Aprender en el Camino

Un alumno de Historia se formó en la asociación de amigos de la ruta
Alejandro González, en la oficina del colectivo, en Vigo de Sarria. PORTO
photo_camera Alejandro González, en la oficina del colectivo, en Vigo de Sarria. PORTO

La ruta jacobea es un lugar perfecto para formarse, como muestra el estudiante de Historia Alejandro González López, de Valladolid, quien durante un mes realizó prácticas en la oficina de atención al peregrino de la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago na Comarca de Sarria.

Este joven, de 21 años de edad, tiene raíces familiares en Aguiada, núcleo del que es natural su madre, y es un apasionado de Galicia. También le gusta la ruta jacobea, pues recorrió los Caminos del Norte, Portugués y Francés. Además, recuerda desde niño ver transitar a los peregrinos durante sus veranos en Aguiada. Todas estas razones llevaron a que quisiera elegir la tierra de su madre y un lugar vinculado con el Camino de Santiago para sus prácticas, que finalizaron este sábado.

Para Alejandro González resultó ser una experiencia "fenomenal" y un trabajo "muy gratificante". "Los recibes con una sonrisa, les ayudas y aconsejas. Ven que lo haces con la mejor voluntad posible y te responden con palabras de agradecimiento. Reconocen la atención", apunta sobre los peregrinos. Pone el caso de una mujer francesa, quien le agradeció que tratara de comunicarse con ella en su idioma, o un grupo de jóvenes que acabaron pasando todas por la oficina ante su atención.

Los caminantes preguntan sobre alojamientos, gastronomía o el patrimonio de Sarria y de localidades cercanas. A la villa llegan también algunos que "no saben nada" sobre la ruta jacobea y se interesan por los albergues o la credencial. "Se les aconseja que vayan reservando. Muchos vienen ya con reserva y non saben dónde está el alojamiento", cuenta.

El joven destaca que la asociación de Sarria, que preside Jorge López, está "muy presente en España" y llegan peregrinos a los que les recomendaron acudir a ella.

Alejandro González afirma que para su formación como historiador le fue muy bien este trabajo, con el que conoció más el Camino de Santiago y su historia. Además, supuso una "muy buena oportunidad" para mejorar idiomas. Se "maneja" en inglés, pero el francés lo tenía "olvidado", pudiendo practicarlo en la ruta.

Para él es una "asignatura pendiente" el gallego, por lo que ya planea estudiarlo al ser su deseo opositar en Galicia y trasladarse a vivir a esta comunidad. El joven es, como dice, mitad gallego y mitad vallisoletano, aunque se siente "más gallego".

Desde americanos hasta asiáticos

En este mes trabajando en la Asociación de Amigos do Camiño Alejandro González atendió a peregrinos de todo el mundo. Destaca esa "mezcla cultural" que se encontró en la oficina, pudiendo tratar todos los días con hasta 20 nacionalidades diferentes.

El joven pudo hablar con europeos, como franceses e italianos, pero también peregrinos de distintos lugares de Estados Unidos, desde Washington hasta Florida y California. También apunta a la presencia de asiáticos, por ejemplo de Corea del Sur y Japón. A los ciudadanos de este último país les informan sobre el hermanamiento entre la Asociación de Amigos do Camiño de Sarria y el colectivo de la ruta nipona de Shikoku Henro.

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