Carles Porta: "Nosotros somos proveedores de grandes historias, bien contadas"

El Rey del True Crime cuenta cómo se originó su "obsesión hacia la realidad", dialoga sobre el fenómeno que arrasa en las plataformas digitales, además habla de los ingredientes de su exitosa fórmula para contar crímenes reales y sus planes de futuro, después de cosechar logros en radio, televisión y podcast
Carles Porta. EP
photo_camera Carles Porta. EP

El éxito de Crims, con tres temporadas en Catalunya Radio y dos en TV3, puso de manifiesto un movimiento cada día más grande que abraza las historias sobre crímenes reales, y consagró a un periodista catalán como el Rey del True Crime, que bate récords allá donde va con su particular forma de narrar sucesos.

¿Qué le hizo empezar a contar y escribir sobre crímenes reales?
Cuando empecé en el periodismo, en 1984-1985 en el diario Segre (Lleida), siempre consideré que el periodismo local es la mejor escuela, ahí empecé a tener mis primeros contactos con los sucesos y la crónica negra. Aprendí dos cosas: tienes que ser  riguroso con todo lo que publicas porque al día siguiente te encuentras con los protagonistas en la calle, y tienes que tener mucho respeto por lo que publicas y cómo lo publicas.

Trabajando en TV3 hizo de reportero y de cámara en conflictos bélicos. Allí debió ver la maldad y los horrores del ser humano. ¿Influyó en su "obsesión hacia la realidad"?
Cuando estuve de enviado especial en guerras, aprendí lo que son problemas de verdad y a minimizar lo que aquí llamamos ‘problemas’. A darle un valor a la vida humana que no le damos. Mi obsesión por la realidad viene probablemente por mi acercamiento al periodismo, siempre creí que el periodismo es uno de los pilares fundamentales para que una sociedad sea transparente y mejore.

¿Qué opina del consumidor que elige el ‘true crime’ por el morbo?
Quien lo consume por el morbo, por suerte acude a mí en último lugar. Nosotros vendemos muy poco morbo, por no decir nada. El morbo es una línea muy fina y nosotros intentamos alimentar la curiosidad. Me gusta decir que intentamos huir del morbo, porque sino no seríamos tan transversales. Todo lo que conseguimos no sería posible si no fuéramos transversales y poco morbosos; al final cuanta más sangre pones en el relato, logras más mancha y menos público. Ellos ya tienen su producto y sus proveedores. Nosotros somos proveedores de grandes historias, bien contadas.

¿Qué pautas definen una buena historia de crímenes?
El ‘true crime’ es un concepto narrativo, sobre crímenes reales se habló toda la vida, constantemente en los medios. En cambio, cuando tu introduces componentes narrativos literarios de la ficción en la historia real gana una dimensión enorme. La clave está en las tres R: rigor, porque todo lo que contamos tiene que ser real; respeto, para que nadie se sienta ofendido por el trato que damos; y después ritmo narrativo, la vocación narrativa que tienen nuestras historias es muy importante. No es solo contar los detalles, es cómo los contamos.

¿Es difícil hacer un buen producto de ‘true crime’?
Es muy difícil. Requiere mucho tiempo investigando, documentándote, recogiendo testigos directos, poner en orden la información, hacer buenos guiones para que no sea una historia efímera, y que pueda llegar a diferentes estratos sociales. Requiere gente con talento, un ejercicio de reescritura, dedicamos mucho tiempo a cada historia y eso se nota después.

Opina que muchos productos ‘true crime’ son más bien «reportajes largos y bonitos, pero no auténticos ‘true crime’». ¿A qué se refería?
Un buen ‘true crime’ es una gran historia con aquello tan básico de introducción, nudo y desenlace, y con personajes importantes. Existen muchos productos que ves en las plataformas de moda, que son periodismo, es decir reportajes largos y bonitos. No construyen ni un solo personaje, intercalan personajes que hablan del caso, pero no son protagonistas que odias o amas.

Tiene una serie de podcast, llamada ¿Por qué matamos? ¿Por qué eligió como primer capítulo de la segunda temporada el asesinato de Amaia Azkue?
Porque el guion nos quedó bastante redondo, fue una declaración de intenciones narrativa. Además, ese caso tiene dos componentes muy atractivos. Por una parte, el hecho del azar a la hora de escoger una víctima implica que cualquiera de nosotros podríamos serlo y eso es narrativamente muy potente; y el hecho de quien era el asesino, que nos traslada a que cualquiera puede serlo, además de que los investigadores se agarran en la trama a un detalle pequeñísimo y no lo sueltan hasta resolver el crimen.

¿Consume ‘true crime’? ¿Cuál es el que más le impresionó?
Consumo mucho. El que me hizo ver la fuerza de este género fue Making a murderer de Netflix, un producto de 10 años de rodaje. Es una cosa que en España no se hace, hay siempre mucha prisa. En otras plataformas me cuesta recomendar algo porque no tienen la profundidad que a mí me merece.

Comentó que tenía varias propuestas de cadenas generalistas. ¿Sabe algo?
Vamos a dar el salto, estamos negociando con Movistar + pero no hay nada firmado. Estamos trabajando en introducir detalles visuales nuevos, a nivel narrativo será lo mismo: grandes historias.

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