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Vandalismo: objetivo O Chanto

Daños en el edificio de la piscina en O Chanto. VILA
Daños en el edificio de la piscina en O Chanto. VILA

El incremento de los ataques contra el edificio de la piscina cubierta de Sarria y la zona deportiva de O Chanto motivará la instalación de videovigilancia. Los daños rondan los 15.000 euros

Cristales estallados, pintadas, rotura de puertas y de cierres... Es el panorama que ofrece el edificio de la piscina cubierta y del área deportiva de O Chanto, donde los daños ocasionados por los vándalos han ido en aumento en los últimos seis meses. Los destrozos, que suman ya el enésimo contratiempo en la piscina de Sarria, se han convertido en un importante problema con consecuencias económicas para las arcas municipales y han llevado al grupo de gobierno a mover ficha planteando la instalación por primera vez de cámaras de vigilancia en una infraestructura que justo este mes cumple cinco años a la espera de entrar en funcionamiento.

Finalizado desde abril de 2013, el edificio que alberga la piscina cubierta arrastra una historia llena de obstáculos. Desde las primeras filtraciones que obligaron a aumentar el presupuesto de la obra hasta la constatación de que carecía de un sistema de climatización y todas las accidentadas gestiones para dotarla de calderas, con pérdida de ayudas incluida.

Cuando todavía no abrió sus puertas para la natación, la infraestructura se encuentra con un nuevo enemigo en forma de actos de vandalismo. El concejal de deportes, Efrén Castro, detecta un repunte de las conductas incívicas en el último medio año. El listado de daños es amplio, empezando por la cristalera que rodea gran parte del inmueble, afectada en todo su perímetro por el lanzamiento de piedras, lo que obligará a reponerla en su totalidad.

Daños en el edificio de la piscina en O Chanto. VILA

A falta de una valoración definitiva, se calcula que los desperfectos causados por los vándalos en la zona de O Chanto podrían rondar ya los 15.000 euros, de los cuales la mayor parte corresponden a la cristalera de la piscina.

Pero no es el único daño en este edificio, donde también desaparecieron por completo los cristales de una valla que cierra el acceso a la zona de máquinas y la emprendieron a golpes contra los tubos exteriores del sistema de calefacción, que posiblemente quedarán con este «dano estético» porque su reposición saldría muy cara y no repercute en el funcionamiento interno, apuntó el edil.

HUEVOS Y LEJÍA. Aunque los destrozos son ahora más cuantiosos, la historia de la piscina se vio salpicada ya desde sus inicios por este tipo de conductas. Al poco de comenzar las obras financiadas por la Diputación, en 2011, desaparecieron los paneles que anunciaban la infraestructura y, en 2014, cuando un taller de empleo acondicionaba el entorno del edificio, los árboles que acababan de plantar los alumnos del "obradoiro" sufrieron un sabotaje con sulfatos y lejía. Más recientemente, en enero de 2017, alguien se "entretuvo" arrojando huevos contra la fachada del edificio, lo que motivó la apertura de diligencias por parte de la Policía Local.

La piscina se lleva la peor parte, pero el incivismo también se deja sentir en el resto de la zona de O Chanto, donde se pueden ver puertas de las pistas deportivas por el suelo, cierres metálicos levantados, pintadas en las paredes, cuadros de contadores arrancados o pulsadores de luces dañados.

Daños en las pistas deportivas. VILA

Este cúmulo de situaciones motivará la instalación de cámaras de seguridad en este espacio, para lo cual el Concello ha solicitado varios presupuestos. Será el segundo recinto público que disponga de este servicio de videovigilancia, que en la actualidad solo existe en otro centro de titularidad municipal como es la residencia de mayores Nosa Señora do Carme.

La Policía Local tiene en marcha el trámite para dotar a la zona de tal mecanismo, en un procedimiento que todavía se prolongará en el tiempo dado que requiere de un estudio previo y una serie de permisos de otros organismos como la subdelegación del Gobierno, además de cumplir los condicionantes que marca la ley.

TAMBIÉN PARA EL TRÁFICO. Según avanzó el concejal, aprovechando la solicitud de autorización para O Chanto, los agentes sarrianos barajan también la posibilidad de utilizar videovigilancia para el tráfico, principalmente en aquellas zonas peatonales como la Rúa Maior. En ambos casos, el objetivo es actuar como método disuasorio de conductas inapropiadas y, en el caso de producirse, contribuir a la identificación del autor.

Mientras se buscan soluciones para hacer frente al vandalismo, la reparación de la mayor parte de los daños ocasionados por estas conductas quedará supeditada a que se instalen las cámaras o entre en servicio la piscina.

El edificio está siendo utilizado para impartir talleres del Concello, pero su puesta en marcha para la natación todavía tendrá que superar varios trámites. En el último pleno quedó aprobado de forma definitiva un modelo de gestión directa de estas instalaciones, para las cuales está en fase de elaboración la ordenanza municipal que marcará los precios y que podría ir a la siguiente sesión.

Después habrá que elaborar los pliegos para contratar la prestación del servicio y sacarlo a licitación. Además, el edificio tendrá que ser dotado de mobiliario, parte del cual financiará el Concello con fondos del plan único de la Diputación, el mismo con el que reformará las también dañadas pistas de pádel de O Chanto.

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