Alicia Asín: "En internet nadie da nada, pagamos con información"

Navegar por la red es tan necesario como salir a la calle. Conocer los riesgos es la clave para aprender a moverse con seguridad.
Alicia Asín. OLIVER DUCH
photo_camera Alicia Asín. OLIVER DUCH

Alicia Asín es ingeniera informática y experta en inteligencia artificial. Acaba de publicar el libro Toma el control de tus datos para llamar la atención sobre el rastro que dejamos cada vez que utilizamos internet y la gran cantidad de información que compartimos inconscientemente. Qué compramos, qué nos gusta, qué noticias leemos, qué ideología tenemos... nuestras preferencias digitales hablan por nosotros. Advierte de que vivir sin internet es ya prácticamente imposible, así que explica las claves para moverse con seguridad por este nuevo universo.

Hay que pensar mucho antes de dar un clic.
Hay que ser conscientes de lo que cedemos cuando le damos a aceptar en internet. Hay quien no se cuestiona nada y también quien espera que todo el control venga de las leyes, pero no todo viene dado. Hay tres ideas clave. Primero, ante el miedo a la tecnología hay que recordar que nos facilita la vida. En segundo lugar, la tecnología es neutra y que sea buena o mala depende del uso que le demos. Y tercero, la regulación de las empresas tecnológicas no lo soluciona todo, hay que ser conscientes de lo que se acepta.

¿Qué podemos estar aceptando cuando le damos a continuar?
Dejamos un rastro muy amplio. Cuando aceptamos cookies, por ejemplo, damos mucha información. Algunas son necesarias para navegar por internet, pero otras están pensadas para obtener información sobre nuestro comportamiento. Dicen qué compramos, qué noticias leemos, qué ideología tenemos y qué capta nuestro interés. Las opiniones que expresamos en las redes, las relaciones que mantenemos, las fotos que subimos... dejamos un rastro preciso que puede servir tanto para recibir publicidad de lo que nos interesa como para que puedan intuir a quién votamos.

Si te regalan algo en la calle te preguntas por qué, pero en internet consumes gratis

Las plataformas que venden muy barato a cambio de saber nuestros gustos son irresistibles, pero nada es gratis.
Exacto. Es fácil entender que nadie da nada. Si te dan algo en la calle te preguntas por qué, pero si es en internet no. Consumimos servicios gratuitos de empresas que tienen miles de millones de beneficios y no nos planteamos que haya nada raro detrás. Pagamos con nuestros datos. De hecho, ahora hay páginas que te preguntan si quieres pagar con dinero o con tus datos. Eso es más transparente porque eres tú quien decide. 

¿Alguien se ha leído alguna vez la política de privacidad de las plataformas de internet?
No, casi nadie. Primero, porque hasta ahora no había política de privacidad. Nos empezaron a dar bienes sin hacernos conscientes de que nosotros dábamos algo a cambio. Y segundo, porque por poco más te lees Macbeth. El lenguaje farragoso y la extensión exagerada están pensados para que no lo leas. Por lo menos es recomendable leer la política de privacidad de las páginas que más usamos y comprobar si comparten o no nuestros datos. Es lógico que una empresa de comida a domicilio acceda a tu ubicación, pero no que luego la comparta.

Las tiendas llevan años recopilando información a través de las tarjetas de fidelidad

No es necesario jugarse la vida en internet. Hay riesgo incluso en pagar la compra con tarjeta.
E incluso en usar tarjetas de fidelidad de las tiendas. Llevan años recopilando información sobre los consumidores de ese modo. En el libro cuento un ejemplo de un supermercado que realizó un estudio para detectar qué clientas podían estar embarazadas con el fin de enviarles publicidad sobre productos infantiles. El padre de una chica de 16 años protestó porque ella la había recibido. Él sostenía que estaban incitando a una menor a quedarse embarazada. Ella ya lo estaba. Su padre no lo sabía, pero el supermercado sí. El estudio del vendedor era impecable, había acertado, pero la implicación ética es evidente. Que sea posible hacerlo no quiere decir que se deba.

Ya le hemos dado muchas veces al clic. ¿Cuáles son los pasos para recuperar el control?
Tenemos que convivir con esto, hay que salir a la calle y también a internet, pero en ambos casos hay que tomar precauciones. Recomiendo aceptar solo las cookies necesarias y borrarlas luego. Hay que limpiar de vez en cuando las cookies y el historial de navegación. También se pueden usar navegadores que no rastreen lo que hacemos.

¿Es posible recuperar el anonimato?
Se puede, pero es difícil porque seguimos generando datos constantemente. La regulación europea permite a través de las leyes de protección de datos y de servicios digitales eliminar nuestro rastro, pero el proceso es muy farragoso. Hay empresas especializadas en eso, que rastrean nuestros datos y van solicitando su eliminación, pero estos servicios tienen un pago recurrente porque no se hacen una sola vez, sino constantemente porque seguimos generando datos y la eliminación total de una sola vez es imposible.

Moverse en internet es como ir en coche. No llega con poder conducir, hay que saber educación vial

¿Entonces qué se puede hacer?
Yo insisto en la educación. La alfabetización digital no consiste en saber usar un móvil o un ordenador. Es también entender el riesgo asociado a la navegación por internet y los valores cívicos que hay que tener en el mundo digital. No se trata solo de saber conducir un coche, hay que conocer las nomas de educación vial.

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