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La última alfarera de Samos

Susana Díaz Cabot, en el horno de Roxofrei. HIXINIO FLORES
Susana Díaz Cabot, en el horno de Roxofrei. HIXINIO FLORES
Para Susana Díaz la artesanía de barro está en auge ya que a la gente le sigue gustando, además de ser una medida contra el uso del plástico

La última alfarera del siglo XX de Samos o, como le gusta decir a ella, la "primera del siglo XXI" es Susana Díaz Cabot. Nacida en Santiago de Compostela en 1974, estudió Bellas Artes, un curso de escultura y otro de alfarería. Precisamente a esta última disciplina se dedica desde hace 15 años, aunque no fue hasta hace cuatro cuando cambió su vida y la de la alfarería samonense.

En 2015 comenzó un curso de cerámica de barro que impartía un profesor de O Corgo, donde aprendió técnicas sobre el tratamiento del barro y su trascendencia. Desde ese momento, se enamoró del barro de Samos, puesto que tiene "moita plasticidade", que se traduce en mayor resistencia a la hora de moldear las piezas.

Antes de impartir el curso, este maestro, junto a Hixinio Flores, dos apasionados de la cerámica de barro, buscaban gente que se interesase en la materia y contribuyese a la causa. Una vez que encontraron personas asiduas al mundo del barro, buscaron hornos por la provincia de Lugo, haciendo hincapié en las zonas que en otros tiempos fueron fábricas artesanales de utensilios domésticos, como cuencos o platos.

Así llegó el hallazgo del horno Roxofrei, conocido como "o forno das cuncas", a unos 3 kilómetros de Samos, que utiliza actualmente Díaz y en el que no se horneaba desde hacía casi un siglo. Hasta su llegada, estaba cubierto por maleza. La alfarera explica que esta situación fue, posiblemente, "o que o salvou de ser derribado" o de tener otro uso como el de almacén de maquinaria agrícola. El dueño es un particular que, según ella, se muestra orgulloso de que vuelva a tener el mismo uso que antaño.

Las ganas por recuperar la artesanía tradicional de barro tuvo como resultado que entre Flores, Díaz y el maestro, además de dos coleccionistas particulares, constituyesen la Asociación Cultural Ceramolóxica Canaveira. Este colectivo, de ámbito autonómico, intenta dinamizar la artesanía, con libros como Formas tradicionais da cerámica popular. Samos o con demostraciones en los colegios o diferentes exposiciones.

A pesar de que el mundo del barro pueda parecer obsoleto en los tiempos actuales, la alfarera dice que "está nun estado de auxe". En la pasada feria de ganado de O Páramo, Susana Díaz realizó una exhibición con algunas de sus obras. Para su sorpresa, una multitud de personas se acercaron hasta su puesto, no para mirarlas como pensaba, sino para preguntarles por el precio.

Según Díaz, a la que le gusta que la denominen como "cacharreira", ya que así se llamaban a los alfareros en Samos, el barro tiene muchas utilidades. En la lucha contra la contaminación, argumenta que puede ser un acicate contra el uso del plástico. Además, resalta la originalidad de los productos que se hacen de barro, al "hacerse con las manos".

En un futuro, esta "cacharreira" cree que la alfarería tendría que ser una "asignatura escolar", por los valores que transmite. Sin embargo, ve esta opción complicada debido a los trámites burocráticos que supone. Propone que los colegios hagan excursiones por Samos, como "unha ruta dos fornos". En realidad, lo que le gustaría a Susana Díaz es ser la primera de otras muchas alfareras en este siglo XXI.

La última alfarera de Samos
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