Ignacio Felpeto: "En la misa de San Froilán hay una emoción especial"

Para este sacerdote recién ordenado, las fiestas tienen un profunso significado religioso
Ignacio Felpeto. XESÚS PONTE
photo_camera Ignacio Felpeto. XESÚS PONTE

Con San Froilán empezó todo. Fue hace siglos y ahí sigue. Ignacio Felpeto, sacerdote de 24 años, dice que las patronales de Lugo "se viven con la conciencia de que el centro de la fiesta tiene un significado religioso". Y él, recién ordenado, es un perfecto símbolo de la continuidad de esa tradición religiosa y de ese apego por un santo que nació en el corazón de Lugo.

Y, desde luego, para este sacerdote hay mucho más que historia y tradición en las fiestas. Hay una fe que cuidar y alimentar. 

La misa del patrón es un momento relevante de las fiestas de Lugo, como ocurre en cualquier pueblo o ciudad y en la apreciación de Felpeto se nota que pesa la fe, a la vez que una idea de continuidad en el tiempo, de unos lazos que atan a los lucenses con quienes les precedieron. "Sé que en esa misa en la que yo participo antes estuvieron mis padres, mis abuelos, mis bisabuelos...", dice el sacerdote.

Cualquier lucense sabe que, tirando de generaciones hacia atrás, todos sus antepasados habrán compartido una fe y habrán sido devotos del patrón de la ciudad, apunta el sacerdote.

Quizás ese vinculo es lo que hace que para mucha gente esa misa del patrón no sea una cualquiera. Felpeto asegura que desde el altar de la catedral se aprecia el día de San Froilán una emoción especial entre los fieles que acuden a la catedral. "Se ve en los gestos de la gente, en el clima, en lo que te dice la gente en la puerta al salir", cuenta Felpeto, ordenado sacerdote hace solo unos meses, cuando explica la intensidad con la que se vive esa celebración desde dentro, desde un espacio dedicado a la fe, pero también de una belleza artística que contribuye a la impresión intensa que genera una celebración religiosa vivida allí. El arte, al fin y al cabo, también ha sido a través de los siglos una forma de acercarse a Dios.

Para él ese momento de vivencia religiosa es importante. "Se alaban las virtudes de un santo que han sido agradables a Dios", afirma Felpeto, que recuerda haber asistido desde niño a esa celebración, siempre en familia y viviendo "con devoción" la celebración.

Pero la fiesta también trasciende a ese momento especial en el templo, que él espera poder seguir viviendo cada año. Así, como lucense, para el joven cura de San Froilán también es fiesta y, sobre todo, oportunidad para vivir momentos especiales con la familia y con los amigos. De niño se recuerda saliendo del colegio y yendo directamente a las barracas, sin pasar siquiera por casa para dejar la mochila. Hoy, reconoce, lo que le gusta es compartir tiempo, en almuerzos o cenas. "Todo el mundo está atareado, hay amigos que están fuera, y San Froilán es siempre una buena ocasión para reencontrarse", dice.

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