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Un bien prehistórico escondido

Bolo de Betote, en 2015. AEP
Bolo de Betote, en 2015. AEP
Patrimonio dos Ancares critica el abandono de un yacimiento arqueológico en Sarria. Insta al Concello a poner en valor y señalizar el Bolo de Botete, relacionado con algún tipo de ritual

Escondido entre la maleza, impidiendo que las personas interesadas por el patrimonio puedan disfrutar de él. Así se encuentra, según denunció el colectivo Patrimonio dos Ancares, el conocido como Bolo de Betote (Sarria), una gran roca prehistórica con grabados que pudo estar relacionada con algún tipo de ritual.

El bien se encuentra en unos terrenos públicos sitos entre el corredor Nadela-Monforte y la carretera LU-546, junto a la rotonda de Betote. Desde 2006 se encuentra en este punto, al que fue trasladado por las obras del corredor. A pesar de sus dimensiones, la roca está cubierta por la maleza, lo que lleva a que resulte "imposible apreciala", explicó el historiador Xabier Moure, de Patrimonio dos Ancares. Este bien, "case único no seu tipo", goza de "máxima protección", pues al disponer de grabados es, de por sí, Ben de Interese Cultural (BIC), aclaró.

Este colectivo recibió desde el pasado mayo "varias" quejas de personas y asociaciones para denunciar el "abandono" del Bolo y algunas incluso no pudieron localizarlo. Puso el ejemplo de un autobús de una excursión llegado desde A Coruña, cuyos participantes quedaron "desilusionados" al encontrarse el bien cubierto por la maleza.

El bien, "case único no seu tipo", podría tener una antigüedad que ronda los 4.000 años y encuadrarse en el período Calcolítico

Ante esta situación, informó de que envió un correo electrónico a la concejalía de cultura de Sarria y también lo remitirá al resto de partidos de la corporación. Instó a limpiar su entorno y colocar un panel explicativo, una actuación que tendría un coste mínimo. Además, indicó que remitió otro escrito a la Xunta para que corrija la ubicación del Bolo en la cartografía del Plan Básico Autonómico, en el que figura el emplazamiento inicial, no el actual.

El bien estaba en Betote, muy cerca de la nueva situación. Durante el control arqueológico de las obras del corredor fue descubierta esta gran roca con varias "cazoletas" grabadas en su superficie y rodeada por un círculo lítico de "pedras fincadas", delimitado por unas fosas longitudinales que podrían conformar un nuevo anillo, contó Moure.

Podría tener una antigüedad que ronda los 4.000 años y encuadrarse en el período Calcolítico, según Juan A. Cano Pan, el arqueólogo encargado de los trabajos, indicó el historiador. Según dijo, la hipótesis es que el yacimiento configuraría "un espazo simbólico relacionado con algún tipo de ritual".

En 2006 se decidió trasladarlo y se ubicó junto a la rotonda de Betote. Para ello tuvo que cortarse la roca en cuatro fragmentos, ya que pesa 112 toneladas y fue recolocada orientándola tal como estaba. En la memoria de actuaciones arqueológicas de 2006 de la Xunta se señala que el bien está en una propiedad de titularidad pública y que se colocarían dos paneles explicativos, lo que, por lo que tienen constancia desde la asociación, nunca se llevó a cabo.

Patrimonio dos Ancares aseguró que hace cuatro años ya se dirigió al Ayuntamiento para denunciar el abandono del bien, situación que empeoró con el paso del tiempo al no tomarse medidas.

Un bien prehistórico escondido
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