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El último viaje de Miguel

La familia y amigos de Miguel Lómez, en la Rúa Maior de Sarria.
La familia y amigos de Miguel Lómez, en la Rúa Maior de Sarria.

PEREGRINACIÓN ▶ Tras la muerte del argentino Miguel Lómez, su familia y amigos iniciaron un viaje a lo largo del Camino Francés para esparcir sus cenizas en el recorrido. Cumplen así un deseo del hombre, quien quería completar la ruta, pero no pudo a causa de una enfermedad.

EL ARQUITECTO argentino Miguel Lómez viajó a Santiago en 2014 y se quedó impactado por el espíritu de la peregrinación, por lo que quería recorrer el Camino. Una enfermedad -esclerosis lateral amiotrófica (ELA)- se cruzó en su vida poco después y le impidió andar hasta Compostela. El hombre falleció el pasado agosto y ahora su familia y amigos cumplen su deseo y completan la ruta jacobea esparciendo sus cenizas.

Es un viaje "muy intenso emocionalmente", dice su mujer, Edith Rossetti, quien comenzó el Camino el 11 de abril en Saint Jean Pied de Port. Este sábado se le unieron las hijas de Miguel, Mariana y Julia, y dos amigos, Liana y Gustavo, con los que completó la etapa de Triacastela a Sarria. Desde el inicio la acompaña un amigo y socio de su marido, Horacio Pérez, quien es "el coche escoba", bromea. Él, que era como «un hermano» para Miguel, se ocupa de toda la logística de la peregrinación, en la que también les gustaría participar a otros dos amigos, Tinco y Bibiana, pero no pudieron hacerlo.

Un viaje que deseaba hacer el argentino desde que en 2014 recorrió en coche el Camino del Norte, entre Bilbao y Fisterra. Al llegar a la Praza do Obradoiro de Santiago a él y a su mujer les sorprendió cómo los peregrinos "se quedaban parados un momento, como meditando, y después entraban en la catedral". "Este es el viaje que tenemos que hacer, el próximo destino", le dijo el arquitecto a su pareja, recuerda esta.

Su sueño de peregrinar se truncó un año después, cuando comenzó a tener los primeros síntomas de ELA, enfermedad que le fue diagnosticada en 2016. La esclerosis "no le dio tregua". Incluso probó un tratamiento en Japón para que la progresión de la dolencia fuera más lenta, pero no surtió efecto.

En agosto de 2018 falleció y su familia decidió esparcir sus cenizas en el Camino de Santiago, cumpliendo así su deseo. El argentino había visto la película "The way", donde un padre, interpretado por Martin Sheen, lleva los restos de su hijo por la ruta. "Ya estaba en silla de ruedas, no caminaba, y dijo que nos quedara pendiente el Camino, pero que lo podíamos hacer igual, como en la película", relata Edith Rossetti mientras descansa en Apartamentos Rent Xacobeo de Sarria.

Parte de sus cenizas las depositaron, como pidió, en un árbol en su casa, bautizada como "La Mariposa", que él mismo diseñó durante su enfermedad. Su familia esparce ahora el resto de las cenizas en el Camino. "Tenía algunos puntos previstos, como el Alto del Perdón, y otros donde veía que podía ser un buen lugar. Siempre busqué una señal y curiosamente siempre apareció una mariposa", cuenta emocionada la argentina.

Para ella la ruta jacobea le está devolviendo "una imagen del mejor Miguel, no el que la enfermedad atacó". "Era una persona muy generosa, alegre...", apunta sobre el arquitecto, un gran aficionado a la cocina.

Su familia y amigos también completan el Camino para pedir una cura para la enfermedad, por lo que su mujer viste una camiseta de la Asociación ELA Argentina, un colectivo que desarrolla "una tarea muy importante". Facilita medicación, que "es muy cara y algunos seguros no cubren", o sillas especiales. Además, acompaña a los enfermos y sus familias, explican los peregrinos. Estos continuarán este domingo su travesía para llegar a Compostela porque "Miguel se lo merece". "Seguimos el Camino de un tipo que solo dio amor", dicen.

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