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Un altar improvisado en Sarria

Peto de ánimas en el Camino de Santiago en Sarria. PORTO
Peto de ánimas en el Camino de Santiago en Sarria. PORTO

La brigada de obras prevé acondicionar el tramo de acera que falta cuando los dueños del terreno acometan las medidas demandadas

Hace un año desapareció la figura del apóstol Santiago de un peto de ánimas en el Camino Francés en la localidad de Sarria y en este tiempo no fue sustituida por una nueva escultura, por lo que peregrinos o vecinos comenzaron a colocar estampas creando un altar improvisado.

Ya cuenta con más de una decena de imágenes de tallas de diferentes vírgenes y de Jesucristo. Estas se encuentran pegadas en el interior del peto, quedando así protegidas de las inclemencias meteorológicas.

El monumento, ubicado junto al campo de la feria, está muy deteriorado. Sufre daños después de que fuera arrancada la verja de hierro y hace tiempo también desapareció la cruz que tenía en la parte superior. Además, presenta humedades.

El peto, que es de los años 40 o 50 del pasado siglo, está catalogado en el plan especial de protección del casco histórico y del Camino a su paso por la villa, elaborado por el Ayuntamiento y que no superó la fase de aprobación definitiva.

La pieza tiene una protección estructural y su nivel de interés es alto por "su valor etnográfico" y su ubicación en un entorno por el que pasa el Camino Francés.

El peto fue de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que se encargaban del hospital-asilo de Sarria. Había otro similar en la otra entrada del campo de la feria, según el investigador y miembro del Seminario de Estudos Sarriaos Francisco Vázquez Saco, Xaime Félix López Arias. Tenían sendas imágenes de San Antonio, que fueron retiradas cuando las religiosas abandonaron la localidad.

Uno de los petos terminaría desapareciendo, pero para el otro los alumnos de la primera escuela taller del Concello, dirigidos por Segundo Martínez Sexto, crearon en 1992 una imagen del apóstol Santiago. La escultura continuó en su ubicación hasta el pasado año, cuando probablemente fue robada. La pieza, de granito, medía entre 20 y 25 centímetros y pesaba unos 30 kilogramos. La talla estaba protegida por una verja de la que tampoco quedó rastro.

Un altar improvisado en Sarria
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