América Valenzuela: "¿Sabías que en la Luna hay una persona enterrada?"

En La vida secreta de tu alcachofa de ducha, la divulgadora científica se esmera por dejar a los lectores con la boca abierta y casi siempre lo logra.
América Valenzuela.
photo_camera América Valenzuela.

América Valenzuela ha mirado debajo de la cama, detrás del armario y dentro del váter. No ha dejado lugar sin registrar. Ha puesto patas arriba la casa para desvelar todos sus misterios y lo cuenta en La vida secreta de tu alcachofa de ducha.

¿Qué hace mi alcachofa de ducha cuando no la veo?
Alberga un sinfín de vida. En algunas, los expertos en microbios domésticos (existen esta clase de científicos) han descubierto fortalezas inexpugnables formadas por bacterias, hongos y nemátodos. Es una biopelícula viscosa que no se elimina con los productos de limpieza habituales. Están bajo el punto de mira porque la fuerza de la caída del chorro de agua a veces las arrastra y llegan a nuestros pulmones con el vapor. Por el momento, no hay nada que temer y no nos causan enfermedades, pero podrían con el tiempo evolucionar hacia formas peligrosas.

¿Quién más se mueve a nuestras espaldas por nuestra casa?
Las casas están llenas de pequeños seres vivos. En el polvo hay un sinfín de bacterias, esporas de hongos, restos de insectos muertos que también pululan por la casa, de plantas y un porrón de productos procedentes de la polución exterior. Ah, y ácaros: en una cucharadita de polvo hay unos 2.000 ácaros. Son arácnidos minúsculos, miden menos de medio milímetro y se alimentan de escamas de piel humana. 

Conocimiento científico y avance tecnológico nos facilitan la vida (agua, luz, fuego), pero pasamos por alto muchos saltos de gigante. En muchas partes del mundo todavía no hay grifos de los que sacar agua.
Ni grifos ni váter. Cerca de la mitad de los habitantes del mundo, unos 4.200 millones de personas, no tienen retrete. Así se contaminan las fuentes de agua potable, los ríos y los cultivos y se propagan enfermedades mortales entre la población. Cerca de 2.000 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces. Como consecuencia, unas 430.000 personas mueren por diarrea cada año.

"Qué tienen que ver las alfombras con los ordenadores, por qué las letras del teclado no están por orden alfabético"

La divulgación científica es difícil porque la mayoría lo ignoramos casi todo. Se ha marcado un reto complicado.
Y necesario. Quizá ignoramos muchas cosas porque es difícil discernir cuál es la información veraz en la jungla que hoy es internet. Los libros de divulgación científica te presentan la información filtrada, explicada de manera accesible, entretenida y, en este caso, preciosa, gracias a las ilustraciones de Iratxe López de Munáin, y la maquetación tan amena.

La casa es una herramienta al alcance de todos y las curiosidades no se olvidan. El recurso para llegar a todos es inteligente.
Honestamente creo que este libro debería estar en todas las casas. En general, conocemos muy poco sobre las cosas que usamos un día tras otro. Podemos ser expertos en política internacional, pero no saber cómo se inventó la vitrocerámica sobre la que cocinamos, cómo era la vida antes de que en tu botiquín hubiera siempre ibuprofeno, qué son exactamente esas pastillas de colores que ponemos en el lavavajillas o cuándo y quiénes inventaron las fibras con las que se hace nuestra ropa. En el libro también hay mucha historia de la ciencia. Cada electrodoméstico es el culmen de una gran investigación científica. Hay investigaciones que llegan a callejones sin salida, hasta que años más tarde, gracias a algún salto tecnológico y a la perseverancia de algún científico, terminan encontrando una salida que cambia el mundo.

El libro va por habitaciones. La cocina o el baño parecen lugares propicios para la ciencia, pero ¿qué es lo que pasa, por ejemplo, en el despacho?
La ciencia está en todos lados. El despacho es el universo en el que pasamos más tiempo, en casa y fuera de ella. Hoy en día todo es ubicuo. Puedes trabajar en remoto gracias a los portátiles, los móviles y cómo no, la wifi. En esta estancia vais a averiguar, entre otras muchas cosas, que estamos bañados en ondas electromagnéticas, qué tienen que ver las alfombras con la creación de los ordenadores, por qué las letras del teclado no están por orden alfabético, que los smartphones contienen muchísimos metales preciosos o que Darwin inventó la primera silla de oficina. Os cuento que el celo se inventó gracias a un mecánico enfadado o la leyenda del bolígrafo espacial.

La ventana abre otro mundo.
Por la ventana de nuestra casa vemos el cielo y la naturaleza. El libro explica una buena cantidad de fenómenos que podemos ver y sentir a través de la ventana, como el arco iris, el olor a lluvia, las aves cantando, los rayos refulgiendo, las nubes, las estelas de los aviones, la Luna… ¿sabes que hay una persona enterrada en la Luna? Y por ciento, hubo un tiempo en el que había que pagar impuestos por cada ventana que tuvieras en tu casa. Fue en la Inglaterra del siglo XVII, para sacar dinero para llenar las arcas. Fue una idea nefasta. Muchos optaron por tapiar las ventanas y las nuevas construcciones se hicieron con menos vistas. Sin ventilación, las enfermedades respiratorias se transmitían a toda pastilla. Se eliminó gracias las protestas de los obreros en la Revolución Industrial. Aún hoy se pueden ver edificios con ventanas cubiertas de ladrillos.

"No conocer lo que hay en tu casa es como dormir con un desconocido"

La ciencia lo explica casi todo. ¿Hay algo que le intrigue especialmente?
Cómo vamos a salir del lío que hemos montado fabricando y tirando tanto plástico y emitiendo tantos gases de efecto invernadero. La contaminación de todos los ecosistemas del planeta y emergencia climática son ya una realidad.

Dígame algo sobre nuestro entorno científico que todos deberíamos saber y la mayoría ignoramos.
Lo cierto es que si abres el libro por cualquier página seguro que encuentras algo que no sabías de tu propia casa.

Póngame un ejemplo que me obligue a dar un paseo hasta la librería para comprar su libro.
No conocer tu casa es como dormir con un desconocido. Es súper placentero saber de dónde vienen o cómo se inventaron las cosas que usas día a día. Tu vida doméstica se hace más divertida y apasionante.

Comentarios