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Atención, niños a bordo en el Camino

Los pequeños Emilio y Maia, en brazos de sus padres, acompañados por Rafael, Noelia, Milka y Mei. S. IGLESIA
Los pequeños Emilio y Maia, en brazos de sus padres, acompañados por Rafael, Noelia, Milka y Mei. S. IGLESIA
Maia, de casi seis meses, y su hermano Emilio, de cuatro años, peregrinan a Santiago desde Samos con sus padres y unos amigos

El Camino no entiende de edades, pero sí de ganas, por eso una pareja de granadinos se lanzó hacia Compostela con sus pequeños Emilio, de cuatro años, y Maia, la que probablemente sea una de las peregrinas más joven, que cumplirá seis meses el próximo sábado. Los cuatro no viajan solos, sino que lo hacen acompañados por su familia postiza -Rafael Rodríguez y Noelia Barea- y un par de amigas perrunas, Milka y Mei, que hacen aún más ameno el recorrido hasta Santiago.

El grupo partió este martes por la mañana de Samos y llegaron a la villa cerca del mediodía con los ánimos casi intactos tras rematar su etapa inicial, después de hacer parada en la oficina de la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago na Comarca de Sarria. "Nos gustó mucho esta primera jornada, quizás lo más difícil fue llevar el carrito tipo alemán para los niños en algunas pendientes costosas", comenta Emilio Martínez, el padre de los pequeños, mientras recuerda entre risas que algunos de los caminantes con los que se encontraron "se giraban al ver el carrito con los niños".

Él y su mujer, Irene Estepa, ya son todos unos expertos en peregrinar con pequeños a cuestas. Lo hicieron por el Camino Portugués cuando su primogénito contaba solo un año, también en compañía de Rafael y Noelia y la asociación Alpargate -colectivo de Casería de Montijo que trabaja en la educación de niños y jóvenes de barrios con escasos recursos-. Así, y viendo "lo mucho que nos gustó la experiencia, ya teníamos ganas de repetirla", dicen cuando se les pregunta por el motivo de lanzarse de nuevo a la peregrinación, ya que para ambas parejas esta es su tercera ruta jacobea.

El punto de arranque fue comprobar que el pequeño Emilio se adapta mejor que bien a las aventuras -viajaron en Interrail 20 días y asistieron al Sports Festival de Portugal cuando tenía dos años-, así que la decisión fue sencilla. "Entendemos que para las familias que tienen sus horarios y sus disciplinas cuesta más, pero nosotros no vemos inconveniente, nuestros hijos se adaptan bien", aseguran los papás, mientras reconocen que "si tuviéramos que venir solos no nos hubiéramos animado". "A veces se cree que los pequeños van a ser más rígidos y normalmente eso lo son los adultos, ellos se adaptan a donde los lleves", añaden.

Maia y su atento hermano mayor también van sellando sus propias credenciales, al igual que Milka y Mei, como buenos peregrinos que son. De hecho, las etapas intentarán hacerlas al modo tradicional, sin adaptarlas, aunque "si un día tenemos que pillar un bus, lo pillamos. Venimos a disfrutar, no a agobiarnos", aseguran. Eso sí, ahora llevan reservas en lugar de ir "a la aventura" en busca de albergue, al menos hasta el día 5, cuando esperan llegar al Obradoiro. Los siguientes planes ya se irán viendo.

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