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Un sarriano se ve en riesgo de irse a la calle al precisar ayuda para el alquiler

José López muestra algunos de los albaranes de compra. PORTO
José López muestra algunos de los albaranes de compra. PORTO
 Dice que le niegan copia del contrato del piso donde vive desde 2016 y que necesita para solicitar una subvención con la que afrontar el pago
 

 La crisis del coronavirus saca a la luz situaciones de vulnerabilidad que ponen a muchos lucenses contra las cuerdas. Es el caso de José López, un vecino de Sarria que vive de alquiler desde 2016 y que ahora ve amenazada su continuidad en la vivienda.

Su pesadilla empezó, cuenta, porque desde 2016 firma un contrato anual por el alquiler de la vivienda, pero no se ha quedado con copia de los dos últimos documentos y el propietario se niega ahora a facilitarle el escrito, que necesita para poder pedir una ayuda para seguir pagando la casa, explica.

La tensión se hizo extrema desde que pidió copia del contrato, cuenta López, un vecino del barrio de la Estación de Sarria, que llegó a recurrir a la Guardia Civil para intentar conseguir el duplicado del contrato, dice. En ese momento de desencuentro, el propietario negó ante los agentes que haya ningún contrato de alquiler y llegó a asegurar que iba a instar el desalojo de la vivienda, se lamenta el sarriano.

Ahora, dice, se teme que su única esperanza sea la paralización de cualquier desahucio, como consecuencia del coronavirus. A falta de contrato, reconoce, pocas pruebas tiene de su derecho a esa vivienda. Y es que, explica, todos los meses se queda con un recibo de haber pagado por el piso. Pero el abono lo hace en mano, con lo que no hay ningún registro bancario que acredite que paga y el albarán que tiene es un documento que, una vez comprobado, tiene escaso valor. Así, en el recibo figura el nombre el dueño del piso, pero no aparece ningún NIF ni otro tipo de acreditación que dé una validez documental a esos registros de pago, reconoce.

José López cuenta que paga ahora 250 euros por la vivienda que ocupa, después de que le subieran diez euros tras la renovación del contrato a principios de este año. Descubrió la precariedad de su situación cuando, a raíz de la actual crisis, vio que precisaba pedir ayuda para el pago del alquiler, dado que su situación económica es precaria. Le instaron a ir a pedir ayuda a Cáritas, cuenta, y se encontró con que no hay un documento que avale su situación.

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