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Condenado un sarriano por intento de abuso sexual a una adolescente

Una joven utiliza su teléfono móvil. PIXABAY
Una joven utiliza su teléfono móvil. PIXABAY
El juez le impone cinco meses de prisión y tres años de alejamiento de la menor, cuya madre destapó al autor al hacerse cargo del móvil de su hija para seguir los mensajes que le enviaba

El juzgado de lo Penal número 1 de Lugo ha condenado a un vecino de Sarria a cinco meses y 29 días de prisión por un delito de tentativa de abuso sexual a una menor de 16 años. El acusado, que fue descubierto por la madre de la adolescente al hacerse pasar por su hija para responder a los mensajes que él le enviaba al móvil, tampoco podrá comunicarse con lo víctima ni acercarse a ella, ni a su domicilio o centro de estudios a menos de 200 metros durante tres años. La sentencia fija, además, un año de libertad vigilada, 2.000 euros de indemnización para la menor y el pago de las costas.

Los hechos sucedieron en junio de 2019, cuando la niña tenía 13 años. El acusado contactó con ella a través de una red social y le preguntó si alguien le miraba las conversaciones. A la menor le llamó la atención esa pregunta y se lo dijo a su madre, que a partir de ese instante se hizo cargo del móvil de la adolescente. Así pudo ver que la conversación por parte del vecino derivaba a temas sexuales hasta pedirle una foto de sus pechos y enviarle una de su pene.

El juez da por probado que el hombre "crendo dirixirse á menor preguntaba se estivera cun mozo, que fixera ata o de agora, que talla de suxeitador e insistiu en que lle mandase fotografía de tetas".

La madre denunció los hechos ante la Guardia Civil y, aunque en un primer momento el juzgado de Sarria archivó la causa, luego la reabrió y acordó la celebración del juicio, que tuvo lugar en Lugo en septiembre del pasado año.

En aquella vista, el acusado alegó que fue la víctima quien le envió una invitación a él a través de redes sociales y que le dijo que tenía 25 años. Reconoció que la conversación era de contenido sexual, si bien negó haberle pedido fotos de sus pechos. En su defensa, sostuvo que su interlocutora le daba pie a tontear y que le hizo llegar una imagen suya envuelta en una toalla. Declaró también que él le pidió que borrase los mensajes porque había familia por medio.

CONTRADICCIONES. Su versión se contradice con la de la progenitora y la niña, quien explicó que el vecino le preguntó si sus padres le miraban el móvil y ella se lo comentó a su madre, que se hizo cargo del teléfono. Esta aseguró que siempre era él quien iniciaba las conversaciones creyendo que hablaba con la menor y que ella le contestaba de forma "bastante cortante". En una ocasión la madre le preguntó si sabía cuántos años tenía, a lo que él respondió 14.

Según expuso, el hombre "en todo momento" pensaba que hablaba con la menor e insistía en que le mandase fotos de sus pechos llegando a enviar él una de su pene. La mujer, que negó haberle mandado ninguna imagen suya, declaró que incluso estando en el cuartel presentando la denuncia él seguía enviando mensajes.

En el juicio declaró también el guardia civil que recogió la denuncia, quien afirmó que el acusado "quería asegurarse" de que su interlocutora estaba sola y de que no se lo contase a nadie, mientras que la madre mantenía un tono "moi neutro" en la conversación.

Los agentes pidieron una orden de entrada y registro en la casa del denunciado, donde vieron que un edredón era "aparentemente" el mismo de una imagen que envió a la menor. Analizaron también dos móviles, en los cuales no había indicios de posesión o distribución de pornografía infantil.

El fallo judicial considera "absolutamente crible" la versión de la denunciante y la niña. "As declaración da nai e da menor son claras, coincidentes e sen contradicións, e proba suficiente para ditar sentenza condenatoria", señala el juez, según el cual "se o delito non se consumou foi porque a menor puxo en coñecemento da súa nai que a persoa que contactara con ela lle preguntaba se alguén lle controlaba o teléfono".

"O perigo inherente ao intento foi grande e o grao de execución elevado, e só o feito de comunicar a menor á súa nai se os pais lle revisaban o móbil permitiu evitar a consumación", concluye.

La defensa pedía que no admitieran unas fotografías
La defensa pidió en el juicio que no se admitiesen como prueba varias fotos de mensajes, a lo que se opusieron el fiscal y la acusación particular, ejercida por los padres de la menor. El juez descartó tal pretensión al no ver ningún motivo "mínimamente serio" para dudar de la veracidad de los documentos.

Demandas
La condena impuesta por el juzgado de lo Penal es la que interesaban tanto el ministerio público como la acusación particular. La sentencia puede ser recurrida en apelación ante la Audiencia Provincial de Lugo.

Condenado un sarriano por intento de abuso sexual a una adolescente