Ami Bondía: "Céntrate en lo que tienes, no en lo que has perdido"

Tenía un método de superación de adversidades y tuvo que aplicarlo en carne propia para salvar su vida. Está probado que funciona.
Ami Bondía.
photo_camera Ami Bondía.

Ami Bondía daba charlas sobre estrategias de superación cuando se vio obligada a ponerlas en práctica para afrontar una grave enfermedad. Tras comprobar su eficacia, desvela en un libro las herramientas que hay que tener preparadas para gestionar las sorpresas de la vida.

He tenido que buscar mediastinitis en el diccionario. Soy afortunada.
Es una infección muy peligrosa, tiene una tasa de mortalidad del 70%. Afecta al mediastino, una zona muy delicada porque en ella se sitúan órganos vitales como el corazón y los pulmones. En mi caso se piensa que fue provocada por una bacteria aérea, que me afectó inicialmente a la garganta y se fue extendiendo. Acabé en coma, con cuatro operaciones y desperté en la Uci desorientada y sin capacidad de moverme.

El libro parte de este punto para dar las claves de su recuperación.
Sí. Parto de la experiencia, pero lo que muestro son herramientas que pueden servir para que cada uno enfrente sus propios retos, para gestionar problemas diversos y convertirlos en oportunidades. La clave es tener una caja de herramientas preparada para cuando haya que usarla. Siempre habrá que afrontar una adversidad laboral o personal. La vida es así.

Por lo que avanza, usted necesitó mucha ciencia y paciencia.
Sí, pero también acción. El libro comienza con mi despertar en la Uci. Entré con dolor de garganta y cuando abrí los ojos había pasado cinco días en coma, estaba con un tubo en la garganta para respirar, sin poder hablar, inmóvil, con el cuerpo atrofiado, con pañal, sola... la medicación me provocaba alucinaciones. En ese tiempo yo veía noticias sobre la guerra de Ucrania y la serie ‘El juego del calamar’. Yo creo que tenía esas dos cosas en la cabeza y lo primero que pensé es que había estallado la guerra y estaba en un centro de experimentación donde me iban a matar. No podía moverme, pero me arranqué las vías para escapar. Me pillaron y me drogaron de nuevo.

Pero volvió la cordura.
Poco a poco me fueron contando lo que había pasado.

La clave es pensar qué está en tu mano y pasar a la acción con un plan de pequeños retos

La situación era complicada.
Mucho. La clave en ese momento fue pensar qué estaba en mi mano y centrarme en ello. En mi mano estaba ponerme fuerte, así que comía sin ganas porque el objetivo era irme de allí. En segundo lugar, rehabilitarme, hacer ejercicio para poder sentarme, para volver a caminar y finalmente para recuperar la voz. Y también descansar, porque las pesadillas me impedían dormir.

No poder hablar es desesperante.
Es mi profesión, me resultó durísimo, pero al principio no reparé en eso porque tenía que salvar la vida. Una vez fuera de peligro sí que me costó. Me decían que se había dañado una cuerda vocal y que era irreversible, pero no desistí. Seguí buscando opiniones hasta encontrar un médico que me orientó hacia la solución.

¿Ese fue el inicio de su vitalismo o ya venía de antes?
Siempre he sido así, no necesitaba que la vida me zarandeara de este modo para valorarla. Pero sí que pensé: ¿Cómo me he podido quejar yo antes?

Cuando se toca fondo uno se agarra a lo que puede.
Pensé en todas las herramientas que me habían ayudado a cumplir mis sueños y decidí aplicarlas en el reto más grande de mi vida. Hay que centrarse en lo que tienes, no en lo que has perdido, y celebrar cada pequeña meta. Poder levantar la mano, dejar el respirador... no se puede mirar a largo plazo. Tú eres la prioridad.

En su libro cuenta el método que ha ideado.
Sí, explico las claves. La primera es conocer tus fortalezas, tu valor diferencial, y apoyarte en eso. En el libro explico ejercicios para descubrirlo. La segunda clave es la mentalidad ganadora. Me voy a levantar las veces que haga falta. Yo recordaba un partido del tenista Rafa Nadal en el que un comentarista decía «no es el mejor, pero es el más fuerte mentalmente y por eso es el número uno». La mente te va a sacar de ahí.

La mente es clave para buscar una estrategia.
Cada uno tiene que encontrar su propio plan de acción, pequeñas cosas que ayuden a avanzar hacia la meta, a reafirmarse, porque nada se consigue de la noche a la mañana. Hay que dejar a un lado el confort y pasar a la acción. La prioridad eres tú y el foco debe estar en tus necesidades.

El victimismo es una tentación.
No hay que caer en el victimismo. Hay que relativizar y dar la importancia justa a las cosas. Yo perdí la voz y fue terrible, pero cuando desperté del coma la prioridad era volver a respirar, seguir viva.

Su método de supervivencia se puede aplicar también al ámbito profesional.
Sí, el libro también habla de los profesionales vitalistas. En el mundo profesional nos tenemos que enfrentar al cambio constante, por eso tanto los profesionales como las empresas tienen que trabajar las claves para gestionar la incertidumbre y convertirla en oportunidad.

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