Veinte años capturando 'Vacas e terra'

La antigua prisión acogerá una muestra del geógrafo Matías Oñate compuesta por 55 instantáneas hasta el 12 de enero
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photo_camera El geógrafo Matías Oñate, en la inauguración de su muestra en la antigua prisión de Sarria. C.F.R

Tocayo y descendiente directo del afamado empresario chocolatero Matías López, el geógrafo Matías Oñate regresó este jueves a su tierra natal para inaugurar Vacas e terra, una exposición compuesta por 55 fotografías que capturan distintas razas de vacas de trabajo realizando labores que, en muchos casos, se encuentran en peligro de extinción, y que el geógrafo se encargó de fotografiar desde comienzos de los años 2000 con el único fin de "recoger de algún modo el patrimonio etnográfico que estaba a mi alcance".

La muestra, que permanecerá abierta al público hasta el 12 de enero, recoge explotaciones, labranzas y carros tradicionales de la provincia de Lugo, algunas de la propia comarca, así como de Ourense, como Viana do Bolo y A Veiga, y también de distintas zonas de Portugal como Chaves, Boticas o Bragança, entre otras.

Las fotografías del geógrafo, descendiente directo de Matías López, fueron tomadas en lugares como Lugo, Ourense y Portugal

"El campo siempre me ha llamado mucho, por eso cada vez que tengo un rato libre viajo para conocer en primera persona los trabajos que se conservan, hablar con sus protagonistas y captar el momento", asegura el sarriano, que reside en Madrid, pero que aprovecha gran parte de su tiempo libre para recorrer la geografía gallega con cámara en mano.

"Lo que me importa es el contenido, del continente sé lo justo porque no soy fotógrafo, pero hago lo que puedo por reflejar lo que yo veo", explica el geógrafo, que cuenta con cerca de 200 instantáneas de la misma temática en su archivo, algunas de ellas analógicas, y otras ya digitales, además de cientos de fotografías relacionadas con arquitecturas agrarias, paisajes y "todo aquello que llama mi atención".

Tal y como afirma Oñate, en el macizo oriental de Ourense y en algunas zonas de Portugal todavía emplean a las vacas para sembrar, algo que "cada vez es más complicado de encontrar". "A muchos les sorprendería las labores que se mantienen en el tiempo de generación en generación", asegura el sarriano, que aprovecha cualquier oportunidad para captar las prácticas más desconocidas.

"Un día vi un documental, consulté más datos sobre la explotación y allí fui", afirma el geógrafo, que también es un fiel conocedor de los carros de las vacas. "Incluso llegué el día de mi boda en uno de ellos", dice Oñate con orgullo, que asegura, además, que su estudio todavía no ha finalizado y que espera seguir exponiendo su obra "allá donde pueda".

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