Siro López: "A los siete años me dio con que quería ser cura"

Los más de 300.000 seguidores que acumula en Twitch el periodista sarriano avalan la capacidad de reinventarse de este comunicador nato
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photo_camera El periodista lucense Siro López, junto a su amigo el streamer Ibai Llanos. AEP

Cuando era niño, ¿qué soñaba que sería de mayor?

Cuando tenía siete u ocho años, no se por qué, me dio con que quería ser cura. Ya a los once o doce años tuve claro que de cura nada, que lo mío tenía que ser el periodismo y más concretamente, el deportivo. 

¿Cuáles son los adjetivos que mejor lo definen?

Aunque eso lo tendrían que decir los otros, si tengo que elegir tres serían sinceridad, naturalidad y confianza en los demás.

¿Qué es lo mejor para empezar bien el día?

Despertarme y ver que a mi derecha está Julita, mi compañera de viaje desde hace más de 32 años.

¿Qué tres personajes gallegos vivos citaría como referentes?

A Augusto César Lendoiro, del que no entiendo que no tenga en A Coruña una estatua a la altura de la Torre de Hércules; Manuel Rivas, que ha retratado como nadie a Galicia y a los gallegos, y, aunque se nos fue hace un par de meses, no puedo olvidarme del maestro Pepe Domingo Castaño.

¿En qué lugar siente que está en casa?

En mi aldea de Loseiro, que está al lado de Sarria, y en Barcelona. Siempre he dicho que soy muy gallego pero que me siento muy barcelonés, porque de ahí vienen mis recuerdos de infancia, de adolescencia y como adulto.

¿Un plan para desconectar?

Turistear por cualquier parte del mundo.

¿Con qué música mueve los pies?

Complicado mover los pies para una persona como yo, absolutamente arrítmica, pero me gusta todo tipo de música. Desde la canción española que escuchaba en boca de mi madre cuando era niño hasta Bruce Springsteen, los Stones o ahora que me tienen enganchado los chavales a ‘estrimear’, tampoco le hago ascos a Bizarrap o Quevedo. Eso sin olvidarme de Serrat, Llach, Sabina o Fuxan os Ventos.

En la mesa, lo pierde un buen...

¡Me pierden tantas cosas! Un buen arroz, pulpo á feira, unos buenos percebes, un caldo gallego....

Cuando le toca cocinar, ¿cuál es su especialidad?

Cocino poco o más bien nada, pero en los últimos años de vez en cuando me he perdido por la cocina y dicen que preparo bien los macarrones con chorizo. 

Si pudiera viajar en el tiempo, ¿dónde y cuándo aparecería?

Como siempre me ha gustado mucho la historia, el 12 de octubre de 1492, cuando un tal Colón descubre el continente americano.

¿Qué serie ha logrado engancharlo más?

The band of brothers, una miniserie producida por Spielberg sobre la 2ª Guerra Mundial, y más recientemente El marginal, una producción argentina que discurre en una cárcel de aquel país.

¿Cuál ha sido el último mensaje que le ha enviado su amigo Ibai Llanos?

Me envió uno invitándome a participar en el Ibai benéfico que hace todos los años y que se celebró los días 2 y 3 de diciembre.

Hace mucho tiempo llamó impresentable y trilero a Luis Rubiales. ¿No temió meterse con quien entonces era muy poderoso?

Siempre me ha gustado decir lo que pienso sin pensar mucho en las consecuencias. Puede que en ello haya influido educarme profesionalmente al lado de alguien que nunca se mordió la lengua, como José María García. También es verdad que la edad y la trayectoria te permiten decir cosas que cuando empiezas a veces silencias, pensando que te queda mucho camino por recorrer.

¿El deporte femenino ha entrado en una reivindicación sin vuelta atrás?

Esa revolución llegó hace mucho tiempo. En el deporte español en general, y en el femenino en particular, hay un antes y un después de Barcelona’92.

¿Qué defectos ajenos no tolera?

La falsedad y el maltrato de palabra o de obra hacia el débil.

¿Qué pregunta no le he hecho y le gustaría responder?

¿Qué pensaste cuando te llamaron para comunicarte que habías sido uno de los elegidos como lucense del año? Y te contesto: "Pensé en lo orgulloso que se iba a sentir mi padre acompañándome, a sus 91 años, a recoger ese reconocimiento y lo feliz qué estará mi madre viendo desde ahí arriba como a su Siriño lo homenajean 60 años después en la ciudad en la que lo tuvieron que dejar mientras ellos buscaban un mejor futuro en Francia".

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