Tres explotaciones de Friolfe sirven de ejemplo a ganaderos holandeses

El grupo, durante la visita a una de las explotaciones. EP

Una veintena de neerlandeses visitaron las instalaciones para conocer de primera mano el trabajo en la parroquia de O Páramo y qué mejoras pueden aplicar en el futuro a sus granjas
 

Un ejemplo internacional para el sector agrícola en la comarca de Sarria. Veinte jubilados ganaderos de Holanda llegaron esta semana a O Páramo para conocer de primera mano las instalaciones dedicadas a la ganadería de esta localidad lucense.

"Faláronlles moi ben de Galicia e dixéronlles que Lugo era moi recoñecida pola gandeiría e a agricultura", afirma Marisol Fernández, intérprete de idiomas que los acompañó en su visita a la parroquia de Friolfe, del ayuntamiento paramés.

"Querían coñecer as granxas, ver como funcionaban e como se traballaba cos robots", asegura Fernández. Para ello, en el recorrido realizaron tres paradas. Conocieron una granja completamente robotizada, que funciona con diferente maquinaria que hace más sencillo el trabajo de los ganaderos. Además, visitaron una explotación que está en expansión y, poco a poco, integra las nuevas tecnologías. También hicieron una parada en una granja familiar en la que padres e hijos realizan el trabajo igual que lo hacían sus antepasados.

Durante su visita, estos veinte holandeses vieron las diferencias en la construcción en las instalaciones

Una de las cosas que más sorprendió a estos visitantes es la vinculación familiar a las explotaciones. "Chamoulles a atención que tres xeracións traballasen e vivisen da mesma granxa" porque en Holanda, según plantea Fernández, "cada unha ten as súas propias instalacións, como moito traballan ata dúas xeracións".

Durante su visita, estos veinte holandeses vieron las diferencias en la construcción en las instalaciones, ya que aquí prima el hormigón a la madera y la organización es distinta. "Alí teñen moita preocupación pola estética", reconoce la intérprete.

OTRAS VISITAS. Además de granjas, también conocieron las viviendas tradicionales gallegas. "Ensinámoslle unha casa típica e como se adaptou ás necesidades co paso do tempo", indica.

Aprovechando las diferencias en el paisaje, los ganaderos holandeses disfrutaron de las montañas de la parroquia de Friolfe, un terreno opuesto a sus llanuras que los dejó muy sorprendidos. "Encantoulles a paisaxe e a xente pareceulles encantadora", asegura Fernández tras la visita.

Esta iniciativa, que se ha realizado por segundo año consecutivo, la pusieron en marcha empresas internacionales de maquinaria dedicada a la ganadería.