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Una vecina de Láncara disfruta de una gran vitalidad a los cien años

Elena López, con sus nietos, durante la celebración de su centenario. EP
Elena López, con sus nietos, durante la celebración de su centenario. EP

El concello lancarés cuenta con una nueva centenaria. Elena López, una mujer activa y con buen humor que incluso ayuda a cocer el pan

LÁNCARA. «Traballar moito e beber viño». Ese es para Elena López Díaz el secreto para llegar a cumplir 100 años. Esta vecina de San Xoán de Muro (Láncara), vital, activa y con buen humor, se unió el pasado día 2 al club de los centenarios, aniversario que celebró rodeada de su familia y que le valió ser homenajeada por el Ayuntamiento.

Natural de la parroquia de Cerceda (O Corgo), Elena López se trasladó a San Xoán de Muro después de casarse. A su marido, ya fallecido, lo conoció en la feria de A Pobra de San Xiao. «A mocidade ía pola tarde pasear, iamos de Cerceda un rabaño e pasabámolo ben», señala esta lancaresa, quien tiene tres hijos.

La mujer se dedicó toda su vida a la agricultura y la ganadería, aunque también fue costurera. «Facía blusas, mantelos, vestidos, calcetíns e xerseis. Ía coas vacas e levaba para calcetar. Había lá nas casas e faciamos a roupa porque o diñeiro era escaso. Daquela todo andaba moi escaso», indica la centenaria, con una memoria y un aspecto envidiable.

A la lancaresa le gustaba especialmente andar con el ganado, tanto con las vacas como con las ovejas. Lo prefería incluso a ir a las fiestas. «Unha vez meus irmáns foron ao San Froilán e dixéronme que fóra, pero non quixen ir e funme coas ovellas», relata la lancaresa, quien reconoce que no le gustaban mucho las fiestas. «Ir ías ben, pero volver, tarde, cansada e andando....», apunta.

El trabajo entonces era «cen veces máis duro que agora», asegura la centenaria. «Iamos andando a todos os lados. Levaba a pacer as vacas e andaba con elas, poñiámolas no carro e ía á leña, ós toxos e ós nabos ata mollándome», recuerda la mujer, que también iba a la feria a vender «ovos e polos».

En un siglo afirma que «non parei moito». «Gustábame estar na casa e coa faena dun lado para outro», dice. Todavía hoy se mantiene activa, pues ayuda a cocer el pan y «a veces vou achegarlle a comida ás vacas». Es que siente una predilección por el ganado, añade la centenaria, quien goza de una buena salud, aunque sufrió varias operaciones quirúrgicas.

Le gusta salir a pasear «cando fai bo» y «tomar un vasiño de viño na comida». «É que pouco choveu, secaban os pozos, a auga andaba escasa e o viño habíao», bromea la mujer.

Esta festejó su aniversario el pasado sábado con su familia en su casa de San Xoán de Muro. En su hogar también recibió el miércoles la visita del alcalde y concejales, quienes le hicieron entrega de un obsequio por su centenario.

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