sus proveedores de abastecimiento, de sus créditos o préstamos con entidades bancarias o privadas o de sus obligaciones tributarias y de impuestos, entre otros muchos casos. 

Por tanto, que una empresa se declare en concurso de acreedores puede ser un buen primer paso para reconocer su incapacidad de solvencia económica y reducir, así, posibles consecuencias legales futuras para los miembros del comité de dirección. 

La insolvencia temporal o definitiva

En el caso de que la empresa se declare en concurso de acreedores se puede deber a una insolvencia temporal, debida a un caso concreto o a una época de pocos beneficios, o a que el negocio es definitivamente inviable. 

Sea como sea, cualquiera de las dos situaciones es reversible, solo que debemos hacer un menor o mayor esfuerzo para resolver los problemas planteados. 

Insolvencia temporal

En el caso de una insolvencia temporal, lo que se suele encontrar es que falta liquidez, dinero real y tangible para hacer frente a ciertos pagos. Por tanto, esto no quiere decir que haya una grandísima deuda o una gran cantidad de dinero que debemos antes de que la empresa haya entrado en concurso de acreedores. 

Se trataría de un movimiento muy inteligente en el que intentamos poner remedio a una situación reconociendo nuestra incapacidad y nuestros errores antes de que vaya a más y la situación se vuelva mucho más complicada. En estos casos, suele ser suficiente con renegociar los plazos de pago con los proveedores, los bancos o la administración central. 

Insolvencia definitiva

En el caso de que estemos hablando de una insolvencia definitiva, nos referiremos a una empresa donde exista ya una deuda importante y que prácticamente esté convirtiéndose en un negocio inviable, que tendrá que cerrar sus puertas en relativamente poco tiempo. 

En este segundo caso, en la mayoría de los casos esta situación viene provocada por una estructura económica, financiera y contable más implantada, donde no se ha dado prioridad al análisis y a la toma de decisiones en pro de objetivos concretos. 

Estas empresas se tendrá que realizar un estudio exhaustivo para conocer en qué partes se está fallando y cuáles serían los aspectos a cambiar por completo para revertir la situación. De este modo, podría desde reorganizarse por completo la empresa, hasta hacer ajustes presupuestarios en cuestión de proveedores, abaratando el aprovisionamiento o reduciendo la plantilla de trabajadores para priorizar hacer frente al pago de la deuda. También podríamos estar hablando de un cambio radical en la organización comercial y de ventas para asegurar que aumenten los beneficios, todo ello buscando siempre el ahorro de recursos.

Concursos de acreedores: Todo lo que debes saber sobre ellos
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