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A la carrera desde Bélgica

Michel Drygalski, peregrino que recorre el Camino corriendo desde Bélgica. PORTO
Michel Drygalski, peregrino que recorre el Camino corriendo desde Bélgica. PORTO

Un peregrino de 75 años, Michel Drygalski, corre más de 2.500 kilómetros del Camino de Santiago entre Charleroi y Compostela para sensibilizar sobre la donación de órganos

A sus 75 años nada frena a Michel Drygalski. Este deportista belga recorre corriendo el Camino de Santiago de Compostela desde su país y lo hace por una buena causa, sensibilizar a la población sobre la importancia de la donación de órganos.

El peregrino comenzó la aventura el pasado 25 de marzo en su localidad, Charleroi, y tiene previsto finalizar en Compostela en tres días, después de completar más de 2.500 kilómetros.

El septuagenario llegó este miércoles a Sarria, tras gastar "tres pares de zapatillas" y perder "12 kilos", cuenta mientras descansa en el hotel Duerming Villa de Sarria. Durante su recorrido reparte panfletos para concienciar a las personas que se encuentra de la donación de órganos y animarlas a que se inscriban como donantes porque "todos los días, en todo el mundo, mueren pacientes con insuficiencia cardíaca, renal o hepática". "Quiero repartir a todo el mundo el panfleto para que mucha gente se sensibilice", añade.

Además, informa sobre ello con conferencias para peregrinos en "restaurantes y albergues", explica Michel Drygalski. Este destaca la solidaridad de España, que es "el primer país del mundo" en donación de órganos, aunque Bélgica, dice, está muy cerca.

La ruta jacobea no está siendo fácil para este septuagenario, quien preside una asociación para promover la donación de órganos. Según explica, inició la peregrinación en Bélgica tirando de un carro de una rueda en el que portaba 25 kilos de peso, 15 de ellos de panfletos informando sobre la donación y otros 10 de sus enseres. "Llovió mucho, la rueda del carro se llenaba de barro y era difícil continuar, no podía tirar. Tuve que utilizar bastones para poder mover la rueda", relata. Por ello, después de recorrer 600 kilómetros con él, lo dejó en Vezole, localidad francesa a la que fue buscar el carro un amigo suyo.

Desde allí lleva todo su equipaje en su turismo. Para poder completar el Camino de Santiago deja su automóvil, cada día, en el inicio de la etapa. Tras realizar el tramo, regresa, también corriendo, por su coche, señala.

"Es muy difícil porque me pierdo, pero encuentro a muchos peregrinos que me conocen y me saludan  y  animan", afirma el aventurero, quien cada jornada graba parte de su recorrido para difundirlo a través de las redes sociales y que todos puedan seguir su itinerario.

Esta no es la primera vez que el belga realiza el Camino de Santiago para concienciar sobre la donación de órganos. Afirma que en 2006 ya completó 2.500 kilómetros de la ruta jacobea —entre Couillet (Bélgica) y Compostela— en tan solo 59 días. Dos años después corrió en 121 días 5.280 kilómetros, entre Charleroi y Santiago, Oporto y Santiago y vuelta a Charleroi.

Esto no fue suficiente para el belga porque asegura que en 2010 completó en 160 días 6.223 kilómetros. Partió, dice, de Charleroi para continuar hasta Santiago, Roma y regreso a su localidad.

Ahí no finalizaron sus desafíos, pues completó maratones o campeonatos. Su último reto fue el pasado año, cuando cruzó Bélgica por distintos puntos. Entonces corrió "3.140 kilómetros en 135 días", apunta este aventurero al que nada para.

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