Macetas que rebosan vida

La vecina de Sarria Elena González decora tiestos de plantas con coloridos personajes
Elena González, artesana de Sarria que decora macetas
photo_camera La artesana, con algunas de las macetas que pinta ella misma. VILA

Las clásicas macetas de barro cocido ya no son lo que eran. Gracias al trabajo de artesanas como la vecina de Sarria Elena González se han llenado de vida y rebosan colorido. En su caso, lo hace "por pura diversión y entretenimiento", convirtiendo los típicos tiestos de plantas en personajes de lo más variopinto, desde parejas de novios hasta abuelitos, jóvenes con la vestimenta tradicional gallega o el mismo Harry Potter.

"Lo de estarme quieta no va conmigo", declara esta mujer, nacida en Madrid y residente en Sarria desde hace más de una década. Según explica, heredó de su madre la afición por la pintura y, su trabajo en una tienda de manualidades y decoración, le permitó aprender distintas técnicas.

Tras asentarse en Sarria decidió abrir su propio establecimiento, dedicado también al sector de las manualidades, que regentó durante varios años en la calle Diego Pazos, especializándose en la elaboración de fofuchas y dando clases, hasta que la llegada de la pandemia truncó el proyecto.

Lo que no perdió fue el gusto por seguir pintando y creando. "Siempre he sido una persona innovadora", afirma. Fue así como un buen día decidió decorar para sí misma unas macetas de barro cocido, "de las de toda la vida". Las pintó imitando a Silvestre y Piolín, y poco le duraron. Le gustaron tanto a su hija que se las llevó y Elena empezó a decorar otras nuevas.

Antiguas clientas de su tienda y otras personas que vieron lo que hacía con las macetas comenzaron a pedirle alguna para regalar y, de este modo, de "forma circunstancial", se fue perfeccionando.

Introduce detalles en sus creaciones

"Les pongo pelo, lazos, detalles con goma eva...", relata la artesana, a quien le gusta "experimentar". Incluso se atreve a plasmar en estas creaciones algunos de los rasgos de las personas a las que van destinadas. "Obviamente no puedes hacer un retrato, pero dentro de las limitaciones de una maceta siempre puedes innovar e introducir algunos trazos para que se reconozcan", comenta.

Para recrear los brazos utiliza también pequeños tiestos, que se unen con trapillo. En todos los casos, dice, combina la faceta decorativa con la funcionalidad, porque están preparadas para usarse con plantas y con un tratamiento especial de pintura para poder utilizarse en espacios exteriores.

Aunque realiza estas obras por afición y "sin afán lucrativo porque no me gano la vida con ello", de vez en cuando Elena y otras dos amigas artesanas quedan para acudir a ferias, donde sus macetas suelen llamar la atención por su vistosidad.

Es entonces cuando puede testar de primera mano la acogida de su arte. "Para un artesano o una persona creativa la mejor recompensa es que te digan lo bonito que te ha quedado", asegura. Y, por suerte, satisfacciones de esas no le faltan.

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