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La alcaldesa del bastón artesano

La regidora de Triacastela, Olga Iglesias, con el bastón de mando. ELISEO TRIGO (EFE)
La regidora de Triacastela, Olga Iglesias, con el bastón de mando. ELISEO TRIGO (EFE)

El soporte en cuestión, una pieza única, es de hechura artesanal y destaca por su forma retorcida, ya que ha sido elaborado con una rama natural de uz, un arbusto muy abundante en los montes de la zona

La oda al bastón no cesa, pues si ya Antonio Hermida, veterano restaurador de Valdoviño, había acaparado todos los flashes en Canido, el barrio más auténtico de Ferrol, por su museo con centenares de piezas de puño y contera de caoba, cedro o bambú, ahora la alabanza llega por una alcaldesa.

Se trata de la regidora de Triacastela, Olga Iglesias, que tomó posesión el pasado sábado pero con una insignia de poder que es muy diferente, pues si bien hubo en los ayuntamientos varas de todos los colores, formas y tamaños, ninguna como la suya, que es de esas pintorescas que ponen a prueba la creatividad de los vecinos y a la par consigue dar fe del dicho de que en la variedad está el gusto.

El soporte en cuestión, una pieza única, es de hechura artesanal y destaca por su forma retorcida, ya que ha sido elaborado con una rama natural de uz, un arbusto de hojas pequeñas y flores blancas o malvas de la familia de las ericas, muy abundante en los montes de la zona.

La primera edil, que ha revalidado su puesto por tercera vez consecutiva, lo ha empuñado con orgullo y, ya transcurrida la resaca, ha explicado, en una conversación con Efe, que no pudo estar más satisfecha ese día porque es un regalo de un artesano local, José Luis López Río, que tiene como afición la talla de la madera y, aunque no se dedica a ello en lo profesional, sí elabora en su tiempo libre numerosas figuras con la ayuda de sus hábiles manos.

Además, en esta ocasión ha tenido la iniciativa él mismo, no bajo demanda, cuenta Iglesias, y así ha ideado este soporte, que es un obsequio que sin pretenderlo da respuesta a una vieja demanda pues en la casa consistorial nunca habían tenido tal símbolo y, aunque se le entregó a Iglesias (PP) en su primera legislatura en el año 2011, pues todavía ella no lo había lucido; no hasta esta investidura.

La rama con forma de bastón, que al fondo tiene tallado un pie derecho más ancho que el resto del objeto en sí, simboliza a los peregrinos que pasan por Triacastela cuando hacen el Camino de Santiago, detalla la alcaldesa, y en sus palabras persiste la emoción.

El Camino Francés, continúa, es muy importante para este pequeño municipio que se sitúa justo al "final de la undécima etapa, donde antiguamente los peregrinos paraban y recogían una piedra caliza que luego llevaban hasta los hornos de Castañeda en Arzúa para ayudar a la construcción de la Catedral de Santiago".

"A mí me ha parecido una iniciativa maravillosa de la cual hay que estar agradecido", señala la 'popular', puesto que al no tener bastón de mando y ser un agasajo de un artesano local del propio ayuntamiento de Triacastela, opina que no puede existir una enseña mejor y será cedida al consistorio para el porvenir, para el resto de las investiduras que hubiese.

No en vano, el dispositivo está expuesto "en una vitrina".

Olga Iglesias no descarta que un hecho como el que ellos tras el 26M han protagonizado se ponga de moda en otros municipios dado que, afirma, "está bien aprovechar la singularidad de cada sitio" y "si alguien quiere ceder un distintivo o algún Ayuntamiento quiere comprar algo que cree que lo representa y que se puede convertir en un símbolo", es una buena idea hacerlo, anima.

No anda desencaminada, pues la de Triacastela no ha sido la única toma de posesión de Galicia con un garrote de lo más original, y, así las cosas, es imprescindible hacer referencia, aunque fuese por improvisación pura, al "bastón" que usó la corporación municipal del ayuntamiento ourensano de Melón, un auténtico cayado de un pastor.

El nuevo alcalde del pueblo, Emilio Luis Díaz, ha indicado a Efe que el día del pleno "el bastón de mando no apareció por el Ayuntamiento", por lo que un compañero le regaló "de broma" el empleado, más propio para utilizar "entre vacas".

Con la alegría de estrenarse en el puesto, el socialista no lo dudó y agarró "encantado" la estaca improvisada para con ella posar en las fotografías, porque con un cambio de gobierno "después de prácticamente cuarenta años" esta broma le daba "un aire fresco" al acto, desvela.

Sin embargo, a lo largo de su mandato pretende encontrar el bastón original que no saben con seguridad dónde puede estar, pero asegura que si no aparece comprarán otro más serio "por si hay que hacer una transferencia dentro de cuatro años".

Argumenta que repetir este gesto puntual "se saldría de tono", pero él lo guardará para siempre en su casa con el objetivo de recordar ese peculiar momento.

Sin duda, es difícil encontrar otros bastones tan singulares como estos dos, pero en el municipio coruñés de Noia Santiago Freire (PP) también ha lucido uno muy especial que fue elaborado hace 23 años por el artista local Alfonso Costa y tiene una empuñadura de plata con distintos símbolos tallados, como un Arca de Noé y la concha del peregrino.

En el extremo opuesto, otras corporaciones municipales han destacado por no tener distintivo alguno que empuñar como es el caso de los ayuntamientos pontevedreses de A Illa de Arousa y Meaño.
No obstante, si la otra tendencia es la que se impone, quizá dentro de cuatro años el ingenio ciudadano tenga mayor lucimiento.

La alcaldesa del bastón artesano
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