Una sepultura aparece en Samos con otra lápida y otro nombre

Aseguran que fue cambiada sin su permiso y que irá "hasta el final por el daño moral causado". La otra parte defiende que es de su propiedad
Una de las denunciantes observa la sepultura una vez remodelada. ANA CASANOVA
photo_camera Una de las denunciantes observa la sepultura una vez remodelada. ANA CASANOVA

Una familia con raíces en San Martiño do Real, en el municipio de Samos, ha presentado una denuncia por presunta alteración de una sepultura del cementerio parroquial en la que reposan los restos de cuatro antepasados suyos.

Según su versión, hace unos meses se encontraron con que el nicho que utilizaban desde 1948 ya no tenía la lápida ni las inscripciones de siempre, sino que aparecía con otro mármol y con el nombre de otra familia.

El asunto llegó al juzgado como un presunto delito contra el respeto a los difuntos, pero fue sobreseído provisionalmente al entender la jueza de Sarria que se trata de un conflicto civil, toda vez que la otra parte declara que la sepultura es de su propiedad y que los restos no fueron alterados.

Los afectados han presentado un recurso y afirman estar dispuestos "a llegar hasta el final" por el "daño moral" y el "dolor" que esta situación les causa.

Los denunciantes son dos hermanos de la familia Vila Toirán, que nacieron en San Martiño do Real y viven en Barcelona. Según cuentan, vienen sin falta cada año y visitan el cementerio para limpiar la tumba y poner flores a sus difuntos, un ritual que este verano no pudieron hacer.

En diciembre supieron por unos vecinos que el nicho en el que reposan sus abuelos, un tío y otra persona muy querida había sido modificado. La lápida blanca que tenía fue retirada y en su lugar pusieron una negra, igual a la de la sepultura de al lado. Ahora ambas están uniformes y llevan el nombre de otra casa, con la que comparten antepasados.

Al conocer estos hechos acudieron al cuartel de la Guardia Civil en Barcelona y formularon una denuncia. "No sabemos qué ha pasado con los restos de nuestros difuntos, si han sido profanados. No hemos autorizado en ningún momento tales actuaciones sobre nuestra sepultura familiar ni hemos sido informados de algún modo", dijeron ante los agentes.

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Estado que presentaba la sepultura antes. EP

A raíz de la denuncia, en el juzgado de Sarria se iniciaron diligencias previas por un presunto delito contra el respeto a los difuntos. Los denunciados fueron llamados a declarar en calidad de investigados y alegaron que la sepultura les pertenece por ir incluida en la herencia de la casa.

Dijeron también que allí están enterrados antepasados suyos y que permitieron dar sepultura a dos personas de la otra familia porque carecían de nicho. Según su versión, repararon la tumba porque estaba en mal estado y con la intención de poder reposar ellos cuando llegue el momento. Añadieron que no hubo ofensa contra los difuntos porque los restos siguen allí.

La funeraria que hizo el trabajo por encargo de los denunciados también fue citada como testigo y aportó una autorización solicitada a Sanidade para mover restos. Reiteró que estos se trataron con "respeto" y que fueron depositados en la parte de abajo del nicho en bolsas identificadas.

Los denunciantes señalan que el permiso sanitario aportado a al causa es posterior a la manipulación de los cuerpos y no entienden que la sepultura pueda haber sido cambiada "sin un título de propiedad". Según dicen, fueron al Obispado y no lo hay por ninguna de las partes.

En su caso, entierran a sus familiares desde 1948 e incluso en 1975 hicieron y costearon reformas en este nicho. Afirman también que les queda la incertidumbre de saber si los cuerpos de sus antepasados siguen efectivamente en el lugar y que, en todo caso, el modo de proceder, les ha resultado "muy doloroso".

Testimonio: "A los muertos hay que dejarlos descansar"
"Para nosotros fue muy duro. Una sorpresa mayúscula y un disgustazo. Se han tocado restos humanos y esa es una cuestión moral". Así se expresan los denunciantes, quienes insisten en que "el dolor es muy grande". "Han pisado y vapuleado a nuestros abuelos. A los muertos hay que dejarlos descansar", declaran.

Seguir peleando

Aunque la causa penal ha sido archivada provisionalmente, la familia Vila Toirán se muestra dispuesta a seguir peleando en el ámbito judicial hasta donde sea necesario. "¿Si no defendemos nosotros a nuestros difuntos, quién lo va a hacer?", se preguntan.

En base a las diligencias practicadas, el juzgado entiende que se trata de un conflicto "eminentemente civil" al ser discutida la titularidad de la sepultura y no aprecia ánimo de faltar al respeto a los difuntos allí enterrados.

Legalidad

Dice que los investigados actuaron creyendo que la tumba les pertenecía y sin alterar los restos de los familiares, respetando la legalidad y con la mediación de una empresa dedicada a esta actividad, que conserva el mármol retirado a disposición de los denunciantes.

Cabos sueltos


Para estos, sin embargo, hay muchos cabos sueltos, por lo que han presentado un recurso para que se reabra la causa. Según argumentan, ni saben donde está el mármol ni nadie les avisó de que se iba a alterar la sepultura pese a que la otra parte sostiene que le envió un burofax. Por ello, reclaman que se practiquen nuevas diligencias.