Sandra Moreno: aguja y tinta de Madrid a Sarria

La madrileñña llegó hace diez años a la villa con el fin de dedicarse al mundo del tatuaje al lado de su familia ► Ahora amplía su estudio al centro para "estar más a mano del cliente"
Sandra Moreno, en su nuevo local. CFR
photo_camera Sandra Moreno, en su nuevo local. CFR

Diez años en el chollo y local nuevo. La tatuadora madrileña Sandra Moreno llegó hace justo una década a la localidad sarriana con su familia con el fin de "probar suerte" y abrirse paso en el mundo del tatuaje desde un núcleo pequeño. "Teníamos unos parientes viviendo aquí y el hecho de que no hubiese ningún estudio por aquel entonces nos animó a venir y formar aquí nuestra vida", afirma la tatuadora madrileña, que acaba de estrenar nuevo local, Milímetros Tattoo, en la Rúa Diego Pazos, luego de diez años trabajando en un pequeño estudio bajo demanda con el que consiguió hacerse un nombre entre los aficionados al mundo del tatuaje. "Quería estar más a mano del cliente", dice.

La madrileña, que fue toda una pionera en este ámbito en la villa sarriana, reconoce que los inicios no fueron fáciles. "Entonces era un arte más desconocido y alternativo y, encima, al llegar de otro lugar, fue complicado darse a conocer entre la gente", dice la tatuadora, que asegura que el negocio ha evolucionado mucho y que a día de hoy atiende a decenas de personas a la semana llegadas de toda la provincia, en especial de Lugo y de Monforte, por lo que afirma que "siempre termino haciendo muchas horas extra".

Prejuicios estéticos. Por eso Sandra Moreno, que llevaba unos seis años buscando un bajo en la localidad, vio clara su oportunidad en Diego Pazos. "Los alquileres no han dejado de subir y en algunos casos también me han inflado los precios al verme porque los prejuicios siguen ahí", explica la madrileña en relación a los tatuajes y a los piercings que lleva. "Es increíble que todavía sigamos escuchando malos comentarios en pleno siglo XXI, pero por suerte la cosa va a mejor", sostiene.

Pero la tatuadora nunca se dio por vencida. "Aquí tengo a mis tres hijos y en mi cabeza no existía la posibilidad de irme a otra parte, así que fui paciente y esperé a que llegase el momento de alquilar un bajo", sostiene Moreno, que dice que, si todo va bien, le gustaría incluir más adelante sesiones de láser y micropigmentación para que los clientes tengan un abanico de posibilidades más amplio. "No tengo prisa tampoco, lo importante para mí es ofrecer el mejor servicio posible, y nunca me arriesgo a hacer algo con lo que no me siento segura", admite.

ESTILO NEOTRADICIONAL. Sandra, que afirma que le gusta mucho la mezcla entre el tatuaje tradicional y el realista, "que ahora está muy de moda", dice también que "el tatuaje es algo más que llevar un diseño, al final es un compromiso entre tatuador y tatuado, en el cual compartimos una historia". Es por eso que la madrileña, que realiza formaciones continuamente para aprender nuevas técnicas y sistemas, asegura que lo más importante en su profesión es "el compromiso que adquieres con los clientes, que al final te ofrecen su confianza para que les hagas un diseño para toda o casi toda la vida".

La artífice de Milímetros Tattoo asegura que lo que más se lleva actualmente son el trazado fino y los diseños realistas, aunque al final es una cuestión de gustos. Ella afirma que puede atender hasta a una docena de personas al día con tatuajes pequeños o incluso atender a una sola persona si el caso lo requiere. "La mejor publicidad es tu trabajo, así que no es cuestión de ir con prisas y atender a muchísimas personas", argumenta.

Ahora compite con otro estudio más, por lo que el trabajo está un poco más repartido, pero Sandra cree que el hecho de que haya más negocios es bueno, ya que es una forma de extender este arte a todos los núcleos. "Al final damos un servicio por el que la gente tenía que desplazarse antes y es justo que existan estudios así también en zonas más rurales", asegura.